Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

Visita fugaz de Macron a Riad en medio de la tensión entre Arabia Saudí e Irán

El presidente de Francia quiere tener papel fundamental en la construcción de la paz en la región

El príncipe heredero Mohammed bin Salman (d) y el presdiente francés, Macron, la noche del jueves en Riad.

El presidente francés, Emmanuel Macron, ambiciona un papel central en la resolución del explosivo tablero de Próximo Oriente. El jueves, en un viaje relámpago e inesperado de dos horas a Arabia Saudí, buscó realzar su papel como mediador en las crisis paralelas en Líbano e Irán, que, sumadas a los problemas internos de Arabia Saudí, han puesto la región en tensión.

Macron anunció su visita a Riad, la capital saudí, durante una rueda de prensa Dubai. Le acompañaba su esposa, Brigitte Macron. La visita, que consistió en una reunión con el príncipe heredero, Mohamed Bin Salmán, no figuraba en el programa. Y suponía, para el nuevo presidente francés, el riesgo de intervenir en un país sumido en un proceso de purgas internas y en un conflicto político y diplomático con un país próximo a Francia como es Líbano.

Sobre Irán, Líbano y también Yemen, el presidente francés —crisis en las que Arabia Saudí es percibido como un factor de inestabilidad— insistió en la necesidad de dar pasos hacia la estabilidad.

Irán figuraba como prioridad en la agenda de Macron, en un contexto en que Washington o Riad cuestionan la validez del acuerdo alcanzado en 2015 entre Teherán, las potencias del Consejo de Seguridad de la ONU y la UE para frenar el programa nuclear iraní a cambio de un levantamiento de sanciones.

Macron explicó en la rueda de prensa, minutos antes de volar a Riad, que el acuerdo nuclear de 2015 debe completarse con nuevas acciones destinadas a contrarrestar el riesgo que representa Irán. Primero, con medidas para controlar el programa balístico de Irán, si es necesario con sanciones. Y segundo, con una estrategia que contenga las ambiciones regionales de Irán, país de mayoría chií que vecinos como la Arabia Saudí suní ven como una amenaza.

“No hay que ser ingenuos, hay que estar con nuestros aliados, en particular los Emiratos Árabes Unidos. Pero no con políticas del todo o nada que creen conflictos en la región”, dijo Macron, que mantiene sus planes para un viaje a Teherán en 2018, el primer presidente francés en hacerlo desde 1971.

El presidente francés cree que sólo teniendo en cuenta los miedos de los países de región ante el Irán ascendente puede salvarse el acuerdo nuclear. “Me aplicaré en convencer a quienes tendría la voluntad de poner en causa el acuerdo de 2015”, dijo en alusión a EE UU y Arabia Saudí.

El otro motivo del viaje de Macron a Riad, para su primera reunión con Bin Salmán desde que en mayo llegó al Elíseo, es Líbano, en crisis por la confusa dimisión del primer ministro, Saad Hariri, que actualmente en Arabia Saudí. “No voy a comentar decisión de Hariri”, avisó, antes de subrayar que la prioridad de Francia es la estabilidad de este país y la fortaleza de sus instituciones.

El activismo internacional ha marcado los seis primeros meses de la presidencia de Macron. El viaje a Riad lo confirma. El nuevo presidente recupera algunos rasgos del gaullismo, que en algunos momentos buscó convertir Francia en la potencia central de los grandes conflictos internacionales, más allá de las divisiones de bloques. Los vaivenes de los Estados Unidos de Donald Trump facilitan esta tarea.

“Es importante seguir hablando con todo el mundo”, resumió Macron. “Francia siempre se ha equivocado cuando ha elegido un campo contra otro”.