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Otro barco con 41 migrantes desafía a Salvini al atracar en Lampedusa

Pese a que el ministro de Interior italiano se negaba a admitir al grupo han desembarcado este domingo

Llegada del barco a Lampedusa.
Llegada del barco a Lampedusa. AP

La historia se repite porque el problema en el Mediterráneo sigue sin resolverse. Después del caso de la nave Sea Watch 3, capitaneada por la joven comandante Carola Rackete, el barco Alex de la ONG italiana Mediterranea llegó el sábado al puerto de Lampedusa con 41 inmigrantes. La embarcación ha desobedecido de nuevo la prohibición del ministro del Interior, Matteo Salvini de atracar en uno de los muelles del país. Pese a que Italia no ha permitido que los inmigrantes y la tripulación del barco desembarcasen lo han hecho este domingo. La situación de la nave era también desesperada. Se trataba de un velero de 20 metros que ha tenido que transportar a los migrantes en la cubierta tapados con mantas térmicas para protegerse del sol.

Salvini, que acaba de perder una importante batalla en el caso Sea Watch -la capitana se ha convertido en la imagen de la resistencia a las políticas migratorias del líder de la Liga- había anunciado que no pensaba permitir el desembarco. "No autorizo ningún desembarco", afirmó. Pero la situación empezaba a ser grotesca, dado que los inmigrantes se encontraban hacinados en la cubierta del barco ante la mirada de los agentes. "Los náufragos y la tripulación están agotados. Las 41 personas salvadas necesitan ser atendidas y curadas. Estamos viviendo una situación surrealista y es una crueldad inútil prolongar esta espera. Haz que bajen inmediatamente", tuiteó la ONG.

El auto judicial que firmó la juez que liberó a Rackete la semana pasada, sin embargo, deja poco espacio a la política de puertos cerrados del ministro del Interior. “El deber de socorro no termina en el mero embarque a bordo de náufragos, sino en su conducción a un puerto seguro”, señaló la juez. Amparados en esta resolución, las ONG han redoblado su labor de rescate en el mediterráneo y hay una segunda nave que espera un puerto frente a las costas de Lampedusa. Es la Alan Kurdi de la ONG alemana Sea-Eye, con 65 inmigrantes a bordo salvados en el Mediterráneo. "Estamos esperando en aguas internacionales fuera de Lampedusa. La Guardia de Finanza (policía de frontera italiana) vino para darnos la orden de Salvini: El puerto está cerrado (...) Necesitamos urgentemente un puerto seguro", reclamó Sea-Eye, que sostuvo que en Alemania más de 70 ciudades acogerían a sus rescatados.

En el caso del Mediterranea, Italia había solicitado que la embarcación se dirigiese a Malta, que ofrecía el puerto de La Valeta a cambio de un intercambio de inmigrantes que permanecían en el país de otro desembarco. La ONG, sin embargo, rechazó el ofrecimiento porque se encontraba a 90 millas (unos 144 kilómetros). Una distancia demasiado elevada para un velero tan pequeño y sobrecargado. Mientras el barco se encontraba en alta mar, Italia envió algunos víveres, como 34 cajas de agua potable, 54 menús, casi 200 mantas térmicas y 4 paquetes de desinfectante.

Salvini está encontrando oposición incluso en quienes habían sido viejos aliados, como el ministro del Interior alemán, Horst Seehofer. En una carta dirigida al líder de la Liga, su homólogo germano le ha afeado su política de puertos cerrados y le ha pedido que la “reconsidere”. Salvini, como es habitual, le ha respondido que una negativa y una petición de que se ocupe de sus asuntos.

Salvini mantiene una política de puertos cerrados a las ONG, a las que acusa de fomentar la inmigración irregular, y ha impulsado un decreto que establece multas de hasta 50.000 euros a quienes quebranten esa disposición. Ahora, visto la inutilidad de su norma y de que estas organizaciones han logrado recaudar sumas altísimas para hacer frente a las sanciones, el ministro del Interior ha propuesto una modificación a su propia ley para que la cuantía alcance un millón de euros.

La desobediencia, sin embargo, se ha desencadenado entre las ONG que trabajan rescatando migrantes en el Mediterráneo. El armador del Mediterranea, Alessandro Metz, señaló en Twitter que está dispuesto a asumir todas las responsabilidades. Este sábado la ONG había denunciado que a bordo se vivía una situación insostenible por la falta de aseos para tantos rescatados (el velero tiene capacidad para 18 personas) y por ello invocó el estado de necesidad para forzar el bloqueo de Salvini.

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