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La moraleja del diputado ultraortodoxo y su sobrino gay

Un parlamentario israelí dimite forzado por el rabinato tras asistir a una boda homosexual

Varios ultraortodoxos tocan el shofar ante el Muro de las Lamentaciones en vísperas del Año Nuevo Judío.
Varios ultraortodoxos tocan el shofar ante el Muro de las Lamentaciones en vísperas del Año Nuevo Judío. EFE

La quiere tanto que no pudo negarse a bendecir con su asistencia la boda del hijo de su hermana. El diputado ultraortodoxo israelí Yigal Guetta, de 51 años, acudió en 2015 junto con toda su familia a la ceremonia en la que su sobrino homosexual se unió en matrimonio a otro hombre. “A mis hijos les dije: ‘Tenemos que asistir al enlace, eso hará feliz a mi hermana. Pero la Torá prescribe que esta unión está prohibida. No lo olvidéis", puntualizó entonces, invocando el conflicto entre ley judaica y deber de familia.

Este gesto de amor fraternal por encima del fervor religioso había permanecido ignorado durante dos años, hasta que el parlamentario del Shas lo desveló a finales de agosto en un programa de radio. Pretendía mostrar un talante de tolerancia pese a estar afiliado a un partido ultrarreligioso que cosecha votos entre los conservadores judíos de origen sefardí y emigrados desde países árabes.

En la imagen, el diputado Yigal Guetta.
En la imagen, el diputado Yigal Guetta.

Cuando su comportamiento liberal llegó a oídos de la cúpula de rabinato, un sanedrín de cinco rabinos condenó de forma inapelable el “abominable pecado” y exigió su dimisión. Le acusaron de “profanar la voluntad de Dios” por asistir a una boda entre dos hombres. Conmocionado por la relevancia que sus dilemas morales cobraron ante la opinión pública israelí, Guetta renunció al cargo ante el líder del Shas, el ministro del Interior, Arye Dery.

Israel es un país avanzado en materia de libertades para la comunidad homosexual. Más de 200.000 personas asistieron el pasado mes de junio en Tel Aviv al mayor desfile del orgullo gay del Mediterráneo oriental. Pero la tolerancia que se respira en las grandes ciudades de la costa choca con el tradicionalismo que rige en Jerusalén y el interior del país. En 2016 se denunciaron 500 ataques homófobos, según datos de la asociación Aguda, que agrupa a colectivos LGTB.

El diputado ultraortodoxo no precisó si la boda de su sobrino se celebró en el exterior. Las parejas homosexuales no pueden contraer matrimonio en Israel, aunque si la unión se lleva a cabo en un país donde esté reconocido ese derecho surte plenos efectos en Israel.

Tampoco los heterosexuales laicos pueden recurrir a un enlace civil, ya que el rabinato mantiene el monopolio sobre la validez de matrimonios y divorcios —salvo que también lo formalicen en el extranjero—, para la población judía, que suma las cuatro quintas partes de los 8,7 millones de habitantes de Israel.

La moraleja de la controvertida renuncia del parlamentario ultraortodoxo con un sobrino gay ha sacudido los cimientos de la Knesset. Han mantenido un interesado silencio los otros cinco partidos que junto con el Shas integran la coalición que sostiene en la Cámara el Gobierno del primer ministro Benjamín Netanyahu, considerado el más derechista en la historia de Israel. Desde la oposición se han multiplicado las censuras.

“Es triste que en 2017 un diputado tenga que dimitir por acudir a la boda de dos personas que se aman”, lamentó el líder centrista Yair Lapid. El temor a Dios del haredí Yigal Guetta no quebrantó el amor por su hermana.

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