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Tailandia expulsa el tabaco de sus playas

El país asiático promulga la normativa anti tabaco de cara a una convención internacional sobre desechos marinos en Phuket

Playa de Phuket, en Tailandia.
Playa de Phuket, en Tailandia.

Los fumadores que busquen la oportunidad ideal de dejar el vicio atrás, pueden visitar las paradisiacas playas de Tailandia. Allí se verán obligados a hacerlo, so pena de cárcel o de una cuantiosa multa. El destino turístico del sudeste asiático por antonomasia ha decidido prohibir fumar en al menos 20 de sus playas más populares, entre ellas la famosa Phuket. Lo ha hecho tras descubrir precisamente en dicha zona que hasta un tercio de la basura recolectada son colillas. A razón de 0,76 por metro cuadrado, es decir, más de 100.000 deslustrando sus 2,5 kilómetros de fina arena.

La medida entrará en vigor en noviembre, y se espera que ayude a mantener prístinas las paradisiacas playas tailandesas. Se trata de una prueba experimental que, de mostrar buenos resultados, será extendida a las demás del país, entre ellas la célebre Koh Phi Phi, consagrada como uno de sus atractivos turísticos después de que Leonardo DiCaprio paseara por allí su palmito en busca del nirvana —y algo más— en The Beach (Danny Boyle, 2000).

Quien contravenga la normativa se expondrá a una pena de cárcel de hasta un año o a una multa máxima de 100.000 baht tailandeses (unos 2.550 euros), o incluso ambas. “Los fumadores deberán apagar los cigarros en los contenedores que se proveerán para ese fin antes de entrar en las playas”, señaló a la prensa tailandesa Jatuporn Buruspat, director de la Oficina de Recursos Marinos y Costeros, encargada de poner en marcha la medida.

Los motivos son claros. “Los cigarros tienen un efecto directo en el medioambiente”, indicó Buruspat. “Las colillas atascan los desagües, lo que empeora las inundaciones. Además, cuando los cigarros se quedan en la arena durante mucho tiempo, afectan negativamente al ecosistema; los químicos de las colillas llegan al agua y expulsan componentes como cadmio, plomo y ácido arsénico, envenenando la cadena alimenticia”, añadió Buruspat.

Y la ocasión es aún más poderosa. Tailandia celebra una convención internacional sobre desechos marinos en Phuket los días 22 y 23 de octubre, que aprovechará para darse un lavado de cara después de ocupar el sexto puesto en la escala mundial de los mayores vertedores de basura al océano.

Por lo que el país asiático ya advierte que la cruzada antitabaco no se quedará ahí. La Oficina de Recursos Marinos y Costeros considera también propuestas para evitar el arrojo de colillas al mar desde las embarcaciones. Serían, junto a la prohibición de fumar cigarros electrónicos —su importación se bloqueó en 2014 y su consumo o venta acarrea condenas de hasta diez años de cárcel—, las medidas más drásticas contra este vicio, vetado también en casi todos los espacios públicos, lugares de trabajo y transporte público de Tailandia.

Pero si unas normas llegan, otras se van. Las tumbonas, vedadas en Phuket por el Ejército en 2014 para regular la venta de material playero y poner orden en las atestadas costas, vuelven a ser bienvenidas para acomodar a sus visitantes. Siempre y cuando no lleguen con tabaco.

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