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Paramilitares rusos viajaron a Venezuela para proteger a Maduro

Los mercenarios están asociados al oscuro grupo ruso Wagner, cuya participación se ha detectado en conflictos como el de Siria o Ucrania

Nicolas Maduro habla frente a la cúpula militar de Venezuela, este viernes en Caracas.
Nicolas Maduro habla frente a la cúpula militar de Venezuela, este viernes en Caracas. AP

Contratistas militares rusos viajaron a Venezuela hace unos días para reforzar la seguridad de Nicolás Maduro frente a las protestas de la oposición, según ha podido saber Reuters. La agencia, que cita varias fuentes, apunta que los mercenarios son miembros del conocido como Grupo Wagner, una oscura empresa de seguridad privada con vínculos con el Kremlin que ya ha estado presente en lugares como Ucrania, Siria, Sudán o República Centroafricana, según distintas investigaciones. La Venezuela de Maduro es un aliado valioso para Rusia, que ha apoyado a su régimen con miles de millones en ayudas, acuerdos y préstamos en los últimos años.

Tras la autoproclamación de Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela, que ha recibido el apoyo de varios países, entre ellos Estados Unidos, Moscú ha hecho una férrea defensa de Maduro y ha alertado de que cualquier intervención para desalojarle del poder puede provocar una catástrofe y un “derramamiento de sangre”.

En Rusia la figura del mercenario es ilegal: combatir en el exterior está penado con hasta 16 años de cárcel. Como teóricamente no existen, no pueden, por ejemplo, cobrar una pensión. Y el Kremlin nunca ha reconocido la existencia de estos ‘soldados secretos’ ni sus propios vínculos con Wagner. Esta semana, sin embargo, ha declarado que “instructores” privados están trabajando en Sudán, ya que sí es legal proporcionar asesoramiento.

Yevgeni Shabaiev — un exmilitar que lidera el comité de la unión de militares rusos, y que ha abogado por regularizar la situación de los mercenarios que vuelven a Rusia— ha afirmado que dos vuelos charter salieron desde Rusia a Cuba para dirigirse desde allí a Venezuela a principios de esta semana.

Shabaiev, activista cosaco, declara que, según sus estimaciones y conversaciones con familiares de paramilitares, son unos 400 los mercenarios que han ido al país latinoamericano. “Están allí para ofrecer protección directa [a Maduro]”, ha afirmado.

El Gobierno ruso declinó comentar la exclusiva de Reuters revelada este viernes. De hecho, jamás ha reconocido que paramilitares de Wagner operen en primera línea de batalla en el exterior. Pero investigaciones periodísticas han calculado que por las filas de esta organización han pasado unos 3.000 mercenarios, muchos de ellos exmilitares retirados del servicio. Se les ha identificado combatiendo en Siria y en el Donbás, junto a los separatistas prorrusos, por ejemplo.

Pese a todo, a Wagner le sigue rodeando un halo de gran secretismo. Sus ramificaciones llegan hasta el Kremlin: su fundador es Dmitri Utkin, que fue un oficial (condecorado por Putin)  de la inteligencia militar rusa (GRU), según las investigaciones del diario Fontanka. Sin embargo, la inteligencia estadounidense cree que el hombre tras el grupo paramilitar es Evgueni Prigozhin, un empresario de San Petersburgo proveedor de comidas preparadas y conocido como el chef de Putin. El oligarca está vinculado también a la fábrica de trolls que buscó influir en las elecciones presidenciales de Estados Unidos.

Varios analistas que han investigado la empresa de seguridad remarcan que el despliegue de soldados secretos es una estrategia del Kremlin para enviar fuerzas a lugares en los que oficialmente no puede estar. Wagner y sus vínculos con el poder también están ahora bajo el foco tras el asesinato el 31 de julio pasado de tres periodistas rusos que investigaban la presencia de mercenarios de esta empresa en la República Centroafricana.

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