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Diez datos para entender a qué se enfrenta hoy Theresa May

La primera ministra luchará por su liderazgo ante el llamado Comité 1922

La primera ministra británica, Theresa May, en su declaración hoy ante el número 10 de Downing Street, en Londres.

La moción de confianza interna que afronta este miércoles la primera ministra británica, Theresa May, se basa en los mecanismos internos del partido conservador británico y son diferentes de una moción de censura parlamentaria. Estas son las claves para entender el proceso y sus consecuencias:

¿Qué es el Comité 1922?

Así llamado por la fecha, 19 de octubre de 1922, en la que los diputados conservadores rebeldes Stanley Baldwin y Bonar Law protagonizaron la histórica y exitosa conjura del Club Carlton que provocó la ruptura de la coalición gubernamental con los liberales de David Lloyd George. Agrupa a todos los parlamentarios que no ostentan ningún cargo gubernamental. Son los llamados backbenchers (asientos traseros), porque ocupan los últimos escaños en Westminster.

Su influencia es muy importante a la hora de transmitir al Gobierno el estado general de ánimo del partido o de respaldar las políticas del Ejecutivo. Entre sus funciones está la de organizar la carrera por el liderazgo del Partido Conservador. El líder actual del Comité 1922 es sir Graham Brady.

La moción interna de confianza

No confundir con la moción de censura parlamentaria, que normalmente presenta el líder de la oposición y conlleva, en caso de éxito, un adelanto de las elecciones generales. En este caso es un mecanismo interno de cuestionamiento del liderazgo conservador. Lo dirige el Comité 1922. Para activarse necesita que un 15% de los diputados del grupo presente al líder del comité una "carta de confianza" con las razones por las que quieren un cambio en la dirección del partido. Los conservadores disponen hoy de 315 diputados. La cifra mágica para activar la moción era 48 cartas, y finalmente han llegado.

El secreto de las "cartas de confianza"

Cuando el líder del Comité 1922 recibe de cualquier diputado una "carta de confianza", la guarda en secreto y congelada en el tiempo, a no ser que el parlamentario pida su retirada. No hay obligación de decir cuántas se han recibido, y esa es la razón de que durante estas semanas hubiera todo tipo de rumores sobre si se había alcanzado o no la cifra de 48 cartas. Al final, sir Graham Brady ha comunicado a Theresa May que se había rebasado el umbral y se ha activado automáticamente el mecanismo.

La comparecencia de May ante "los hombres del traje gris"

Así se han llamado siempre a los diputados más relevantes del Comité 1922, por su secretismo y por la enorme influencia política que pueden desplegar. La primera ministra de Reino Unido comparecerá esta tarde ante un selecto grupo de sus miembros para explicar las razones por las que quiere defender su liderazgo y continuar al frente del Gobierno.

La primera votación

Una vez activado el mecanismo y escuchada May, los diputados conservadores procederán a votar. El voto es secreto, con lo que todas las declaraciones de apoyo a la primera ministra durante este miércoles no significan realmente nada, y la derrota puede producirse a pesar del clamor, un tanto fariseo, en defensa de la unidad del partido. Está previsto que los diputados voten entre las siete y las nueve de la tarde, hora peninsular española, y que se conozcan los resultados una hora más tarde.

La lucha por el último voto

En teoría, Theresa May necesita únicamente ganar por un solo voto para sostener su liderazgo, fuentes de Downing Street aseguran que su propósito es pelear con uñas y dientes, y seguir en el cargo si resulta victoriosa. Según el reglamento, si May supera la prueba no se podrá plantear una nueva moción interna de confianza en un plazo de 12 meses. En la práctica, el consenso general exige que la victoria del líder en disputa sea por un margen algo más cómodo. Margaret Thatcher superó con creces la votación en 1989, y aun así vio mermada su autoridad de tal modo que acabó dimitiendo.

La disputa por el liderazgo

En el caso de que Theresa May fuera derrotada, dejaría de ser oficialmente la líder del Partido Conservador y se pondría en marcha un proceso de votaciones consecutivas para elegir a un nuevo líder. De momento, nadie ha puesto oficialmente su nombre sobre la mesa. Votación tras votación, se irían descartando nombres hasta que la lucha fuera entre las dos personalidades con más respaldo.

Los rivales de May en la sombra

Varios políticos conservadores han dejado claras, si bien de un modo indirecto, sus intenciones de hacerse con el liderazgo tory. El exministro de Exteriores y exalcalde de Londres, Boris Johnson, el líder más ruidoso y mediático de los euroescépticos, es el más conocido pero no el favorito. Su excentricidad y constantes meteduras de pata provocan rechazo entre muchos de sus colegas. David Davis, el exministro para el Brexit, ha sido muy beligerante con May y su estrategia negociadora del Brexit, y no disimula sus intenciones de liderar el partido. Dominic Raab, joven, ambicioso, rabiosamente euroescéptico pero de maneras suaves, tiene el apoyo del poderoso Grupo de Investigaciones Europeas que lidera el ultracatólico euroescéptico Jacob Rees Mogg.

Las fechas del proceso

Así como la primera votación tendrá lugar este mismo miércoles por la tarde, el proceso de elección de nuevo líder si May resulta derrotada podría llevar semanas. En circunstancias normales, se calcula que la votación última se celebraría a finales de enero o principios de febrero. Es la principal baza de May. El nuevo líder no tendría tiempo ni margen de maniobra para negociar un nuevo acuerdo de Brexit. El reloj sigue en marcha, y la fecha de salida de la UE es el 29 de marzo.

Las circunstancias, sin embargo, no son normales. La urgencia del Brexit contamina todo el proceso, y la dirección del Comité 1922 asegura que se pueden acelerar los plazos para que haya un nuevo líder antes del receso navideño del Parlamento, previsto para el próximo 20 de diciembre.

¿Significa que habrá elecciones generales?

No. Esto es un proceso interno del Partido Conservador. En el caso de que May sea derrotada, es previsible que la Reina, una vez comunicado el resultado, pida a la primera ministra que siga en su cargo de un modo provisional hasta que haya un nuevo líder, que pasaría a ponerse al frente del Gobierno de Reino Unido.

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