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Trump y Peña Nieto buscan una difícil reconciliación en su primera reunión como presidentes

El mandatario mexicano canceló en enero un encuentro en Washington por las divergencias por el muro

Peña Nieto y Trump en su reunión el pasado agosto en México
Peña Nieto y Trump en su reunión el pasado agosto en México

Será un deshielo de un máximo de 35 minutos de duración, según la agenda de la Casa Blanca. Donald Trump y Enrique Peña Nieto buscarán el viernes en Hamburgo, en los márgenes de la cumbre del G20, una reconciliación en su primera reunión como presidentes de Estados Unidos y México. Pero enterrar la enorme tensión acumulada en los últimos dos años se presume difícil. Del mismo modo que es una incógnita si Trump no se saldrá de guión y evitará cualquier provocación al país vecino relacionada con su proyecto de construcción de un muro fronterizo.

Peña Nieto tenía previsto reunirse con Trump en la Casa Blanca el pasado 31 de enero, en el undécimo día de presidencia del republicano. Pero decidió cancelarlo después de que el propio Trump le instara a hacerlo si no estaba dispuesto a que México pagara por el “necesitado” muro entre ambos países. El país vecino rechaza frontalmente financiar la barrera aunque no entra a valorar si es necesaria. La enésima humillación del magnate inmobiliario al vecino del sur llegó al día siguiente de que firmara el decreto que autorizaba la construcción del muro, símbolo de su campaña electoral desde el primer día cuando lo justificó para frenar la llegada de “violadores”.

En los cinco meses transcurridos desde la fallida reunión, las diplomacias estadounidenses y mexicanas han logrado aparcar el escollo del muro y enderezar la relación con un enfoque pragmático en asuntos de enorme interés compartido, como el libre comercio, la inmigración y la lucha contra el narcotráfico.

Pero Trump ha seguido su propio curso. Aunque menos que como candidato, ha seguido hablando del muro para denigrar a México y su Gobierno ha iniciado los trámites de construcción pese al rechazo del Congreso a financiarlo. “Mi Administración acaba de aprobar la construcción de un oleoducto hacia México, que impulsará aún más las exportaciones de energía estadounidense y que irá justo por debajo del muro, ¿no? Va ir por debajo, ¿no?”, dijo con sorna la semana pasada.

Unos días antes, el presidente apostó por levantar un “muro solar que produzca energía y se pague solo” y que, alegó, beneficiará a México porque “tendrá que pagar mucho menos” por él. Y también atacó en Twitter al socio del sur: “México acaba de ser clasificado el segundo país más mortífero del mundo, sólo por detrás de Siria. El tráfico de drogas es la causa. ¡Construiremos un muro!”.

No se espera ningún acuerdo sustancial en la cita de Hamburgo más allá de escenificar la tregua entre Trump y Peña Nieto. Ambos ya se conocen. Se reunieron en agosto pasado en México cuando el entonces candidato republicano sorprendió al aceptar la invitación que le cursó el presidente mexicano. La visita permitió imaginarse por primera vez a un Trump con aire presidencial. Y se giró en contra de Peña Nieto después de que el multimillonario neoyorquino insistiera, nada más volver a EE UU ese mismo día, en que el muro lo pagaría México.

Entre los temas que se tratarán durante esa media hora, están los preparativos para el inicio de la renegociación del Tratado de Libre Comercio (TLC), que comenzará a mediados de agosto y el combate al crimen organizado. En ambos temas, el canciller de México Luis Videgaray dejó clara la postura mexicana: “Después de 23 años en vigor, el TLC amerita una modernización pero no aceptamos que solo ha beneficiado a México y Canadá” dijo sobre comercio. Sobre la violencia señaló que es importante lograr el reconocimiento de que “el consumo en Estados Unidos es el principal generador de la violencia en México” detalló Videgaray. 

No obstante Videgaray redujo las expectativas y dijo que “hay que colocarla en su justa dimensión; no habrá grandes acuerdos ni esperamos resolver diferencias sustantivas” detalló el miércoles durante el noticiero matinal de Televisa.

El hombre fuerte del Gobierno de Peña Nieto confirmó que no se hablará del muro ya que no lo considera un tema en las relaciones bilaterales. “No tenemos porqué discutir este tema que consideramos un gesto no amistoso” añadió. En mayo, Tillerson afirmó que el muro “no define” la relación. Pero con Trump todo es una incógnita permanente.

 

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