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“Las mejores condiciones hasta ahora” para intentar el rescate de los niños en la cueva tailandesa

El coordinador de las tareas de rescate sostiene que luchan "contra el tiempo y contra el agua"

Macarena Vidal Liy
Un grupo del operativo de rescate examina un mapa este sábado.
Un grupo del operativo de rescate examina un mapa este sábado.RUNGROJ YONGRIT (EFE)

Los niveles de agua se han rebajado sensiblemente. Se han instalado más máquinas de bombeo para extraer el líquido de la cueva de Tham Luang, en el norte de Tailandia, donde se encuentran atrapados doce niños y su entrenador. Las autoridades han empezado a mostrarse más optimistas. Ya han empezado a darse las mejores condiciones posibles —no las ideales— para intentar el rescate. Unas condiciones que durarán “tres o cuatro días” y que los equipos pretenden aprovechar antes de que nuevas tormentas puedan anegar otra vez la gruta.

Una tromba de agua tras la caída de la noche servía este sábado como recordatorio de la ferocidad que pueden alcanzar las lluvias del monzón. Quizás no hacía falta. A lo largo del día, pequeños detalles hacían pensar que el rescate pueda ser cuestión de días, quizá inminente: desde la cobertura con lonas de la entrada de la cueva y la zona habilitada como centro de primera asistencia, al aparcamiento de varias ambulancias al pie mismo de la cueva.

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El gobernador de Chiang Mai y coordinador de las tareas de rescate, Narongsak Osottanakorn, aseguraba que “a partir de ahora y durante los próximos tres o cuatro días será el momento mejor para la operación de rescate”. “La situación de ahora mismo, en lo que respecta a la salud de los niños y los niveles de agua y aire es la mejor hasta el momento”, agregaba.

Según la cadena de televisión ABC News, que ha obtenido un informe interno del Gobierno estadounidense, la Marina tailandesa, con el apoyo de buceadores internacionales, ha informado a los mandos militares del país, funcionarios del Ministerio del Interior y al propio Narongsak sobre su propuesta de operación para evacuar a los trece. El primer ministro, Prayuth Chan-Ocha, también iba a ser puesto al día. El plan podría ponerse en marcha este mismo domingo.

El plan, que coincide con lo que han ido declarando en los últimos días los expertos que participan en la ingente operación de rescate, prevé que cada niño vaya acompañado de buceadores experimentados a lo largo de los cerca de cuatro kilómetros que les separan de la boca del túnel.

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Pese a los riesgos, apunta el documento que cita ABC News, la propuesta de acelerar la evacuación busca aprovechar que los niños aún disfrutan de niveles adecuados de oxígeno dentro de las cámaras de aire y se encuentran en relativo buen estado. También pretende evitar las fuertes lluvias previstas a lo largo de la semana entrante.

“Seguimos batallando con el agua y el tiempo”, ha apuntado este sábado Narongsak, al cumplirse dos semanas desde que el grupo quedó atrapado en la gruta. Encontrar a los niños sanos y salvos en la cámara fue solo la primera victoria, “pero eso no quiere decir que la guerra haya acabado hasta que no hayamos ganado los tres combates: hallazgo, rescate y vuelta a casa”.

Los buceadores han enseñado las nociones más básicas del buceo a unos niños entre los once y los 16 años que, en su inmensa mayoría, ni siquiera sabían nadar cuando entraron en la cueva. Y que aún no han recuperado por completo toda su fortaleza tras nueve días en la oscuridad y sin comer, hasta que fueron encontrados el lunes pasado.

Los trece, miembros de un equipo de fútbol, desaparecieron el 23 de junio después de un entrenamiento. Por razones que se desconocen, bien para celebrar el cumpleaños de uno de ellos o bien para guarecerse de la lluvia, entraron en la gruta. Allí quedaron atrapados cuando la tormenta inundó los pasajes de la cueva.

Para salir, si finalmente se opta por este método, los niños tendrán que atravesar un pasaje especialmente peligroso, un tramo en forma de U que en su punto más estrecho apenas mide 70 centímetros de ancho por 38 de alto. El riesgo del trayecto quedó en evidencia este viernes, cuando murió uno de los submarinistas voluntarios al quedarse sin oxígeno en el camino de vuelta. Un buzo experimentado necesita once horas para el trayecto de ida y vuelta.

Una vía alternativa, que según el gobernador se seguía explorando hasta el último momento, es localizar una grieta en la montaña que pueda conducir hasta algún punto más cercano a la cámara donde se encuentran los niños.

Sobre la firma

Macarena Vidal Liy
Es corresponsal de EL PAÍS en Washington. Previamente, trabajó en la corresponsalía del periódico en Asia, en la delegación de EFE en Pekín, cubriendo la Casa Blanca y en el Reino Unido. Siguió como enviada especial conflictos en Bosnia-Herzegovina y Oriente Medio. Licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad Complutense de Madrid.

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