Alemania

Los conservadores alemanes zanjan la convulsa sucesión de Merkel al reafirmar a Laschet como candidato a las elecciones

Markus Söder, el líder bávaro que le disputaba la nominación, acepta la decisión de la cúpula de la CDU y se retira de la pugna

El presidente de Baviera, Markus Söder, aparece en la imagen de la pantalla mientras habla con Armin Laschet, líder de la CDU, durante un encuentro virtual en enero pasado.
El presidente de Baviera, Markus Söder, aparece en la imagen de la pantalla mientras habla con Armin Laschet, líder de la CDU, durante un encuentro virtual en enero pasado.FEDERICO GAMBARINI / Reuters

La convulsa batalla por la candidatura conservadora a las elecciones generales en Alemania, que se ha prolongado durante más de una semana, llega a su fin. Markus Söder se retira de la carrera. La Unión Democrática Cristiana (CDU), el partido de la canciller Angela Merkel, ratificó en la madrugada del lunes al martes su apoyo a Armin Laschet, el presidente del partido. Después de casi siete horas de reunión, la ejecutiva federal de la CDU votó por videoconferencia para decidir entre Laschet y Markus Söder, líder de la CSU, el partido-hermano de la región de Baviera con el que concurren a las elecciones bajo el nombre de La Unión. Ambos políticos ambicionaban la candidatura y desde el domingo pasado habían mantenido una batalla que estaba desgastando al bloque conservador a ojos de su electorado.

Este martes a mediodía, Söder compareció en directo desde Múnich, aceptó la decisión de la CDU y se apartó de la carrera. “Armin Laschet será el candidato de la Unión”, dijo para empezar su breve intervención, tras la que no hubo preguntas de los periodistas. “La CDU se reunió ayer y decidió. Lo aceptamos, y lo respeto”, aseguró. ”He llamado a Armin Laschet y le he felicitado. Le he dicho que la CSU lo acepta y le hemos ofrecido todo nuestro apoyo, sin ningún rencor”, añadió. El líder bávaro agradeció el apoyo de “muchos diputados” de la CDU y destacó su “valentía” por ir en contra de lo que dictaba la ejecutiva del partido.

Laschet habló dos horas más tarde. Agradeció a Söder la retirada y subrayó que el debate es el mejor ejemplo de democracia. También prometió para el líder bávaro un “papel central” en la campaña electoral y en el futuro del país. “Ahora se trata de entrar en la batalla electoral como un equipo”, añadió.

La retirada de Söder, que representa posiciones más derechistas en la Unión, era la única salida razonable a la crisis generada por la pelea entre ambos líderes, coinciden los expertos consultados. Laschet, que fue elegido en enero presidente de la CDU, quedaría completamente desautorizado si el bávaro encabezara la lista de los conservadores. En cambio, Söder puede volver a Baviera y seguir gestionando su Land sin sufrir demasiado daño. El lunes había asegurado que acataría la voluntad del socio mayoritario de la Unión, por lo que su retirada era lo previsto. Es “nuestro hermano mayor”, dijo entonces.

Los dos líderes anunciaron el domingo, día 11, que querían ser candidatos a las elecciones generales de septiembre, las primeras en 16 años a las que no se presenta Merkel. La directiva de la CDU ya dio su apoyo a Laschet al día siguiente, el lunes, pero Söder afirmó que varias decenas de personas no representan la voluntad del partido y que era necesario consultar a las bases. Söder, presidente de la región de Baviera, se ha hecho muy popular durante la pandemia por su enérgica gestión y la aprobación de restricciones duras, en la línea de la canciller. Las encuestas le otorgaban mucha ventaja sobre Laschet.

Los contendientes se dieron de plazo hasta el domingo para consensuar una solución, pero no cumplieron. Söder quería forzar una votación en el grupo parlamentario que comparten CDU y CSU porque muchos diputados de la formación mayoritaria —la CSU solo tiene representación en Baviera— se habían manifestado a favor de mandar a competir por la Cancillería a la persona con mayores oportunidades de ganar: según los sondeos, Söder. El bávaro tenía también el apoyo de varios barones regionales de la CDU.

El influyente semanario Der Spiegel ha calificado la pelea como “fratricida” y en su portada del fin de semana retrataba a los dos líderes con heridas en la cara como si se hubieran enfrentado a puñetazos. A poco más de cinco meses de las elecciones, los conservadores no tenían candidato ni programa, cuando el resto de fuerzas políticas han presentado a los suyos y al menos las líneas maestras o un borrador de sus propuestas. Los Verdes anunciaron este lunes que será Annalena Baerbock, copresidenta del partido, quien luche por la Cancillería. El otro líder del partido, Robert Habeck, también quería ser candidato, pero a diferencia de los conservadores ellos lo resolvieron de puertas para adentro y de manera cordial. Los socialdemócratas eligieron a Olaf Scholz, actual ministro de Finanzas en el Gobierno de gran coalición de Merkel, en agosto pasado.

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Todos los sondeos apuntan a que los Verdes serán la segunda fuerza política en los comicios de septiembre, por detrás de la CDU de Merkel, pero por delante de los socialdemócratas del SPD. Las encuestas le dan entre un 20 y un 23% de intención de voto, pocos puntos porcentuales por detrás de los conservadores, que se mueven entre el 27 y el 28% y llevan una tendencia a la baja después de los escándalos de corrupción en sus filas, los malos resultados en dos elecciones regionales en marzo y la titubeante gestión de la crisis del coronavirus desde que empezó la segunda ola. Una reciente encuesta de Forsa para RTL le da un 28% a los Verdes y un 21% a la CDU-CSU. El SPD está entre el 14 y el 17% en la mayoría de sondeos. Si los ecologistas mantienen los números que apuntan las encuestas, podrían conseguir algo que hasta hace unos meses era impensable: desalojar a la CDU del Gobierno y liderar una mayoría en el Bundestag.

El lunes, tanto Söder como Laschet hablaron ante los medios de comunicación y dijeron que seguían buscando un acuerdo. Ninguno quería retirarse en favor del otro. Durante el debate de la dirección del partido, en el que no estaba presente Söder al no pertenecer a la CDU —rechazó la invitación a participar—, Laschet subrayó que su rival aceptaría la decisión del comité ejecutivo. “Es una señal muy importante”, señaló, según Reuters. Finalmente en el voto secreto de la cúpula de la CDU, 31 miembros apoyaron a Laschet, nueve a Söder y seis se abstuvieron, según informaron los medios alemanes.


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