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Buenos Aires, dividida entre ‘verdes’ y ‘celestes’ por el aborto

A diferencia de dos meses atrás, cuando los partidarios del derecho de la mujer a decidir fueron una aplastante mayoría en las calles, los antiabortistas han reducido las distancias

Manifestantes a favor del aborto legal, seguro y gratuito.
Manifestantes a favor del aborto legal, seguro y gratuito. EFE

Argentina, un país muy polarizado y donde la política se vive con gran intensidad, pasó días preparándose para hoy, el 8A. En la víspera de la votación en el Senado sobre la legalización del aborto, partidarios y detractores de la ley invitaban a través de cadenas de mensajes y redes sociales a intervenir ventanas, balcones y calles. "Que toda la Argentina amanezca celeste este 8 de agosto", alentaban los antiabortistas. "El martes a la noche intervenimos todos los espacios públicos. El #8A amanece verde! Compartilo 💚", pedía la convocatoria de quienes defienden el derecho de la mujer a decidir sobre su cuerpo.

La tensión era evidente desde hacía semanas. Adolescentes y mujeres con pañuelos verdes se enzarzaron en discusiones en la calle y el transporte público con desconocidos que las increpaban. Padres de distinta ideología pelearon en los grupos de whatsapp, mientras familias y amigos hicieron lo posible por evitar el tema. Los grupos autodenominados "provida" intentaron boicotear presentaciones de referentes por el aborto legal, seguro y gratuito. Uno y otro bando organizaron manifestaciones multitudinarias y campañas online para influir en la decisión de los senadores, pero ninguna de ellas fue tan grande como la movilización de hoy.

La movilización es multitudinaria, con manifestantes llegados de todo el país. El Gobierno ha desplegado un enorme operativo de seguridad: 28 calles para la marea verde a favor de la ley y 21 para la ola celeste en contra. En medio, un cordón de seguridad custodiado con vallas y policías. "Al Vaticano ni cabida, sobre mi cuerpo decido yo", cantaban en las calles de Buenos Aires decenas de miles de mujeres jóvenes con pañuelos verdes anudados al cuello y pancartas en las que podía leerse "Aborto legal en el hospital" y "Las perchas al placard, misoprostol para abortar", en referencia a las pastillas abortivas que son al día de hoy el método más extendido para interrumpir un embarazo no deseado.

Al otro lado del vallado predominan las familias arropadas por imágenes religiosas, telas celestes y un feto gigante. "Dicen que no tiene vida, dicen que no tiene voz, aquí estamos los que luchamos por las dos vidas hoy", cantan los opositores a la ley. "Adopción es la opción", puede leerse en algunas pancartas que reflejan el sentir mayoritario entre los católicos argentinos que rechazan el proyecto. "Estoy acá para defender a la mujer y al hijo por nacer", señala el médico Juan José Cuadro Moreno. "Necesitamos esfuerzos en otras cosas, no en el aborto. La solución es dar contención a la mujer. Dos tercios de las mujeres que quieren abortar si les dan contención no abortan", agrega.

Opositores a la ley de interrupción voluntaria del embarazo.
Opositores a la ley de interrupción voluntaria del embarazo. AFP

El pasado 14 de junio, cuando la Cámara de Diputados dio media sanción a la ley, hubo una enorme desproporción de fuerzas: los verdes conquistaron la calle y al caer la noche, ante la falta de espacio, ocuparon la zona neutral. Subidas a las rejas de protección, numerosas adolescentes hacían ondear los pañuelos de la campaña a favor del aborto legal, seguro y gratuito y coreaban "saquen sus ovarios de nuestros rosarios" frente a familias católicas, curas y monjas movilizados en contra y muy inferiores en número.

Desde entonces, la Iglesia católica y los evangélicos han hecho llamados explícitos a la movilización que se sienten hoy en las calles. Bajo la consigna "Salvemos las dos vidas", miles de opositores a la ley se han concentrado en los alrededores del Congreso.

Con el paso de las horas crecen los nervios entre los manifestantes. Las partidarias del derecho a decidir son conscientes de que el resultado final en el Senado posiblemente será adverso, pero consideran que han ganado el debate en la calle, en especial entre las más jóvenes. "Nosotras ya ganamos. Hoy no se vota aborto sí, aborto no, sino aborto legal o aborto clandestino. Cada nueva muerta por aborto clandestino será responsabilidad de los senadores que hoy voten en contra de la legalización", subraya Lucía Sánchez, estudiante de secundaria.

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