Marruecos concede la libertad provisional a Maati Monjib, el intelectual en huelga de hambre desde hace 19 días

El historiador y periodista ha conseguido su liberación tras una gran campaña internacional de apoyo

Maati Monjib, durante una huelga de hambre que mantuvo en 2015 en Rabat, en la que denunciaba que el ministerio del Interior no le permitía salir del país.
Maati Monjib, durante una huelga de hambre que mantuvo en 2015 en Rabat, en la que denunciaba que el ministerio del Interior no le permitía salir del país.FADEL SENNA (AFP)

Las autoridades de Marruecos han otorgado este martes la libertad condicional al historiador y periodista marroquí Maati Monjib, quien inició el 4 de marzo una huelga de hambre que se ha prolongado durante 19 días, según informaron fuentes de su entorno. Su liberación llega después de una gran campaña de solidaridad internacional donde se tachaba de injusta y arbitraria su condena. Monjib se encontraba en un estado de salud “muy preocupante”, según anunció el lunes su comité de apoyo en Francia, país del que también posee la nacionalidad.

El activista, de 60 años, padece enfermedades crónicas como diabetes y arritmia cardiaca y había solicitado ser transferido a un hospital con cardiólogo para continuar su protesta bajo vigilancia médica.

Monjib se encontraba desde el 29 de diciembre en prisión preventiva en la cárcel de El Arjat 2, en el municipio de Salé, acusado de haber blanqueado dinero. En enero, cuando apenas había cumplido tres semanas de condena, un tribunal de primera instancia le condenó a un año de prisión, por “fraude y atentado contra la seguridad del Estado”, en relación con otro juicio que databa de 2015. Este último asunto tuvo su origen en un proyecto financiado por la ONG holandesa Free Press Unlimited para fomentar el uso de la aplicación de teléfono Story Maker. La aplicación permite ejercer el llamado periodismo ciudadano de forma anónima.

El historiador inició la huelga de hambre como una “llamada de socorro” hacia la opinión pública ante lo que consideraba como una “persecución injusta” por parte del Estado marroquí. Su esposa, la ciudadana francesa Cristiana Dardé, dirigió el 17 de marzo al presidente francés, Emmanuel Macron, un mensaje a través de Twitter donde le solicitaba que interviniera de forma urgente para conseguir su liberación. Otras ONG internacionales como Reporteros sin Fronteras, Amnistía Internacional y Human Rights Watch también reclamaron su puesta en libertad.

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El escritor marroquí Abdelá Taia, afincado en Francia, emitió en las redes sociales un mensaje de apoyo a Monjib. Pero frente al apoyo de personas sobresalientes también destacaron el silencio de otros. La periodista colaboradora del New York Times Aida Alami tuiteó el jueves 18 de marzo: “El silencio de medios de comunicación, intelectuales, periodistas, escritores, personalidades públicas, partidos políticos y artistas sobre la suerte de #maatimonjib dice mucho sobre un sistema donde la zanahoria ha triunfado sobre los valores de mucha gente”. Mensaje al que el periodista de Le Monde Diplomatique, Akram Belkaïd, respondió con otro tuit donde criticaba el silencio “ensordecedor” de escritores marroquíes como “Tahar Ben Jelloun, Leila Slimani y compañía”.

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Abdellatif El Hamamouchi, presidente en Marruecos del comité de apoyo a Monjib, indicó a este diario que el caso de este intelectual ha provocado un movimiento solidario tanto en gente de izquierdas como de derechas. “Eso es positivo. Pero por otro lado”, objetaba, “ha habido un silencio claro por parte de muchos intelectuales marroquíes. Yo pienso que la causa principal es el miedo a ser difamados por la prensa del régimen. El régimen es conocido por su sentido de la venganza”.

Samia Errazouki, experiodista marroquí afincada en Estados Unidos escribía la semana pasada en un tuit, que “el deterioro de la situación de los derechos humanos en Marruecos” ha generado una condena compartida por parte de organizaciones académicas y activistas de derechos humanos”. “Esto no tiene precedentes para un país que invierte tanto en crear una imagen positiva en el extranjero”, señalaba.

Por su parte, el sitio de Internet Morocco World News, que suele proyectar en inglés una imagen muy favorable del Estado marroquí, publicó la pasada semana un artículo donde se argumenta que el caso de Monjib ha puesto a Marruecos en una posición “delicada” respecto a su política exterior de relaciones públicas.

El autor del artículo, Hassan Masiky, un bloguero marroquí basado en Washington, recordaba que el caso Monjib estaba vigente justo cuando la Administración de Donald Trump acababa de reconocer la soberanía marroquí del Sáhara. El autor considera que ahora, la Administración del presidente Joe Biden, “parece poner los valores de los derechos humanos” como eje de su política exterior. Y, en esas circunstancias, Marruecos no puede permitirse una situación donde los derechos humanos se encuentran en “disputa”. El autor concluye: “Para asegurar que las relaciones de Estados Unidos y Marruecos perduren y prosperen bajo la actual Administración, las autoridades marroquíes deben evitar distracciones como el caso de Maati Monjib”.

Sobre la firma

Francisco Peregil

Es corresponsal para el Magreb desde 2015, con sede en Rabat. Antes ejerció desde Buenos Aires durante tres años como corresponsal para Sudamérica. Comenzó en EL PAÍS en 1989, después de trabajar varios meses en 'El Mundo'. Es autor de las novelas 'Era tan bella', –mención especial del jurado del Premio Nadal en 2000– y 'Manuela'.

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