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EE UU reconoce la ocupación israelí subterránea de Jerusalén Este

Dos enviados de Trump protagonizan la inauguración de un túnel arqueológico excavado por colonos judíos bajo un barrio palestino

Visitantes en la inauguración de un túnel arqueológico, el domingo en Jerusalén. En vídeo, declaraciones de Mohammed Shtayyeh, Primer Ministro de Palestina. AP | VÍDEO: REUTERS

El enviado de Estados Unidos para Oriente Próximo, Jason Greenblatt, y el embajador en Israel, David Friedman, han empuñado un mazo este domingo para abrir a golpes el último tramo de un túnel arqueológico bajo Jerusalén Este. El simbólico gesto, que fue ampliamente condenado por los responsables palestinos como un espaldarazo a la ocupación israelí, se produjo en la inauguración de la llamada Vía de los Peregrinos, patrocinada por la organización de colonos judíos Elad en el subsuelo del barrio palestino de Silwan, colindante con las murallas de la Ciudad Vieja.

Desde que el Ejército hebreo tomó en 1967 Jerusalén Este –que comprende el recinto histórico con los santos lugares de las tres grandes religiones monoteístas–, Israel ha excavado numerosos pasadizos en torno al Muro de las Lamentaciones, principal lugar de culto del judaísmo, en una progresiva ocupación subterránea que ha sido condenada reiteradamente por la comunidad internacional, y en particular por la Unesco, el organismo de la ONU para la cultura.

Dos altos representantes diplomáticos estadounidenses han participado ahora por primera vez en un acto de expansión israelí en un área palestina de la disputada Ciudad Santa. En diciembre de 2017, el presidente Donald Trump reconoció unilateralmente a Jerusalén como capital de Israel, en una decisión que acabó con siete décadas de consenso internacional sobre el estatuto de Jerusalén, en cuya parte oriental los palestinos aspiran a establecer la capital de su futuro Estado.

La dirigente de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) Hannan Ashraui califica de “provocación y asalto al statu quo histórico de la ciudad” la inauguración del túnel arqueológico. “La Administración de EE UU se ha asociado con una organización fundamentalista de colonos para provocar tensiones religiosas y reavivar las llamas del conflicto”, advirtió la veterana negociadora palestina antes de reclamar la intervención del Consejo de Seguridad de la ONU. En 1996, durante su primer mandato al frente del Gobierno, la decisión de Benjamín Netanyahu de abrir un túnel bajo la Explanada de las Mezquitas desencadenó una revuelta que se saldó con 70 civiles palestinos y 15 soldados palestinos muertos.

Greenblatt considera “ridícula” la acusación de “acto de hostilidad hacia los palestinos” su participación en la apertura del recorrido arqueológico. “No se puede judaizar lo que la historia y la arqueología muestran por sí mismas”, replicó el mediador elegido por la Casa Blanca para forjar el “acuerdo del siglo” entre israelíes y palestinos. Tanto el enviado como el embajador Friedman –defensor de la anexión de los asentamientos de Cisjordania por parte de Israel– son antiguos asesores legales de los negocios inmobiliarios de Trump y se declaran judíos ortodoxos.

Los restos de la Vía de los Peregrinos fueron localizados en 2004 bajo el distrito de Silwan a partir de la llamada Ciudad de David, un recinto arqueológico extramuros de la Ciudad Antigua gestionado por la organización Elad. El sendero histórico de ocho metros de anchura parte de la bíblica piscina de Siloé (sureste) y se dirige a lo largo de 850 metros hacia el Muro de las Lamentaciones, adonde desembocará cuando esté concluido definitivamente. Al acto de inauguración asistieron, también golpeando con mazos contra un muro, la esposa del primer ministro israelí, Sara Netanyahu, y donantes como el magnate de los casinos Sheldon Adelson, conocido en España como promotor del fallido macroproyecto de juego y hoteles Eurovegas.

La polémica excavación arqueológica ha generado las denuncias de más de 50 vecinos de Silwan por los daños producidos en sus viviendas durante los trabajos de perforación, que han consistido en revestir con grandes placas metálicas el túnel. La calzada religiosa que conducía hacía el antiguo templo judío estuvo en uso durante cerca de un siglo hasta el año 70 de nuestra era, cuando Jerusalén fue arrasada por los romanos. Entre sus restos se hallaron monedas acuñadas por el gobernador Poncio Pilatos.

Al menos cinco familias afectadas han tenido que desalojar sus viviendas en Silwan tras ser declaradas en ruinas por el Ayuntamiento, según Paz Ahora. “En contra de la posición mantenida por EE UU desde 1967, ahora se ha producido un reconocimiento de soberanía israelí en uno de los valles más sagrados de Jerusalén”, aseguraba en un comunicado esta ONG israelí opuesta a la ocupación, “a fin de transformarlo en una Disneylandia de la extrema derecha mesiánica”.

La organización israelí de defensa del patrimonio histórico Emek Shavev concluye que la Vía de los Peregrinos contribuye a crear “una ciudad subterránea judeo-israelí que convierte a los colonos en habitantes naturales y relega a los palestinos a residentes temporales”. Tras el nuevo túnel, el grupo de colonos Elad tiene previsto construir, junto con el Gobierno de Israel, un teleférico para trasladar a los visitantes hasta el Muro de las Lamentaciones sobrevolando las milenarias piedras de la Ciudad Santa.

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