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La ciudad holandesa de Leiden se convierte en un escaparate para la ciencia y la poesía

Los muros de los edificios muestran fórmulas de físicos, matemáticos y astrónomos, además de versos de poetas en 30 lenguas

Ecuación de campo de Einstein, en un edificio de Leiden.
Ecuación de campo de Einstein, en un edificio de Leiden.

Rembrandt, el maestro del Siglo de Oro, nació en Leiden, una ciudad situada a unos 45 kilómetros de Ámsterdam. Pero Leiden cuenta también con la universidad más antigua de Holanda, por la que pasaron 16 premios Nobel de Física, Química, Medicina, Literatura, de la Paz o Economía. La mayoría eran holandeses de nacimiento. Otros, como Albert Einstein, impartieron clases, en su caso entre 1920 y 1946, en calidad de profesor invitado. La belleza de seis fórmulas, suyas y de sus colegas, incluso si el espectador no es capaz de leerlas como un experto, puede admirarse en la localidad. Pintadas en los muros de sendos edificios, la explicación figura ahora en una audioguía que facilita un paseo para turistas algo más curiosos de lo habitual.

El espín de electrón de Samuel Goudsmit, en un edificio de Leiden.
El espín de electrón de Samuel Goudsmit, en un edificio de Leiden.

El tirón del apellido lleva a las (10) Ecuaciones del campo de Einstein, publicadas en 1915. El físico alemán, nacionalizado estadounidense, señala que “los objetos no solo se atraen unos a otros por la ley de la gravedad; también curvan la luz. Sus Ecuaciones forman parte de la teoría de la relatividad general, y describen la deformación del espacio por un objeto que se encuentre dentro del mismo”, según los físicos Sense Jan van der Molen e Ivo van Vulpen, que han inspirado estos murales, con apoyo municipal. Ambos los explican de forma asequible en una página de web especial, muurformules.nl. En la pared de ladrillo, en blanco sobre un fondo azul, la deformación señalada por Einstein figura a la izquierda y el objeto a la derecha

La audioguía puede descargarse gratis a través de la aplicación para el móvil izi TRAVEL, y permite plantarse luego frente a las denominadas Constantes de [Jan Hendrik] Oort. Era un astrónomo holandés (1900-1992) cuya tesis doctoral lleva un título casi literario: Estrellas de gran velocidad, y contribuyó a la comprensión de la Vía Láctea; la galaxia espiral que incluye el sistema solar y la Tierra. “Sus Constantes calcularon que el periodo de la órbita del Sol alrededor del centro de la Vía Láctea superaba los 200 millones de años. Generaron además la búsqueda de la materia oscura, todavía vigente”, recuerdan los dos divulgadores.

Hay otras, como la Ley de Snell [Willebrord Snel van Royen, 1580-1626), que aclaran una de las ilusiones ópticas más frecuentes, la de la pajita sumergida en un vaso y que parece quebrada. “Lo que ocurre es que “el rayo de luz cambia de dirección —su ángulo de refracción— al atravesar la superficie de separación de otro medio, por ejemplo el agua, con un índice de refracción distinto”, señalan los mismos físicos. Snell era astrónomo y matemático, y además de darle nombre a la ley de refracción, midió la circunferencia de la Tierra con ayuda de la triangulación, la trigonometría de triángulos.

Las fórmulas son llamativas por lo inesperado, pero las paredes de Leiden habían servido antes de lienzo para la poesía. Entre 1992 y 2005, versos en unas 30 lenguas, entre otras, el neerlandés, inglés o español; el ruso, japonés, árabe, latín, chino o urdu, aparecieron en 101 edificios. Hay de todo, desde el Soneto XXX, de Shakespeare, a la Canción de Otoño, del francés Paul Verlaine, o Às vezes del portugués Fernando Pessoa. En español figuran Quevedo, García Lorca, Jorge Luís Borges, Octavio Paz, Pablo Neruda, o Jorge Eduardo Eielson. En catalán, Salvador Espriu, y en vasco Ibon Sarasola. Una tradición casi, vista también en La Haya, Haarlem, Maastricht y Den Bosch. O en ciudades belgas como Amberes y Gante.

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