La crisis del coronavirus

La cooperación contra la pandemia favorece el acercamiento entre israelíes y palestinos

Israel ofrece ayuda médica al presidente Abbas y a Gaza tras la ruptura causada por el plan de paz de Trump

Trabajadores palestinos pasan por un puesto de control a Israel donde van a residir durante un mes, el pasado miércoles.
Trabajadores palestinos pasan por un puesto de control a Israel donde van a residir durante un mes, el pasado miércoles.HAZEM BADER / AFP

Tras años de congelación de relaciones y la ruptura de lazos que supuso la presentación en febrero del polémico plan de paz de la Casa Blanca, israelíes y palestinos están cooperando estrechamente en las últimas semanas para contener la propagación de la pandemia de coronavirus. El acercamiento generado por la coordinación sanitaria ha llevado a Israel a ofrecer ayuda médica a la Autoridad Palestina, que se ha extendido por primera vez también a la superpoblada franja de Gaza, bajo control del movimiento islamista Hamás. Además se ha permitido que decenas de miles de trabajadores de Cisjordania puedan residir en territorio israelí, en contra de la prohibición vigente, durante la situación de emergencia.

En una tregua no declarada, los cohetes han dejado de surcar el cielo de las poblaciones israelíes fronterizas con Gaza, las tropas se mantienen acuarteladas y los incidentes violentos se han convertido en una rareza en los medios de comunicación locales de Tierra Santa. Apenas se produjeron escaramuzas el viernes cuando tres centenares de palestinos se dirigieron al rezo del mediodía en la Explanada de las Mezquitas de Jerusalén, tradicionalmente multitudinario, y la policía israelí limitó su acceso para hacer cumplir la restricción de movimientos impuesta por el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu la madrugada anterior. La Autoridad Palestina ha decretado el confinamiento de toda la población a partir de este domingo.

Camino ya del millar de casos de Covid-19 registrados en Israel (nueve millones de habitantes), con un fallecido hasta el momento, y más de medio centenar de positivos en Cisjordania (2,5 millones de población), la crisis dista de las magnitudes europeas. A los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) les ha llamado la atención que en el superpoblado enclave de Gaza (cerca de dos millones, entre residentes y refugiados) no se haya declarado ningún caso hasta la noche del sábado, cuando se informó de los primeros positivos: dos viajeros procedentes de Pakistán.

La franja costera, de apenas 375 kilómetros cuadrados, permanece aislada desde 2007, cuando los islamistas de Hamás desalojaron del poder al partido Fatah del presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, e Israel impuso un férreo bloqueo militar. Como Gaza solo cuenta con un laboratorio para efectuar las pruebas de detección del virus, Israel ha facilitado la entrada de dos centenares de kits para realizar test y equipos de protección para el personal sanitario, a pesar de que admite un serio déficit de material sanitario en sus propios centros hospitalarios, de acuerdo con datos oficiales citados por The Jerusalem Post.

El Cogat, el órgano del Ministerio de Defensa israelí que gestiona el día a día de la ocupación en los territorios palestinos, ha alertado ante un eventual contagio masivo entre la población de la franja de Gaza, cuyo sistema sanitario apenas cubre las necesidades mínimas después de tres devastadoras guerras con Israel entre 2008 y 2014. El mayor Yotam Shefer, responsable del departamento internacional del Cogat, ha advertido en una conferencia telefónica con periodistas extranjeros que “los virus no conocen fronteras”. El enclave solo cuenta con 60 camas en Unidades de Cuidados Intensivos. Por el momento, más de 2.700 personas se encuentran confinadas en sus domicilios tras haber regresado a Gaza por el paso de Rafah, el único abierto con Egipto. La frontera de Erez con Israel está cerrada, excepto para pacientes oncológicos y de enfermedades graves para ser evacuados a hospitales israelíes o de Cisjordania.

El mayor Shefer precisó que “desde hace tres semanas, el Cogat coordina la cooperación entre el Ministerio de Sanidad israelí y las autoridades sanitarias palestinas”, que han recibido, según los datos facilitados por este oficial, 400 kits de pruebas de detección y 500 equipos de protección. También se han organizado reuniones telemáticas para la formación de profesionales sanitarios palestinos en la prevención de la pandemia. La perspectiva de un contagio masivo en Cisjordania y Gaza está siendo analizada con preocupación por el Estado Mayor de las Fuerzas Armadas, informa el diario Haaretz.

El presidente del Estado de Israel, Reuven Rivlin, telefoneó el miércoles al rais Mahmud Abbas, en un gesto de acercamiento a la Autoridad Palestina inusual desde que quedaron canceladas las negociaciones de paz en 2014. “La crisis del coronavirus no distingue entre pueblos ni dónde viven”, dijo el mandatario hebreo, “y nuestra cooperación es vital para proteger la salud de israelíes y palestinos”. “Nuestra capacidad de trabajar juntos en tiempos de crisis dará también testimonio de nuestra disposición a colaborar en el futuro para el bien de todos”, agregó Rivlin, según un comunicado de la Presidencia israelí, antes de expresar a Abbas su disposición “a ofrecer ayuda de forma coordinada”.

Permiso de residencia para trabajadores palestinos

Desde la Autoridad Palestina, el ministro de Asuntos Civiles, Hussein al Sheij, responsable de la coordinación con Israel, ha reconocido al portal digital informativo Al Monitor la reciente mejora de las relaciones bilaterales. “La llamada de Rivlin a Abbas ha puesto de relieve el alto nivel cooperación”, destacó, mientras responsables diplomáticos palestinos puntualizan que la pandemia pone en peligro a todos los habitantes de la región.

Donde más se ha hecho visible la cooperación ha sido en la situación de los más de 100.000 palestinos que a diario cruzan desde Cisjordania a Israel para trabajar en la agricultura, la construcción y en fábricas. El ministro Al Sheij eleva a 45.000 el número de trabajadores que van a recibir autorización para residir en Israel durante al menos un mes, para evitar que los constantes traslados puedan multiplicar las posibilidades de propagación del virus. El Cogat cifra en 70.000 los palestinos que podrán pernoctar en territorio israelí en alojamientos proporcionados por sus empleadores durante un plazo de dos meses.

En contrapartida, la Autoridad Palestina ha prohibido a los 25.000 trabajadores empleados en los asentamientos israelíes en Jerusalén Este (200.000 colonos) y Cisjordania (más de 400.000) que acudan a sus puestos a fin de prevenir la transmisión del coronavirus. El mayor Shafer considera, sin embargo, que la actividad industrial no debe detenerse en empresas estratégicas como las del polígono de Atarot, situado en el límite entre Jerusalén Oriental y Ramala. Israel, por su parte, ha suprimido los permisos para los cerca de 7.000 gazatíes que trabajan en Israel para impedir que puedan contagiarse y propagar la enfermedad a su regreso al enclave.

Con una tasa de paro del 15% en Cisjordania y del 47% en Gaza, según datos del Banco Mundial, los ingresos procedentes de los empleados en Israel son clave para sostener la debilitada economía palestina. Mientras el flujo de bienes y mercancías no se ha detenido entre ambos lados de la Línea Verde que hasta 1967 sirvió de frontera y hoy marca los límites de la ocupación, la pandemia ha sellado los puestos de control que cada día atraviesan decenas de miles de palestinos.

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