AGNIESZKA HOLLAND | DIRECTORA DE CINE POLACA

“Estos años ha habido un proceso que ha dado al traste con el Estado de derecho en Polonia”

La cineasta polaca Agnieszka Holland reflexiona sobre el deterioro democrático durante el Gobierno del PiS y la presidencia de Andrzej Duda

Varsovia (ENVIADA ESPECIAL) - 12 jul 2020 - 14:49 UTC
Agnieszka Holland, durante la promoción de 'Charlatan' en la Berlinale, el pasado febrero.
Agnieszka Holland, durante la promoción de 'Charlatan' en la Berlinale, el pasado febrero.MICHELE TANTUSSI / Reuters

La cineasta polaca Agnieszka Holland (Varsovia, 71 años) cree que los años de Gobierno de Ley y Justicia (PiS), coincidiendo con la presidencia de Andrzej Duda, han llevado a un empeoramiento democrático en Polonia. La reputada directora de películas como Europa, Europa (1990), en la que refleja el Holocausto, dedicada también en los últimos años al rodaje de capítulos de algunas de las series más aplaudidas, entre ellas The Wire, atiende esta entrevista el sábado por videoconferencia desde París, donde acaba de estrenar su filme Mr. Jones. Votante de izquierdas declarada, la también guionista, que comenzó su carrera en Polonia y emigró a Francia justo antes de la imposición de la ley marcial en 1981, reflexiona y ofrece su visión sobre la gestión del Ejecutivo ultraconservador y de su mandatario desde 2015.

Imagen de 'Mr. Jones' (2020), la última película de la cineasta polaca Agnieszka Holland. En vídeo, el tráiler de 'Mr. Jones'.

“Estos años ha habido un proceso que ha dado al traste con el Estado de derecho”, considera. Ya no solo porque “los órganos jurisdiccionales ahora estén en manos del partido en el Gobierno o la figura del ministro de Justicia y el fiscal general sean la misma”. También “el poder legislativo se ha vuelto una carcasa vacía, porque el PiS tiene mayoría absoluta en el Parlamento y no reconoce en la oposición a un posible socio para negociar”, opina.

En esta transición, los medios de comunicación de titularidad pública han sido esenciales, afirma. “Polonia es un país integrado por una población de pueblos y pequeñas ciudades, a los que solo llega la televisión y los medios públicos. Estos han sido interceptados por el partido en el Ejecutivo y se han convertido en altavoz de la propaganda gubernamental, en una dimensión que no se producía ni siquiera en los tiempos del comunismo”, señala la cineasta.

Holland reconoce que el PiS llegó al poder porque supo detectar dos déficits dentro del pueblo que no habían sido atendidos por los Gobiernos anteriores. “Por un lado las carencias económicas de una parte de la población [para lo que puso en marcha programas de ayudas sociales] y por otro, la falta de autoestima. Este Ejecutivo hizo sentir importante a la gente”.

En opinión de la directora el conflicto político en Polonia es similar al de otros Estados. “La sociedad está dividida en dos grupos. Los que tienen miedo a que se pierda la tradición, personas que viven sobre todo en pueblos y ciudades pequeñas; y los que no temen a la modernidad o al cambio, un grupo tolerante y que reside principalmente en las grandes ciudades. Brechas similares se dan también en Estados Unidos, en el Reino Unido post-Brexit, en Hungría o en Turquía”, opina.

Además de la televisión pública, considera que la Iglesia católica ha ayudado al PiS a difundir el mensaje del miedo. “El Gobierno elige un enemigo para mantenerse en el poder. En 2015 fueron los refugiados y ahora son los homosexuales”, señala.

Cree que la campaña por la presidencia ha sido una lucha de David contra Goliat, comparando los recursos del mandatario actual, al que califica de “títere del presidente del PiS, Jaroslaw Kaczynski”, con los de su oponente, el centroderechista Rafal Trzaskowski y solo por eso, el haber llegado tan igualados a segunda vuelta, es una “victoria simbólica” para el segundo. Si gana Duda, vaticina antes de conocerse los resultados, “culminará el cambio del régimen polaco para transitar desde un Estado de derecho democrático hacia una autocracia”. “Eso incluye hacerse con el 100% de los juzgados y tribunales, restar autonomía a los municipios o minimizar el papel de los medios de comunicación libres y de las organizaciones no gubernamentales”, expresa la directora. “Una victoria de Trzaskowski pondría muy difícil el desmantelamiento de este Estado de derecho, pero la tensión no desaparecerá después de las elecciones”, vaticina.

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