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El ‘familygate’ se cobra la primera víctima del Gobierno portugués

Dimite el secretario de Estado de Ambiente por contratar a un familiar

A la izquierda, el primer ministro portugués, António Costa, con su homólogo luxemburgués, Xavier Bettel.rn
A la izquierda, el primer ministro portugués, António Costa, con su homólogo luxemburgués, Xavier Bettel. REUTERS

Primera víctima por el familygate del Gobierno portugués. El secretario de Estado de Ambiente, Carlos Martins, renuncia al cargo días después de haberse publicado que había contratado a un primo para su gabinete.

Hasta ahora el primer ministro y secretario general del Partido Socialista, António Costa, había intentado minimizar las abundantes relaciones familiares del Consejo de Ministros, secretaría de Estado y otros cargos públicos. Sin embargo, el último caso destapado parece que ha rebasado el vaso. El argumento de que todos son elegidos por su competencia se ha roto.

En buena parte porque el escándalo —desde el punto de vista periodístico— ha hecho mella en la opinión pública y, seguramente, por los alarmantes sondeos electorales. En dos meses, Costa ha perdido 10 puntos, y eso que aún no recogen el impacto de la promiscuidad de familiares en el Gobierno.

En la investigación del diario Observador, que había cifrado en 40 los familiares dentro del Gobierno y alrededores, ha descubierto dos más, el secretario de Estado de Ambiente, Carlos Martins y un primo suyo, Armindo Santos Alves, contratado para ser adjunto de su gabinete.

En principio, había dimitido el primo y con eso, según un portavoz del Gobierno se había cerrado el caso; pero a última hora de la mañana Martins ha enviado una carta a sus superiores para que se acepte su dimisión para no "perjudicar al Gobierno, al PS y al señor primer ministro". La renuncia fue aceptada de inmediato.

Ha sido la primera dimisión de un escándalo que se inició con el cuarto cambio de Gobierno, en febrero. La nueva formación, que ya incluía a un matrimonio, amplió los lazos familiares a otros dos ministros, padre e hija. A partir de ahí y con nombramientos de los secretarios de Estado y de los adjuntos de estos, las conexiones familiares en el Gobierno se extendieron, aunque el primer ministro dejó pasar la tormenta en silencio absoluto.

La denuncia ha ido aumentando conforme pasaba el tiempo, obligando a Costa a decir algo —un mes después del asunto— con más sustancia que el recurso a la competencia profesional de las personas designadas. El fin de semana, en una entrevista a la radio TSF, Costa estableció una línea roja en los nombramientos endogámicos: "la cuestión ética de que alguien nombre a un familiar suyo", que es lo que ha ocurrido con el secretario de Estado de Ambiente.

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