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El rechazo de los yihadistas sirios a replegarse pone en peligro el acuerdo de Idlib

Rusia y Turquía pactaron una zona desmilitarziada para evitar un baño de sangre en el reducto rebelde

Un miliciano rebelde sirio retira un carro de combate de la zona desmilitarizada de Idlib.
Un miliciano rebelde sirio retira un carro de combate de la zona desmilitarizada de Idlib. AFP

Las fuerzas de la alianza yihadista Hayat Tahrir al Sham (HTS), que domina el 60% de la provincia rebelde de Idlib, en el noroeste de Siria, mantenían este lunes inamovibles todas sus posiciones, según confirmó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, ONG que dispone de informadores sobre el terreno. Rusia y Turquía alcanzaron hace un mes un entendimiento para evitar un baño de sangre durante la prevista ofensiva general del régimen de Damasco contra el último gran reducto insurgente. El acuerdo implicaba la retirada de todas las armas pesadas y la salida de los combatientes yihadistas de una zona desmilitarizada de entre 15 y 20 kilómetros de anchura en torno a Idlib.

El plazo dado por los presidentes Vladímir Putin y Recep Tayyip Erdogan concluyó este lunes sin que las milicias del HTS —herederas del Frente Al Nusra, filial de Al Qaeda en Siria— se hubiesen replegado. El resto de los grupos rebeldes de la provincia acataron su desarme parcial el pasado día 10, pero el rechazo de los yihadistas pone en peligro los planes ruso-turcos para que sus respectivas policías militares patrullen a partir de ahora la zona tapón. Tropas sirias abrieron fuego este lunes con ametralladoras en el pueblo en manos del HTS de Sikik, al sur de Idlib, dentro del área desmilitarizada, según informó el Observatorio.

Más de tres millones de civiles —la mitad desplazados desde antiguos bastiones insurrectos reconquistados por el régimen— conforman la población de Idlib. Una cuarta parte se vería obligada a huir en avalancha hacia la cercana Turquía ante un eventual ataque del Ejército sirio, ha alertado Naciones Unidas. La provincia linda con la de Latakia, donde el régimen del presidente Bachar el Asad concentra sus principales apoyos y se sitúan las bases militares navales y aéreas de la fuerza expedicionaria enviada a Siria por Moscú.

El ministro de Exteriores, Walid Mualem, aseguró que el Gobierno de Damasco va a esperar a la reacción de sus aliados rusos antes de tomar medidas. El jefe de la diplomacia del régimen advirtió, sin embargo, de que sus tropas están listas para intervenir en Idlib. También consideró que el acuerdo entre Rusia y Turquía solo es “temporal” y que todas las provincias sirias deberán acabar reintegrándose a la “soberanía nacional”, según informa France Presse.

Después de Idlib, Mualem dijo que debe llegar el turno de la “liberación de la ribera oriental del Éufrates”, una región que representa el 30% del territorio y que se haya bajo control de las Fuerzas Democráticas Sirias. Este frente opositor encabezado por las milicias kurdas Unidades de Protección del Pueblo recibe apoyo de Estados Unidos en la lucha contra el Estado Islámico. “No aceptaremos un sistema federal”, anticipó el ministro de Exteriores ante la pretensión de los kurdos de Siria de establecer un autogobierno como en el Kurdistán iraquí.

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