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El 1% de la longevidad en Estados Unidos

La esperanza de vida varía en hasta 20 años en función de la zona donde vivan los ciudadanos

La región central de Colorado cuenta con la mayor esperanza de vida de Estados Unidos.
La región central de Colorado cuenta con la mayor esperanza de vida de Estados Unidos. REUTERS

Un estadounidense que nazca en la región central de Colorado puede vivir dos décadas más que uno de la cuenca del río Misisipí, el este de Kentucky o las reservas de americanos nativos en la frontera entre Dakota del Norte y del Sur. Mientras se estanca la esperanza de vida en todo el país, numerosos investigadores intentan dar con la razón por la que el lugar de residencia en Estados Unidos es un factor tan influyente en el número de años que acabará viviendo una persona. Un equipo de la Universidad de Washington asegura haberse acercado más que nadie a la respuesta.

La diferencia de 20 años se puede atribuir, según el informe, a tres tipos de factores en un 74% de los casos: causas socioeconómicas y raciales, de comportamiento o de riesgo y su posibilidad de acceder a cuidados médicos. Al separar los factores, los investigadores también encontraron que la situación socioeconómica o la raza del ciudadano, por ejemplo, explica en un 60% cuál será su esperanza de vida. En el caso de los factores de comportamiento o prácticas de riesgo, explican un 74% cuantos años vivirán, mientras que el acceso a la atención médica influye un 27%.

El resultado es que, por ejemplo, una mujer con un título universitario y un salario medio que resida en un barrio empobrecido verá su esperanza de vida acortada. “No hay una causa única que puedas señalar y que justifique este fenómeno. Es siempre un conjunto de factores”, afirma el doctor Ali Mokdad, uno de los responsables del estudio. Mokdad explica que esa mujer probablemente no tenga acceso a una zona ajardinada donde hacer ejercicio, necesite coger el coche para comprar productos frescos, lo que aumenta su vida sedentaria, y tendrá menos tiempo después para cocinarlos. “Nuestra salud está afectada por nuestro entorno”, concluye.

Los investigadores alertan de que la brecha de 20 años entre los más longevos y los que vivirán menos años se ha abierto aún más con el paso del tiempo y no dejará de hacerlo sin un cambio de políticas. El estudio de la Universidad de Washington, publicado por la Revista de la Asociación Médica Americana, ha logrado por primera vez rastrear la esperanza de vida desde 1980 hasta 2014 en cada uno de los condados del país, mientras que hasta ahora la esperanza de vida solo se medía a nivel estatal o regional.

Las tendencias del pasado han hecho que la desigualdad económica de EE UU tenga un reflejo directo en la longevidad. La esperanza de vida en 2014 era de 79 años para los hombres y 81 para las mujeres. Sin embargo, había una diferencia de seis años entre el 10% más longevo y el 90% restante, así como un margen de 10 años entre el 1% que más años vivía y el 99% que menos. “La magnitud de estas disparidades requiere una respuesta cada vez más urgente porque la desigualdad solo va a aumentar si se permite que continúen como hasta ahora”, dicen los autores.

El estudio asegura que esa brecha se mantiene tanto al medir la longevidad como la esperanza de vida al nacer, así como entre distintos grupos de población según su sexo o raza. La disparidad se ha visto agravada además porque a pesar de descender las tasas de mortalidad entre niños y adolescentes, ha aumentado en el mismo período de tiempo para los adultos entre 25 y 45 años y entre 65 y 85 años.

EE UU ha visto como la esperanza de vida se ha estancado en sus últimas décadas a pesar del crecimiento económico y los avances tecnológicos. El país rompió en 2015 con una tendencia constante desde la Segunda Guerra Mundial y que vio cómo cada año aumentaba la esperanza de vida de sus ciudadanos al nacer. Las autoridades sanitarias confirmaron a finales del año pasado que la esperanza de vida también descendía por primera vez en dos décadas por el aumento de las muertes por enfermedades cardiovasculares, la diabetes, las sobredosis por consumo de drogas o accidentes. La última vez que EE UU vivió un declive similar fue en los años 90 por la epidemia de Sida.

Si aquellos datos confirmaron que la tasa de mortalidad había aumentado en ocho de las diez principales causas de muerte y entre la mayoría de grupos de población, ahora los investigadores de la Universidad de Washington en Seattle han desenmascarado la disparidad por regiones. Su informe confirma además que la brecha de la desigualdad existe tanto en la esperanza de vida al nacer como en los años vividos por los ciudadanos y varía drásticamente según el lugar donde resida cada persona.