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Un investigador del ébola del CDC desaparece tras irse a casa enfermo

La familia de Timothy J. Cunningham, un exitoso científico, ha ofrecido 10.000 dólares de recompensa. La policía no tiene ninguna pista

Timothy Cunningham, desaparecido hace dos semanas en Atlanta.
Timothy Cunningham, desaparecido hace dos semanas en Atlanta. Policía de Atlanta

Timothy J. Cunningham estaba en un momento triunfante de su carrera profesional. A sus 35 años, con un máster y un doctorado en Harvard, el epidemiólogo experto en el estudio del Ébola y el Zika, ascendía con velocidad por los entramados del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC). Hace dos semanas, Cunningham desapareció misteriosamente en pleno día. Se encontraba mal, dijo a sus superiores. En su casa han encontrado sus llaves, su teléfono móvil, su cartera y su coche. Las autoridades aún no tienen ninguna pista sobre su paradero.

A nadie de su entorno le cuadra. Un hombre exitoso, que escribía cartas a sus hermanos animándoles a estudiar y había participado en misiones clave para investigar y combatir epidemias de salud como la del Ébola en África occidental. En Atlanta, donde vivía, había sido nombrado uno de los 40 profesionales más prominentes por debajo de los 40 años de edad. Su familia le describe como un hombre introspectivo, meticuloso y apasionado por su trabajo.

La última persona en verle fue su hermana, Tiara Cunningham. “Estoy muy perdida sin él. Me siento como si estuviera en un episodio de ‘Black Mirror’”, le dijo a The New York Times en referencia a una serie televisiva de ciencia ficción. Sus padres, que viven en Maryland, viajaron a Atlanta, donde vivía el desaparecido, para averiguar qué sucedía tras dos días sin noticias de él. Antes de su desplazamiento pidieron a un familiar que acudiera a la casa donde Cunningham vivía con su perro. La casa y el garaje estaban cerrados con llave, pero había dos ventanas abiertas.

En su última conversación con su hermano, Tiara dijo al diario que le notó un tono extraño. “No sonaba como él mismo”, afirmó, pero la conversación acabó de la manera habitual: “Te quiero. Luego hablamos”. Y ya no supo más de Cunningham, que el pasado julio había sido ascendido a Comandante del Servicio Nacional de Salud Pública en la CDC. La familia ha anunciado que remunerará con 10.000 dólares a quien pueda proveer información sobre la situación de su hijo.

El pasado sábado, la policía afirmó que no tienen ninguna hipótesis sobre lo sucedido pero descartan que sea una fuga propia. El comisario del comisario pidió ayuda a la ciudadanía para recabar pruebas o pistas sobre la desaparición. “Nunca en un millón de años hubiera pensado que esto podría pasar”, lamentó Anterio Cunningham, hermano mayor del desaparecido.