Uso terapéutico de la marihuana, ¿planta o fármaco?
El problema que plantea hacer fármacos a partir del cannabis es el elevado coste que suponen en comparación con lo barato que es la planta


La mayor parte de los medicamentos son principios activos obtenidos de plantas. El dilema que se plantea con el cannabis es que si lo que se persigue es un efecto terapéutico, utilizar la planta como medicina no es la mejor opción. “Estamos en el año 2017, no en el 4.000 antes de Cristo, cuando se utilizaban las plantas porque no podíamos sintetizar sus componentes”, afirma Rafael Maldonado, catedrático de farmacología de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. “La marihuana tiene más de 60 principios activos en concentraciones diversas según la variedad. Hoy podemos extraer los que nos interesan y ajustar la composición y las dosis”.
La Agencia Europea del Medicamento ha aprobado fármacos derivados del cannabis para tratar la espasticidad resistente en la esclerosis múltiple. También está autorizado como antihemético, para mitigar los efectos de la quimioterapia. Y en EE UU, también para aumentar el apetito en enfermos terminales de cáncer o de sida.
El problema es que el medicamento resulta bastante más caro que el hachís, incluso cuando se adquiere en el mercado negro. De modo que se plantea una disyuntiva perversa: elegir entre una planta de eficacia muy limitada pero barata y fácil de conseguir o un medicamento de eficacia comprobada, pero de coste elevado.
Dos son los principios activos de la marihuana que interesan a efectos terapéuticos: el tetrahidrocannabinol (THC) y el cannabidiol (CBD). El fármaco contiene solo esos dos principios en una proporción de uno por uno. La marihuana de mayor concentración, la que se cultiva en Europa, contiene un 20% de THC y apenas un 1% de CBD. El fármaco se absorbe por vía sublingual de forma rápida y segura. La planta tiene un efecto más lento y presenta una gran variabilidad en la respuesta. Estudios recientes indican que el THC es el que puede provocar efectos psicóticos, mientras que el CBD los contrarresta. Ningún paciente tratado con fármaco ha desarrollado trastorno mental.
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