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Venezuela deporta a 59 presos políticos colombianos

Fueron arrestados en 2016 sin órdenes judiciales, acusados de ser paramilitares e intentar atacar a Nicolás Maduro

Nicolás Maduro durante un acto en el Palacio de Miraflores.
Nicolás Maduro durante un acto en el Palacio de Miraflores. AFP

Después de casi tres años de prisión, 59 colombianos detenidos en un comando policial en Caracas, en terribles condiciones de hacinamiento y maltrato, fueron deportados a Colombia este sábado en un avión del gobierno venezolano. La aeronave los trasladó desde el aeropuerto de Maiquetía a la ciudad fronteriza de San Cristóbal, en el estado Táchira, para que cruzaran los puentes internacionales hacia Cúcuta, donde fueron recibidos por las autoridades colombianas y la oficina de Derechos Humanos de la ONU. En videos divulgados en redes sociales se ven esposados en los autobuses camino al aeropuerto.

La historia de estos hombres está unida a uno de los tantos relatos de conspiración que Nicolás Maduro ha usado para justificar su tesis de que constantes ataques extranjeros han desestabilizado su cuestionado gobierno. Estos colombianos fueron detenidos entre agosto y septiembre de 2016 en requisas policiales callejeras para verificar sus documentos, que en varios casos estaban vencidos. Luego fueron acusados de terrorismo, asociación para delinquir y forjamiento de documentos, después de que Maduro reveló en cadena de televisión que había sido frustrado un nuevo ataque en su contra que se perpetraría en una de las movilizaciones de protesta de sus opositores en ese 2016.

“En el marco de la OLP [Operación de Liberación del Pueblo, una serie de redadas militares y policiales desarrolladas por el gobierno de Maduro desde 2015 y denunciadas en organismos internacionales por violación de derechos humanos] hemos capturado a 92 colombianos en un campamento paramilitar a 500 metros de Miraflores. Además, hemos detenido a varios dirigentes de la oposición. Tenían un plan violento conjunto para acabar con el gobierno”, señaló entonces el líder chavista.

El caso de los colombianos está incluido dentro de las listas de presos políticos del país, que hasta esta semana incluía a 688 detenidos, de acuerdo con los datos del Foro Penal Venezolano. Pedro Berrio es uno de ellos. Fue abordado por policías en los alrededores del metro de Caracas cuando iba a camino a su trabajo como albañil. Ante la falta de documentos venezolanos entregó su cédula colombiana. El hombre había emigrado al país 10 años atrás, cuando el flujo migratorio era a la inversa de la diáspora actual. En Venezuela hizo su familia, según han reseñado medios venezolanos.

El grupo tenía boleta de excarcelación desde 2017, pero nunca se ejecutó. En 2018 el Grupo de Trabajo sobre la Detención Arbitraria del Consejo de Derechos Humanos de la ONU se pronunció sobre la situación de estos colombianos, exigió que se liberaran de manera inmediata y se les diera una indemnización, además de una investigación independiente de los hechos. Finalmente, fueron liberados este sábado tras la visita a Venezuela de la Alta Comisionada de Derechos Humanos, la expresidenta chilena Michelle Bachelet. Durante su agenda de reuniones escuchó a los familiares de los presos políticos. El hijo de uno de estos colombianos le rogó que intercediera. “Hemos sufrido mucho desde que mi papá no está. Le pido que le diga a Nicolás Maduro que se ponga la mano en el corazón y que saque a todos los presos políticos”, le dijo el niño a Bachelet.

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