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Dimite el primer ministro de Etiopía tras varios meses de protestas masivas

Hailemariam Desalegn dice que deja su puesto para facilitar “una democracia y una paz sostenibles”

El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, este jueves en Addis Abeba.
El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, este jueves en Addis Abeba. AP

El primer ministro de Etiopía, Hailemariam Desalegn, ha dimitido este jueves de su cargo, en el que lleva casi seis años, y de su puesto de presidente de la coalición gobernante, el Frente Democrático Revolucionario Etíope (EPRDF, en sus siglas en inglés) tras varios meses de protestas masivas en las regiones de Oromia y Amhara. "Dimito de mis funciones, tanto en el partido como en el Gobierno, para ser parte de la solución de la preocupante situación que atraviesa el país", ha dicho Desalegn en un mensaje emitido por la televisión estatal EBC. "La inestabilidad y la crisis política han llevado a la pérdida de vidas y al desplazamiento de muchos", ha afirmado, y ha añadido: "Veo mi renuncia como vital en el intento por llevar a cabo reformas que llevarían a una democracia y una paz sostenibles".

Desalegn ha aclarado que seguirá en funciones hasta que el partido elija a un nuevo presidente y el Parlamento, en el que su formación tiene mayoría, lo nombre primer ministro. Para esta decisión, sin embargo, todavía no hay una fecha prevista. Etiopía, un país con 95 millones de habitantes, se ha enfrentado esta semana a protestas y huelgas multitudinarias en las regiones de Oromia y Amhara, donde viven los principales grupos étnicos del país, que han dejado al menos diez muertos y 11 heridos en los últimos días. Las manifestaciones comenzaron en noviembre de 2015 para protestar contra un plan de expansión urbanística de Adis Abeba en tierras de Oromia, que rodean a la capital. Los oromo, un pueblo tradicionalmente agrícola y seminómada, se alzaron entonces contra lo que consideraban una amenaza a sus medios de vida. La Comisión de Derechos Humanos de Etiopía informó de que 669 personas fueron asesinadas entre agosto de 2016 y marzo de 2017 y señaló que las fuerzas de seguridad hicieron, en algunos casos, un uso excesivo de la fuerza.

Esta crisis ha provocado disputas entre los cuatro partidos regionales que conforman el EPRDF, sobre todo entre los dos que representan a Oromia y Amhara y el principal Frente de Liberación del Pueblo Tigray (TPLF, en sus siglas en inglés). "La situación en nuestro país es extremadamente preocupante. Me gustaría hacer un llamamiento de unidad nacional al pueblo etíope, para ayudar en este período de transición", ha dicho Desalegn, que sucedió en agosto de 2012 a Meles Zenawi como primer ministro del país, cuando este falleció tras haber gobernado 12 años Etiopía. Además, Desalegn fue viceprimer ministro y ministro de Asuntos Exteriores desde 2010, antes de suceder a Zenawi. El primer ministro también ha dimitido como presidente del Movimiento Democrático de los Pueblos del Sur de Etiopía (SPDM, en sus siglas en inglés), uno de los cuatro partidos regionales del EPRDF. También ha confirmado que tanto el EPRDF como el SPDM han aceptado su renuncia.

La ley en Etiopía, el tercer país más poblado de África, estipula que sea el viceprimer ministro, Demeke Mekonnen, quien reemplace a Desalegn hasta que se celebren las próximas elecciones en mayo de 2020, aunque aún no hay una confirmación oficial de quien ocupará el cargo. En las últimas semanas, el Gobierno ha liberado a varios presos políticos, después de que el fiscal general, Getachew Ambaye, anunciase el mes pasado el indulto a 746 encarcelados. Entre ellos figuran el periodista y bloguero Eskinder Negga y el vicepresidente del mayor partido de la oposición, la Unidad por la Democracia y la Justicia (UDJ), Andualem Aragie, así como varios altos cargos del partido opositor Congreso Federalista Oromo.

De acuerdo con el oficialismo, se trata de una medida destinada a construir "un consenso nacional" y a "ampliar el campo de juego democrático" tras años de denuncias de grupos proderechos humanos y organizaciones internacionales contra Etiopía por encarcelar a miles de políticos, activistas y periodistas, entre otros. El poder ejecutivo en Etiopía recae casi por completo en el primer ministro, ya que la presidencia, que la ostenta Mulatu Teshome desde octubre de 2013, es un cargo de marcado carácter simbólico y honorífico.

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