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Borrell se somete al examen del Parlamento Europeo sin apenas dificultades

El candidato a alto representante de Política Exterior anuncia que su primer viaje será a Prístina

Josep Borrell, este lunes ante el Parlamento Europeo.
Josep Borrell, este lunes ante el Parlamento Europeo. AFP

Guante de seda. Josep Borrell ha disfrutado de una audiencia sin aristas ni ataques virulentos ante la comisión del Parlamento Europeo encargada de verificar sus actitudes y aptitudes políticas para el cargo de alto representante de Política Exterior de la UE. Los principales grupos de la Cámara han centrado su interrogatorio en cuestiones de fondo relacionadas con una cartera que el todavía ministro español en funciones de Asuntos Exteriores ha capeado con un alarde de profundo conocimiento sobre la materia. Las alusiones a casos como la sanción impuesta a Borrell por el uso bursátil de información privilegiada o alguna de sus declaraciones polémicas no han buscado desestabilizar al candidato y han sido solventadas sin mayores contratiempos.

Tres horas de Borrell en estado puro, pero con un tono llamativamente contenido. El futuro vicepresidente de la Comisión Europea y máxima autoridad de la diplomacia comunitaria ha despachado la temida audiencia ante la comisión parlamentaria de Asuntos Exteriores con una demostración de conocimiento sobre su futura cartera aderezada con ideas propias sobre la escena internacional y alguna que otra semilla posiblemente conflictiva para la relación con su futura presidenta, la alemana Ursula von der Leyen, y con los miembros del Consejo de Ministros de Exteriores de la UE.

A falta del veredicto, el ambiente de la sala ha arrojado al término de la sesión unas vibraciones de nota alta, con una gran parte de los europarlamentarios bastante favorables a uno de los candidatos a la Comisión con mayor experiencia política. "Bien hecho", ha afirmado el presidente de la comisión de Asuntos Exteriores, David McAllister (PPE) al terminar la intervención. El coordinador del grupo Popular en la comisión parlamentaria, Michael Gahler, ha señalado, sin embargo, que Borrell "en relación el asunto del uso de información privilegiada [en Abengoa], no es realmente consciente de que hizo algo malo". El candidado ha insistido durante la audiencia que acató la sanción de la CNMV pero jamás se aprovechó de ninguna información interna de la compañía. Y ha recordado que solo vendió el 7% de su cartera y perdió el 93% restante, con un detrimento de 300.000 euros. "Alguien que hace eso, o no tiene información o es estúpido", ha añadido.

Los grupos parlamentarios decidirán, en cualquier caso, este martes a las 10.00 su veredicto. Los diputados también tendrán que decidirse el mismo día sobre la suerte que correrá la francesa Sylvie Goulard.

Además de las respuestas cargadas de datos y detalles históricos, Borrell se ha permitido lanzar ideas, como la de una conferencia internacional para reducir la escalada de tensión en el estrecho de Ormuz, o anunciar su primera visita oficial, con la capital de Kosovo, Prístina, como destino elegido.

Borrell evita hablar del independentismo catalán

Josep Borrell evitó en su audiencia en el Parlamento Europeo referirse a la crisis catalana. A preguntas del diputado popular Antonio López-Istúriz, Borrell manifestó que tiene "visión política general" sobre lo que significan los "movimientos populistas en el mundo". "Estoy convencido de que buena parte de los problemas geopolíticos que tenemos tienen raíces locales alimentadas por nuevas dinámicas sociológicas".

"Pero también tengo que decirle que, como alto representante para la Política Exterior de la UE, mi tarea no será pronunciarme sobre los problemas internos de cada uno de los países", añadió. La portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Montserrat, criticó a Borrell por "perder la oportunidad de defender el Estado de derecho y la unidad de España en Europa".

Con un pie en el palacio de Santa Cruz de Madrid y otro en el Berlaymont de Bruselas, Borrell ha anunciado que España repatriará a los yihadistas con pasaporte español encarcelados en Siria y se ha metido ya en el terreno de la actual alta representante, Federica Mogherini, al subrayar que si él fuera el jefe de la diplomacia europea lanzaría la alarma ante la decisión de EE UU, hecha pública este mismo lunes, de autorizar a Turquía la entrada militar en el territorio kurdo de Siria.

La audiencia del ministro español ha iniciado la segunda semana de escrutinio de los futuros comisarios europeos. Y llegó tras una primera semana que rechazó a los representantes de dos países (Rumanía y Hungría) y dejó en el aire el nombramiento de otros tres (Polonia, Suecia y Francia). Pero el examen de Borrell ha transcurrido con máxima suavidad, sin que ningún grupo buscase cuestionar las capacidades políticas o técnicas del candidato y sin que ningún europarlamentario hiciese demasiado hincapié en las posibles lagunas de su currículum personal, como su polémico paso como consejero de Abengoa.

Los miembros de la Comisión Parlamentaria de Asuntos Exteriores centraron sus intervenciones en áreas como las relaciones con Rusia, la situación en Oriente Próximo o la posición europea en Latinoamérica, con especial referencia a Cuba, Venezuela y Nicaragua. Borrell, cuya amplia trayectoria internacional incluye haber sido ministro de Exteriores desde hace más de un año, afrontó todas las preguntas sin dificultad aparente. Pero el interrogatorio permitió sacar a la luz una personalidad política muy combativa que parece destinada a provocar muchos más roces que las de sus dos predecesoras, Federica Mogherini y Catherine Asthon.

"Asumiré riesgos"

“Para encontrar un mínimo común denominador basta una computadora”, señaló Borrell en evidente critica a una política exterior europea paralizada por la resignación de Bruselas a esperar a que los 28 socios europeos adopten una posición común sobre cualquier acontecimiento en la escena internacional.

Borrell parece dispuesto a desmarcarse de la pasividad atribuida a Mogherini y a asumir el reto de espolear a los ministros europeos de Exteriores para obligarles a reaccionar con mayor rapidez y contundencia. “Sí, claro que asumiré riesgos. Asumiré el riesgo de que mis propuestas no sean aceptadas y de quedarme en minoría”, ha asegurado el candidato a alto representante.

El candidato ha dejado claro que no es un político proclive a conformarse con el statu quo ni a aceptar con facilidad las instrucciones aparentemente incuestionables. Borrell, incluso, ha dejado caer una gota de rebeldía contra Von der Leyen, que en la carta de “misión” remitida a cada comisario ha limitado de manera significativa, según algunos observadores, el margen de actuación del futuro alto representante.

“El artículo 18 del Tratado de la UE me encarga coordinar la política exterior y para hacerlo no necesito ninguna carta de misión”, ha advertido Borrell. Y ha insistido en su idea de que la acción exterior de la UE debe combinar todas sus armas e instrumentos, desde la política comercial o de desarrollo al impulso del papel internacional del euro. “Creo que uno de los grandes problemas de la política exterior europea es su separación en silos”, ha señalado. Su voluntad de superar esa compartimentación puede provocar roces en una Comisión en la que cada uno de los 27 miembros trata de acotar su propia parcela de unas competencias que no llegan para todos.

Borrell tampoco se ahorró dar un baño de realidad a los parlamentarios más euroentusiastas, partidarios de eliminar cualquier derecho de veto de las capitales sobre las posiciones internacionales de la UE. “A veces me sorprende que se quiera mantener el veto en temas presupuestarios y que luego se proponga gestionar una política tan sensible como la exterior a base de votaciones por mayoría cualificada”, señaló el ministro español. El futuro jefe de la diplomacia aboga por la supresión del veto solo en áreas limitadas como las sanciones, los derechos humanos o algunas misiones exteriores.

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