El coronavirus frena en Argelia las protestas masivas contra el régimen

Los activistas del Hirak se dan una tregua tras reclamar a los generales durante 56 viernes una gran apertura democrática

Agentes argelinos portan máscaras mientras un crucero llega al puerto de Argel el jueves 19 de marzo.
Agentes argelinos portan máscaras mientras un crucero llega al puerto de Argel el jueves 19 de marzo.AP

El coronavirus ha frenado en seco las protestas que se suceden contra el poder argelino desde el 22 de febrero del año pasado. Aquel día, millones de ciudadanos se echaron a la calle para evitar que el entonces presidente, Abdelaziz Buteflika, de 82 años, se presentara a un quinto mandato, tras 20 años en el poder. Por primera vez tras 56 viernes consecutivos las calles de Argel han permanecido casi vacías. La epidemia ha conseguido el repliegue del Hirak (Movimiento, en árabe) al que no pudo frenar ni el anterior jefe del Estado Mayor, el general Ahmed Gaid Salah, muerto en diciembre, ni su sucesor, el general Said Chengriha, de 74 años.

Decenas de miles de argelinos vienen reclamando de forma pacífica durante más de un año un Estado civil y no militar, un cambio de régimen mediante una nueva Constitución. La calle fue para ellos la única vía de escape, además de las redes sociales. Ahora, sin embargo, los miembros del Hirak piden que la gente se quede en sus casas.

El escritor y periodista Lazhari Labter, militante del Hirak, escribió la semana pasada: “El corona no pasará por mí. El Hirak ha maravillado al mundo por su pacifismo y su civismo. Mostrémonos de nuevo a la altura por nuestro nivel de conciencia y sentido de la responsabilidad. Suspendamos las marchas durante cuatro semanas. Las marchas las podemos retomar un día, pero las vidas perdidas se pierden para siempre”.

El presidente argelino, Abdelmayid Tebún, que resultó elegido en diciembre con la oposición del Hirak y con el nivel de participación más bajo en la historia de Argelia, declaró el martes que las manifestaciones quedaban prohibidas a causa de la pandemia. Pero ese mismo día fue difundido en las redes otro comunicado, de diversas organizaciones estudiantiles, que pudo tener más efecto entre los miembros del Hirak que las palabras de un presidente al que miles de activistas tachan de “ilegítimo”. Los universitarios, que han sido el motor de las marchas, anunciaron este martes la suspensión de las protestas “como respuesta al llamamiento que hacen los médicos que participan en el Hirak”.

La cineasta argelina Sofia Djama indica a este diario desde París, donde permanece bloqueada: “Confieso que tengo miedo por Argelia. La situación es muy precaria. La gente no tiene ninguna confianza en las instituciones del Estado. Todas las decisiones del Gobierno son acogidas con gran escepticismo”.

La estudiante Sonia Gassemi señala desde Argel: “La prioridad ahora es la supervivencia de todas y todos. Sería inconsciente manifestarse. La resistencia puede continuar de otra manera. Mediante el pensamiento o en los balcones. Estoy deseando ver cómo innova el Hirak”.

La periodista Ghada Hamrouche relata también desde Argel: "Este viernes el Hirak ha tomado forma de campaña de desinfección, de limpieza, de sensibilización. Los estudiantes les hablan a la gente en las calles y les aconsejan quedarse en casa”.

El productor de cine argelino Yacine Bouaziz, miembro del Hirak, precisa desde Argel: “Todo el mundo que yo conozco está confinado en sus casas de forma voluntaria. Pero todo el mundo es consciente de que el Hirak no es solo la marcha de los viernes. El Hirak se hace todos los días. Detener las marchas es necesario porque la vida de todos está en peligro. Pero el movimiento se va a perpetuar, a renovar. Sobre todo, con la salida de la cárcel la próxima semana de uno de sus líderes más carismáticos, Karim Tabou”.

Por su parte, el artista de cómic Benabdelhamid Amine, conocido como Nime, quien ha pasado varios meses en la cárcel a causa de un dibujo contra las presidenciales de diciembre, comenta desde Orán: “Aquí también es el primer viernes sin manifestación. Para el poder, [la lucha contra] el virus es la única forma de poner fin a este levantamiento popular”.

Said Salhi, vicepresidente de la Liga Argelina por la Defensa de los Derechos del Hombre (LADDH), concluye desde Argel: “El Hirak es un movimiento de esperanza, no va a ser la causa de ningún peligro para el pueblo. El mismo Hirak que decidió llenar las calles el 22 de febrero es el que ha decidido ahora vaciarlas en este 57º viernes. Esta capacidad de movilización no será vencida jamás. El Hirak volverá después de haber ganado la batalla del coronavirus”.

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