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Imputado por agresión sexual el canadiense liberado tras cinco años de secuestro en Afganistán

Joshua Boyle ha sido detenido por un total de 15 delitos, que ha cometido supuestamente contra dos personas cuyas identidades no han trascendido

Joshua Boyle, en el jardín de su casa en Ontario (Canada), poco después de ser liberado junto a su familia en octubre de 2017.
Joshua Boyle, en el jardín de su casa en Ontario (Canada), poco después de ser liberado junto a su familia en octubre de 2017. AFP

Joshua Boyle, el ciudadano canadiense que pasó cinco años secuestrado en Afganistán junto a su esposa, la estadounidense Caitlan Coleman, ha sido imputado por agresión sexual, detención ilegal y amenazas, entre otros delitos, según han informado medios canadienses y ha confirmado su abogado. Se desconoce quiénes son las víctimas, al estar el caso bajo secreto de sumario.

Boyle, de 34 años, y Coleman, de 31 años, hacían en 2012 un viaje que incluía rutas a pie por Rusia y Asia Central cuando desaparecieron en la provincia montañosa de Wardak, una región cercana a Kabul, la capital de Afganistán. Fueron secuestrados por talibanes, que los entregaron a su red aliada Haqqani. En el momento de la captura, Coleman estaba embarazada de cinco meses. Tuvo ese hijo y otros dos más durante su cautiverio. Fueron liberados a mediados de octubre.

"Se puede decir muy poco por el momento" respecto al caso, ha declarado a la AFP Eric Granger, abogado de Boyle, para añadir que no se le ha hecho llegar ninguna prueba contra su cliente. "Boyle es inocente. Nunca tuvo problemas [con la justicia en el pasado]", ha señalado el abogado, que espera "con impaciencia recibir las pruebas" para defenderlo.

Según las cadenas CTV News y CBC, Joshua Boyle ha sido acusado de 15 delitos, entre ellos dos agresiones sexuales, violencia y secuestro, así como de haber formulado amenazas de muerte. Todas esos delitos han sido presuntamente cometidos desde su retorno a Canadá tras su liberación, el 14 de octubre, hasta el 30 de diciembre. Documentos judiciales a los que ha tenido acceso la cadena CBC muestran que Boyle habría cometido dichos delitos contra dos personas cuyas identidades no han trascendido.

Las acusaciones le fueron notificadas el lunes y Boyle se encuentra en arresto provisional. Su abogado indicó que el juez prohibió "identificar a las víctimas y testigos implicados en este caso". Boyle debe comparecer nuevamente el miércoles ante el tribunal de Ottawa, ha precisado Granger.

En una declaración al diario Toronto Star, Caitlan Coleman, sin llegar a revelar si es ella la víctima de las agresiones, ha justificado a su marido y ha dicho que estos actos se deben "a la tensión y el trauma" que generó el secuestro en su marido y "los efectos" de ese drama "sobre su estado mental". Coleman espera "con compasión y perdón" que su esposo reciba la ayuda necesaria para curarse y ha subrayado que tanto ella como los niños están "en buen estado de salud".

Liberados el 12 de octubre pasado en Pakistán, los Boyle prefirieron no embarcar en un avión del Ejército de Estados Unidos y evitar pasar por territorio de ese país. A su llegada al aeropuerto de Toronto, el 14 de octubre, Boyle acusó a los talibanes de haber asesinado a una niña nacida en cautiverio y de haber violado a su mujer. Los talibanes lo negaron y sostuvieron que la mujer Coleman "sufrió un aborto natural". En una entrevista con la cadena ABC, Caitlan Coleman también acusó a sus secuestradores de haberla violado ante sus hijos y de haberla forzado a abortar. 

Antes de casarse con Coleman en 2011, Boyle tuvo un primer matrimonio con la hermana de Omar Khadr, entonces preso en Guantánamo tras ser detenido en Afganistán por supuestos vínculos con Al Qaeda. El canadiense consideró convertirse al Islam y desarrolló un gran interés por el terrorismo. Según medios estadounidenses, en una entrevista con el diario canadiense The Globe and Mail en 2009, Boyle afirmó que había escrito “casi todo lo que hay relacionado al terrorismo en Wikipedia”. El FBI y las autoridades estadounidenses descartaron hace tiempo cualquier conexión entre su vida anterior y el secuestro.

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