Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Esta guerra sí la gana el ISIS

Entre derrotas militares y mentiras de propaganda, el grupo yihadista mantiene prácticamente intacta su potente marca y capacidad para movilizar e inspirar a radicales de todo el mundo

Agentes investigan el vehículo usado por Sayfullo Saipov para antentar en Manhattan el pasado 31 de octubre.
Agentes investigan el vehículo usado por Sayfullo Saipov para antentar en Manhattan el pasado 31 de octubre. AFP

Que el estadounidense Stephen Paddock, a sus 64 años, lograse el pasado 1 de octubre abrir fuego a discreción desde una ventana de un hotel de Las Vegas es algo a lo que el aparato mediático yihadista no pudo resistirse. Más de medio centenar de muertos en tierra de su gran enemigo, Estados Unidos; el escenario, un concierto de la satanizada música en la ciudad del vicio; el atacante, finalmente muerto y sin posibilidad de defenderse... Primero Amaq, luego Nashir, las principales ramas mediáticas del Estado Islámico (ISIS, en sus siglas en inglés) asumieron el brutal ataque. Falso. Incluso llegaron a decir que Paddock se había convertido al islam recientemente. Ningún analista le dio credibilidad; se tildó la campaña como la "gran mentira" del ISIS, una operación ridícula que podría herir su credibilidad, precisamente con el grupo arrinconado hasta la derrota en su bastión sirio. Un mes después, el uzbeko Sayfullo Saipov, de 29 años, mató con su furgoneta a ocho personas en un carril bici de Manhattan. Y lo hizo inspirado de pies a cabeza en la propaganda e ideología yihadista. Entre los papeles encontrados en el vehículo, uno escrito en árabe e inglés decía lo siguiente: "Perdurará".

Mentiras y derrotas al margen, el grupo comandado aún por Abubaker al Bagdadi mantiene prácticamente intacta la que seguro es su gran arma: la ideología, un terrible fenómeno contracultural que, coinciden los analistas, no pierde fuelle —tampoco la amenaza que le acompaña— en paralelo a la derrota del califato. "El mensaje básico", señala Petter Nesser, del Instituto Noruego para la Investigación en Defensa (FFI), "es que los 'musulmanes auténticos' están siendo oprimidos por los corruptos dictadores árabes, que conspiran con Occidente en la guerra contra el islam; enemigos que deben ser derrotados a través de la yihad armada". Pero esa yihad violenta también fue blandida por Al Qaeda antes y después de su derrota en Afganistán, con menor atracción —aunque atentados tan recientes como el del semanario francés Charlie Hebdo, en enero de 2015, aún se perpetraron bajo su influencia—. ¿A qué se debe el éxito ahora del ISIS? "Ha revolucionado el terrorismo en un corto periodo de tiempo", apunta Bruce Hoffman, de la Universidad Georgetown de Washington, "es capaz de llevar sus mensajes a segmentos e individuos muy específicos para hacer la yihad accesible".

Musulmanes auténticos y yihad accesible, esos dos conceptos que apuntan Nesser y Hoffman, ponentes del último foro sobre terrorismo celebrado en Madrid por el Real Instituto Elcano, son vértices que pueden definir la táctica actual del grupo: matar a todo el que no profese el islam auténtico —osea, casi todo el mundo, musulmanes incluidos— de la manera que uno tenga al alcance. Así fue, solo durante 2017 y del lado occidental, en Londres, Manchester, París, Estocolmo, Barcelona, Nueva York... Según datos del Indice de Terrorismo Global, presentado recientemente por el Institute for Economics and Peace, el ISIS fue el grupo terrorista más mortífero en 2016 (9.132 víctimas), con un 50% más de muertes que en el año anterior, y ataques en 15 países, cuatro más que en el registro precedente.

Y todo esto pese a que el aparato de propaganda del ISIS, al margen de asumir ataques cada vez más ajenos, ha disminuido la frecuencia de sus mensajes debido a la contraofensiva, tanto convencional como cibernética. En una intervención reciente en la cadena británica BBC, Charlie Winter, experto en el llamado califato virtual, afirmaba que si bien los medios del ISIS habían sido capaces de generar en su mejor momento, en el verano de 2015, en torno a 200 piezas de propaganda semanales, ahora esa cifra se limitaba a una veintena. En estos dos años, continuaba Winter, el ISIS fue, no obstante, "manufacturando una marca".

O una "causa", como apunta Hoffman, en la que se puedan apoyar individuos radicalizados para cometer atentados. El caso es matar al infiel; el motivo ha ido basculando para que, de nuevo, la ideología salafista-yihadista perdure: de los llamamientos en la revista Dabiqa hacer la "héjira" hacia Siria e Irak, el grupo terrorista pasó a animar a sus fieles a atentar en sus ciudades de residencia. De un brochazo, Hoffman lo resume así: "Primero les dijeron 'venid y ayudarnos a construir el Estado', mientras que ahora les dicen 'contraatacad por su pérdida". "El mensaje de venganza y retribución", prosigue el analista de la Georgetown, "es muy emocional y visual y puede ser muy exitoso a la hora de inspirar, animar y motivar a la gente a cometer actos violentos".

Saipov, según el escrito de denuncia, acumuló decenas de fotos, vídeos y mensajes con el sello del ISIS solo durante el año que precedió al ataque, cometido el pasado 31 de octubre. Según el dossier judicial, un mensaje marcó el destino del uzbeko, el lanzado por Al Bagdadi en noviembre de 2016, en el que cuestionaba la respuesta de los musulmanes a la muerte de sus correligionarios en Irak. Saipov respondió casi 12 meses después del audio del líder del ISIS. Se armó de ideología y, a través de sencillos manuales yihadistas, mató con pocos recursos.

Según señala Nesser, Europa ha sufrido un nivel sin precedentes de tramas terroristas entre los años 2014 y 2017, periodo de nacimiento y prácticamente muerte del autoproclamado califato del ISIS. ¿Descenderán ahora los atentados? "Creo que veremos un elevado nivel de ataques en Europa en el futuro más próximo", señala Nesser, "tanto sencillos, perpetrados por individuos, como más potentes, al estilo de París en noviembre de 2015". "El ISIS", continúa el experto del FFI, "se hizo con las redes de Al Qaeda en Europa cuando ganó la competición sobre los combatientes extranjeros". No se conoce, en efecto, grupo que haya atraído más milicianos en un tiempo récord para luchar en el terreno por su causa.

Milicianos y familias. Sobre esta idea gira también Jean Charles Brisard, analista del Centro de Análisis de Terrorismo, con sede en París, ponente también del foro Elcano. Para atraer a tanta gente, "el ISIS habla a sus candidatos yihadistas con nuestros mismos códigos occidentales; es su gran innovación, la popularización de la ideología de la yihad", dice Brisard. "La pérdida territorial", continúa Brisard en referencia a la derrota del grupo de Al Bagdadi a los dos lados de la frontera sirio-iraquí, "no significa necesariamente una pérdida para este grupo".