PALOMA VALENCIA | SENADORA DEL CENTRO DEMOCRÁTICO »

“El peligro para Colombia es que la violencia se empiece a reciclar”

Representante del partido de Uribe y posible aspirante presidencial, se muestra muy crítica con los acuerdos de paz

La senadora del Centro Democrático Paloma Valencia, en una foto del partido.

Paloma Valencia (Popayán, 1978) es senadora del Centro Democrático y figura entre los posibles aspirantes a la Presidencia de Colombia en representación de la alianza impulsada por los expresidentes Álvaro Uribe y Andrés Pastrana. Muy crítica con los acuerdos de paz entre el Gobierno de Juan Manuel Santos y las FARC, asegura que de momento se considera una “pre-precandidata”.

Pregunta. Dentro de un año el país tendrá nuevo presidente. ¿Qué se decide en esas elecciones?

Respuesta. La recuperación de la confianza de los colombianos en que el Estado está del lado de los ciudadanos. Sentir que el estado tiene instituciones fuertes, que es capaz de solucionar los problemas de los ciudadanos, de que es capaz de administrar justicia, de proveer seguridad y garantizar igualdad de oportunidades, porque yo siento que se ha perdido confianza en las instituciones.

P. Se entremezclan indignación hacia la clase política en general y cierto pesimismo. ¿Cuál es su interpretación?

R. Yo creo que este Gobierno ha tenido una serie de errores muy costosos institucionalmente para el país. Los colombianos no entienden que los recursos sean para los terroristas y no para resolución de los problemas.

P. Entonces, ¿qué haría usted con los acuerdos de paz?

R. Yo diría que el proceso de paz tiene unas cosas que hay que conservar, que son el desarme y la desmovilización de un grupo narcoterrorista como las FARC. Hay cosas que habrá que reconfigurar en términos de la justicia, porque no es aceptable que en crímenes de lesa humanidad terminen impunes y premiados con representación en el Congreso sin ni siquiera tener voto. Pero en términos políticos yo veo que los colombianos no están dispuestos a aceptar que los privilegios y los beneficios sean para el terrorismo y en desmedro del derecho de los colombianos. Sectores de la ciudadanía se preguntan por qué a nosotros no nos dan viviendas y se las dan a los terroristas, por qué si para nosotros no hay salud a Timochenko le están atendiendo con lujo de atención. Eso se va a volver insostenible en el corto plazo.

P. ¿Quiénes rechazan este proceso?

R. Este es un proceso de negociación hecho desde Bogotá y manejado más que todo por el centro que ha desconocido el sentimiento de la periferia colombiana, que se siente mucho más representada en el presidente Uribe. Claro que los colombianos queremos la paz. Pero la paz no es premiar el crimen.

P. Pero a pesar del proceso de paz, ¿sigue habiendo un problema de inseguridad latente?

R. Muchísimo. Porque el problema de los colombianos no es que lo maten a uno por razones políticas. Es que lo maten. El gran problema es que el pueblo colombiano no entiende por qué quien lo ha torturado termina premiado. Estas contradicciones están generando un clima muy peligroso porque ya muchas bandas criminales como el Clan del Golfo dicen nos vamos a convertir en organización política para tener el mismo tratamiento. Y el ELN, que era una banda de 700 hombres cuando inició la negociación con las FARC, prácticamente desarticulada, qué han hecho… Han ido creciendo sus negocios ilegales, han ido aumentado su pie de fuerza, plan pistola contra la policía, voladuras de estaciones de la policía. Otra vez el mismo camino de las FARC, con la esperanza de que vayan a obtener lo mismo que las FARC o más. Entonces, el peligro para Colombia es que la violencia se empiece a reciclar.

P. Los colombianos están indignados por la corrupción, empezando por el caso Odebrecht.

R. Está totalmente justificado. Yo creo que la clase político colombiana en este gobierno ha tenido un deterioro mayor del que había tenido tradicionalmente. La clase política se ha acostumbrado a mamarle al Gobierno. Ese sentimiento de desprotección y de representatividad de la clase política agrava la corrupción. Aparte de que están robando, tampoco te están ayudando en nada. Esa crisis institucional va a ser muy difícil de reparar.

P. ¿Tiene un plan para afrontar las zozobras económicas?

R. Creo que vamos a tener que hacer un adelgazamiento del tamaño de nuestro Estado para poder liberar recursos y poder hacer las inversiones que se requieren Y las inversiones que se requieren deben ser las de infraestructuras que permitan que el comercio en Colombia se desarrolle, pero al mismo tiempo las que genere igualdad de oportunidades entre los colombianos. Vamos a tener que buscar una reforma tributaria que rebaje las cargas tributarias que hoy día tienen agobiados al sector industrial y vamos a tener que hacer unas políticas agrarias mucho más agresivas si queremos que Colombia sea una potencia agraria.

P. Dio a luz en enero y unos meses después decidió dar este paso.

R. He dicho que soy pre-precandidata. Porque he tenido el enorme honor de que el presidente Uribe y muchos amigos del uribismo me invitan a que haga parte de ese proceso. Y yo quiero ser presidenta de Colombia. Pero hoy en día no es tan importante quién sino cuáles ideas vayan a gobernar. Este partido es como un caballo, lo importante es entrenarlo, hacerlo correr, quien se suba es secundario porque forma parte de un proceso mayor.

P. ¿Y en este proceso cuánto va a pesar la figura de Uribe?

R. Pienso que el presidente Uribe es definitivo, porque en medio de esta crisis, el reconocimiento que tiene el presidente Uribe permite primero que el voto de opinión, del sentimiento de muchos colombianos, de lo que él representó en la historia de este país, se manifiesten. Y el hecho de haber ganado el plebiscito en condiciones tan adversas lo que evidenció es que hoy la oposición política es capaz de ganarle a la maquinaria.

P. ¿Se siente su favorita?

R. Yo no me siento la favorita de Uribe, porque él es muy respetuoso de todos los procesos, lo que me siento es muy afortunada de poder trabajar con él. A Uribe le hacen fama de que es autoritario, muy mandón y de que todos somos marionetas de él. Es todo lo contrario. No he conocido un político más generoso que él. Yo no diría que soy la favorita pero me siento muy agradecida de estar al lado de un hombre como él.

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