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EP Global BLOGS Coordinado por FRANCESCO MANETTO
OPINIÓN

Guerra sucia contra las mujeres

La campaña presidencial en Colombia llega a su nivel más repugnante usando mujeres en bikini como reclamo electoral

La tarde del viernes 4 de mayo, la campaña electoral en Colombia llegó a su nivel más repugnante. Un grupo de mujeres en bikini, con gorras rojas y en sandalias aparecieron repartiendo propaganda de Germán Vargas Lleras, candidato a la presidencia, en una ciudad del Caribe colombiano.

¿Cuál es la lógica de esta iniciativa? ¿Caribe, calor, hombres con necesidades, mujeres con poca ropa para captar el voto? Un planteamiento primitivo que cosifica a la mujer y justifica al hombre como un animal irracional dominado por su testosterona.

Las imágenes comenzaron a difundirse en redes sociales y cadenas de WhatsApp creando una gran indignación. Suficiente para que Vargas Lleras saliera a denunciar este acto e, inmediatamente después, culpar a un contrincante de haber orquestado una campaña de desprestigio en su contra.

Han pasado menos de 24 horas y el debate ya no se basa en la degradación de las mujeres a reclamos sexuales negándoles cualquier cualidad que no sea su cuerpo. La discusión está en la guerra sucia electoral. No, la guerra sucia una vez más es contra las mujeres.

En Colombia, las mujeres solo representan el 20% de los escaños del Congreso.

En Colombia, nunca ha habido una mujer presidenta. El 7 de agosto, tampoco habrá una presidenta porque en la carrera electoral no hay ninguna mujer candidata. Piedad Córdoba y Viviane Morales se retiraron a mitad de camino.

En Colombia, las mujeres se han quedado en el segundo puesto, como aspirantes a la vicepresidencia. No aparecen en los debates electorales. En las tarimas toman la palabra cuando ellos terminan de hablar.

En Colombia, el protocolo de presentación es el siguiente: “Gracias a (incluya aquí un nombre propio masculino) y su señora (no hace falta que incluya ningún nombre propio porque se lo han negado) por asistir”.

El 8 de marzo quedó claro que no nos vamos a seguir callando. Nuestra guerra no es ni será sucia porque esto no es una guerra.