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La ciudad donde mitad de la población depende de la Sanidad (y que atrae ancianos por la calidad de vida)

Nueva Petrópolis, en Rio Grande do Sul, es una de las facetas de los brasis del futuro. En el caso, del estrato más rico que envejece. Pero incluso dentro de una borbuja económica, la ciudad ya enfrenta los desafíos de una población que se hace cada día más vieja. Gastos con salud están por encima de la media nacional y siguen creciendo

Nova Petrópolis
Los jubilados Silva y Vilimar Sabin están de cambio para Nueva Petrópolis para intentar una vida más tranquila.
Nova Petrópolis (Rio Grande do Sul)

La ciudad brasileña de Nova Petrópolis es hoy uno de los posibles retratos del Brasil del futuro. Y por los avances tecnológicos, ni mucho menos por su arquitectura heredada de la colonización alemana. Lo que la hace futurista es que concentra una gran población de mayores y jubilados. La mitad de la población (estimada en unos 21.000 habitantes, percibe alguna prestación social, ya sea jubilación, pensión, subsidio o ayuda asistencia. Dicho de otro modo: la mitad depende de la caja de la Seguridad Social. Según el Ayuntamiento, al menos el 20% de la población tiene más de 60 años, una cifra superior a la media brasileña, que el año pasado fue del 13%.

Basta con darse una vuelta por las principales calles y por la plaza para constatar que son muchas las personas con más 60 años las que circulan por allí. Y no solo pasean, están trabajando en comercios de una famosa por producir ropa de punto y calzado. Inácio Geraldo tiene 70 años y regenta un bazar. Se jubiló a los 55, tras haber cotizado durante 37 años, pero nunca se le pasó por la cabeza dejar de trabajar. “Tengo ganas de seguir [trabajando] todo lo que pueda. Uno no puede vivir solo de la jubilación, por eso sigo guardando un dinerito para cuando ya no pueda seguir con la tienda”, dice.

Los jubilados están de actualidad en Brasil, donde el Gobierno de Jair Bolsonaro impulsa una reforma del sistema de pensiones que pretende ahorrar en una década 263.000 millones de euros.

La profesora jubilada Mônica Tavares, de 62 años, se cambió para Nueva Petrópolis en búsqueda de tranquilidad y una mejor calidad de vida.
La profesora jubilada Mônica Tavares, de 62 años, se cambió para Nueva Petrópolis en búsqueda de tranquilidad y una mejor calidad de vida.

Además de la mayor tasa de longevidad de Rio Grande do Sul, el envejecimiento del municipio se da también por la llegada de ancianos de otros lugares en búsqueda de calidad de vida

Hoy, Nova Petrópolis es una de las caras de los brasiles del futuro. En este caso, del estrato más rico que envejece. Un municipio con unos ingresos mensuales per cápita de 2,5 salarios mínimos (2.495 reales, 570 euros, 644 dólares). Es prácticamente el triple de la renta mensual del 50% de los trabajadores brasileños que perciben de media unos 848 reales al mes. El desempleo no es una preocupación para esta ciudad del Estado de Rio Grande do Sul, donde solo el 1,27% es pobre.

Incluso dentro de una burbuja económica, la ciudad ya se enfrenta a los retos de una población que envejece. El municipio tiene una cobertura del 100% de atención primaria sanitaria y algunas especialidades de media complejidad. Los casos más complejos, no obstante, se trasladan a Caxias do Sul u otros centros de referencia. “Pero si la población sigue creciendo, no sé hasta cuándo lo soportará el municipio. Hoy, la ciudad gasta un 23,85% de lo que recauda en sanidad, y el mínimo es un 15%. Ya estamos muy por encima debido a la demanda", dice la secretaria Municipal de Salud, Andréia Frota.

Con la reforma del sistema de pensiones en el centro de debate político, Brasil se ha visto obligado a calcular los riesgos de colapso en servicios esenciales como la sanidad, en el caso de que no haya reforma. Según Pedro Nery, autor del libro Reforma de las pensiones. ¿Por qué Brasil no puede esperar?, los brasileños tienen un sistema de pensiones y sanidad financiado por la cotización de los trabajadores en activo. Pero esta ecuación le puede generar un problema al financiación al Estado. "Sin una reforma de las pensiones tendremos un colapso cada vez más grande de varias políticas públicas", dice. La sanidad será doblemente penalizada, ya que compite por recursos con las pensiones y, también, porque se enfrentará a una mayor demanda con el envejecimiento.

Pero en Nova Petrópolis se trabaja para posponer la demanda de los servicios sanitarios. Con la ayuda de sus vecinos, la ciudad realiza actividades sociales y de recreación —como bailes, excursiones, voluntariado— para incentivar a sus habitantes a tener una vida activa mejor.

La ciudad por otro lado vive el éxodo de una gran parte de los jóvenes nacidos allí. Buscan educación superior y mejores oportunidades laborales en ciudades más grandes. Así, Nova Petrópolis vive una metamorfosis de la franja de edad de su población. Este cambio lo está presenciando Inácio Geraldo, dueño de una tienda. “Piense que tengo ocho hermanos, he tenido cuatro hijos y, entre ellos, solo me han dado dos nietos”. La tendencia a la baja en la tasa de fecundidad observada por Geraldo es mundial, pero ha sido relativamente abrupta en Brasil. En 1960, las mujeres tenían una media de 6,3 hijos. Esta cifra se redujo rápidamente y, en 2010, ya era más pequeña que la tasa de reposición de la población que es del 2,1. Esto significa que, durante los próximos años, la población brasileña va a dejar de crecer y va a envejecer. Esta es la advertencia que han lanzado los expertos en pensiones.

Nueva Petrópolis posee una arquitectura marcada por construcciones germânicas del estilo enxaimel - heredada de la colonización alemana.
Nueva Petrópolis posee una arquitectura marcada por construcciones germânicas del estilo enxaimel - heredada de la colonización alemana.

Nova Petrópolis es el microcosmos de ese futuro. Aparte de la longevidad de sus habitantes —la más alta de Rio Grande do Sul (con una esperanza de vida de 78,4 años)—, y de la caída en la tasa de natalidad, el envejecimiento obedece también a la llegada de jubilados de otros sitios que buscan una mejor calidad de vida.

Estos jubilados tienen otra particularidad. No son necesariamente ancianos. Muchos consiguen jubilarse antes de los 60 tras cotizar al menos 35 años, algo común en estados más ricos, donde hay más empleos formales.

Actualmente, el 20% de pensionistas del municipio perciben una jubilación rural (954 reales, 218 euros, 246 dólares). Según el Sindicato de los Trabajadores Agricultores Familiares, la mayoría de ellos sigue trabajando. Es el caso de Romeu Grings, de 63 años, que empezó a cobrar su pensión en 2018, pero sabe que su destino será trabajar mientras pueda en su granja de pollos de engorde. La paga no basta para pagar las facturas de la casa y de su esposa, ingresada hace tres años en una clínica privada tras haber sido diagnosticada con hidrocefalia. La jubilación de los dos no cubre los 3.000 reales del tratamiento. “Si no trabajo, es imposible. Tengo que arreglármelas, porque no puedo contar con el servicio público para ayudar a mi esposa”, dice, desolado.

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