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El Ejército rescata a miles de personas atrapadas por el fuego en Australia

Algunos ciudadanos increpan al primer ministro durante su visita a una de las localidades afectadas por los incendios

Los incendios en Australia están lejos de quedar bajo control de las autoridades, que han decretado la evacuación forzosa en algunas zonas del país y han incluido al Ejército en las labores de lucha contra el fuego. La indignación por los al menos 17 muertos contabilizados en todo el país llevó este jueves a algunos ciudadanos a increpar al primer ministro, Scott Morrison, durante su visita a una de las localidades afectadas por los incendios.

Incendios en Australia
El humo provocado por los incendios forestales se puede ver detrás del lago Conjola, en Australia, este jueves. AP

Barcos y helicópteros militares han rescatado en las últimas horas a miles de personas atrapadas por los incendios forestales del sureste de Australia, mientras que en otras ciudades del país se han formado largas colas en los supermercados y estaciones de servicio, en busca de suministros básicos y refugio para escapar del fuego. Más de 50.000 personas no tienen electricidad y miles de residentes no pueden acceder al agua potable. Decenas de miles de personas continuaban este jueves la huida de los incendios forestales que arden con renovada virulencia desde el lunes pasado y que ya se han cobrado la vida de al menos 17 personas en todo el país.

Según informaron las autoridades australianas, cinco helicópteros militares ayudaron a los equipos de bomberos a llevar agua y combustible a los afectados por los incendios en la costa sur del país. Los vehículos servirán también para continuar con la evacuación de heridos, ancianos y niños afectados por la emergencia. Las fuerzas de seguridad instaban a un “éxodo masivo” en varias ciudades en la costa sureste —un área popular entre los turistas durante las vacaciones de verano que se disfrutan en el hemisferio sur—, y han advertido que el pronóstico de calor extremo para el fin de semana avivará aún más los incendios. Impulsados por las altas temperaturas, una prolongada sequía y los fuertes vientos, más de 200 fuegos permanecían este jueves activos en los Estados de Nueva Gales del Sur y Victoria.

Los fuegos ya han destruido más de 1.300 viviendas y, desde el inicio de la temporada en septiembre pasado, ya han consumido unos cuatro millones de hectáreas de matorrales en todo el país. “La prioridad hoy es combatir los incendios y evacuar, llevando a la gente a un lugar seguro”, explicaba el primer ministro, Scott Morrison. Vecinos de la localidad de Cobargo, en Nueva Gales del Sur, increparon este jueves a Morrison cuando visitaba la localidad. “Debería avergonzarse” por dejar “que el país se queme”, gritaban algunos ciudadanos. Morrison ha sido acusado de falta de medidas decisivas para ayudar a las comunidades a lidiar con los centenares de fuegos que han arrasado el país en los últimos meses. 

La amenaza de que la situación se agrave en los próximos días persiste. En el Estado de Nueva Gales del Sur, el más afectado por los fuegos, el Gobierno ha declarado, desde el viernes pasado, el estado de emergencia debido a los pronósticos de temperaturas que, se espera, superen los 40 grados centígrados. Las autoridades han tomado el control de los servicios y tienen el poder de evacuar “por la fuerza” a los habitantes de las zonas afectadas.Michelle Roberts un vecino de Mallacoota, una ciudad costera del sudeste australiano explicaba a la agencia Reuters: “Es el infierno en la tierra. Es lo peor que alguien haya visto”, dijo. Un barco militar llegó este jueves a esa ciudad, donde unas 4.000 personas habían quedado varados en la playa desde el lunes por la noche.

Miles de personas fueron evacuadas también de la región de East Gippsland, en Victoria, en una de las mayores operaciones de este tipo en el país, desde que en 1974 la ciudad de Darwin evacuara a más de 35.000 personas tras el ciclón Tracy. Un contingente de 39 bomberos estadounidenses aterrizó este jueves en Melbourne para ayudar en la extinción.

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