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Los insultos están permitidos en el fútbol portugués, según un tribunal

"Comportamientos reveladores de la bajeza moral son de alguna forma tolerados en la escena futbolística”, sentencian los jueces

Partido entre el FC Porto y el Vitoria SC, en septiembre.
Partido entre el FC Porto y el Vitoria SC, en septiembre.

No es lo mismo insultar dentro de un campo de fútbol que fuera. Así lo entienden los jueces de un tribunal de segunda instancia de Lisboa, que rechaza una denuncia penal por injurias durante un partido de fútbol por entender que “comportamientos reveladores de la bajeza moral son de alguna forma tolerados en la escena futbolística”.

El caso se inicia por una denuncia en los tribunales de justicia cuando el delegado de campo llamó, entre otras cosas, “hijo de puta” a un entrenador del equipo contrario. El árbitro no escuchó nada y, por tanto, no registró el incidente en el acta del encuentro, en cuyo caso el delegado habría sido sancionado con varios partidos por las autoridades de disciplina deportiva.

Sin embargo, para los jueces de la sección novena del Tribunal de Lisboa no es sancionable ese comportamiento, pues considera que “tales expresiones hechas en el seno del mundo del fútbol no alcanzan el nivel de obscenidad y grosería de lenguaje”.

“En el contexto de una discusión, en un entorno futbolístico en que fueron proferidos", añade la sentencia, aquellas palabras no tienen otro significado que no sea la mera verbalización de palabras obscenas, siendo absolutamente incapaces de poner en causa el carácter, el buen nombre o la reputación del afectado. (...) Un comportamiento de falta de educación y de bajeza moral es de alguna forma tolerado en el escenario futbolístico”.

"Para el delito de injurias no basta la consideración de las palabras y expresiones proferidas, es preciso situarlas en el contexto en el que fueron dichas. En el mundo del deporte, y en particular en el fútbol, están instituidas determinadas prácticas que la generalidad de las personas valora de una forma más permisiva, si tales conductas se desenvuelven en el ámbito estricto del subsistema deportivo".

El fallo de los jueces lisboetas choca con las campañas de las autoridades deportivas, nacionales e internacionales, para mejorar el comportamiento de deportistas y aficionados, combatir las expresiones racistas en los estadios y velar por el comportamiento particular de los deportistas.

La pasada semana, el futbolista portugués Bernardo Silva fue sancionado por las autoridades del campeonato inglés por publicar un tuit con la foto de su compañero y amigo Mendy junto a una imagen de un conguito. Ni la broma aceptada por el compañero negro ni las disculpas de Silva han impedido la reprimenda de las autoridades.

El presidente del Comité Olímpico de Portugal, José Manuel Constantino, se mostró sorprendido por el acuerdo. “En la perspectiva de ese tribunal, un recinto deportivo es una especie de offshore donde se puede practicar lo que es criminalizado en el exterior”. “Esta gravísima decisión derriba el esfuerzo de profesores, padres y autoridades deportivas para la regulación de los comportamientos en la competición deportiva. Al justificar que son aceptables expresiones que hieren el patrimonio personal, humillan, el ejemplo que se transmite es muy negativo”.

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