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Ortega nombra a los empresarios como únicos interlocutores frente a la crisis de Nicaragua

Asegura que está dispuesto a negociar las reformas al Seguro Social, pero no menciona la represión desatada contra quienes se oponen a esas reformas

Manifestantes en las calles de Managua esta semana AP

El presidente de Nicaragua, Daniel Ortega, optó el sábado por atrincherarse en su posición y acusó a los manifestantes que durante cuatro días han protestado en varios puntos del país de querer “destruir la imagen de Nicaragua”.

En su primer comparecencia tras cuatro días de violencia, el mandatario ratificó que se abría a un diálogo con la empresa privada para discutir las reformas a la Seguridad Social, pero no dijo nada de la represión desatada desde el miércoles contra decenas de miles de nicaragüenses que salieron a las calles para protestar contra las medidas impuestas al Seguro, ni los llamados de los empresarios y la Iglesia de detener la represión. Ortega, que compareció arropado por el jefe del Ejército, Julio César Avilés, y la jefa de la Policía, Aminta Granera, dijo que era "urgente" sacar un nuevo acuerdo sobre el Seguro Social, dejando claro que solo aceptaba al sector privado como su único interlocutor.

Ortega tampoco tuvo palabras para los muertos dejados por los incidentes en la capital y otras ciudades principales del país, que según cifras oficiales ascienden a diez, además de decenas de heridos. El mandatario dedicó todo su discurso a hacer guiños al sector privado y recordar las ventajas que ha tenido para este país el modelo de “consenso” desarrollado durante once años de mandato con la cúpula empresarial. “El diálogo es imprescindible como primer paso para lograr la paz”, dijo el mandatario.

Está por verse cuál será la reacción de las cámaras empresariales, que el viernes marcaron distancia de Ortega, exigieron el cese a la represión y anunciaron una marcha nacional para el lunes. Fuentes del sector privado informaron que se reunirían el fin de semana para analizar la propuesta de Ortega, pero aceptaron que los empresarios no son los únicos autores que deben ser consultados ante la crisis, en referencia al extraordinario movimiento auto convocado en las calles que por cuatro días consecutivos ha retado el poder de quien hasta hace una semana parecía invencible.

La única que referencia que Ortega hizo a las manifestaciones fue para acusar a grupos de oposición de dirigirlas con el fin de desestabilizar el país y manchar su imagen a nivel internacional. Ortega acusó a los manifestantes de “incorporar a delincuentes” en las protestas, “que ponen en riesgo a los muchachos que llegaron con buenas intenciones” a protesta contra el Gobierno.

La tarde del sábado se mantenían focos de protesta en la capital, aunque con menor intensidad que los días anteriores. Las manifestaciones comenzaron el miércoles, después de que el presidente impusiera por decreto una serie de reformas a la Seguridad Social, que incluían una disminución del 5% de las pensiones de los jubilados y aumentos en las cuotas que deben entregar la patronal y los empleados.