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La abstención en Argelia empaña la victoria del partido de Buteflika

El Frente de Liberación Nacional gana las legislativas con una tasa de participación del 38%, rozando el mínimo histórico

El ministro de Interior argelino, Nuredin Bedaui, anuncia en rueda de prensa los resultados de las elecciones legislativas este viernes en Argel.
El ministro de Interior argelino, Nuredin Bedaui, anuncia en rueda de prensa los resultados de las elecciones legislativas este viernes en Argel. EFE

El partido del presidente argelino Abdelaziz Buteflika, el Frente de Liberación Nacional (FLN), y su aliado, la Agrupación Nacional Democrática (RND), han obtenido 164 y 97 escaños en las legislativas del jueves, con los que mantienen la mayoría absoluta en una Asamblea Nacional de 462 diputados. Una alianza de formaciones islamistas, Movimiento de la Sociedad por la Paz (MSP), quedó en tercer lugar, pero muy lejos de los dos primeros, con solo 33 diputados. Junto a otras fuerzas islamistas suman 67 escaños.

Ya se contaba con la victoria del FLN, que gobierna el país desde hace 55 años, cuando Argelia obtuvo su independencia. En cualquier caso, la Asamblea Nacional no dispone de muchos poderes frente al presidente y su estrecho entorno. La gran incógnita consistía en saber si la abstención sería demasiado alta y si las elecciones iban a discurrir de forma transparente y sin denuncias de fraude. Pero ahí tampoco hubo sorpresas: la abstención fue muy alta (62%) y se registraron denuncias de fraude.

El Gobierno era consciente de que una baja participación podía restar credibilidad al presidente Abdelaziz Buteflika, de 80 años. Buteflika lleva cuatro mandatos y 18 años en el poder, tiene su salud bastante mermada desde que sufrió un derrame cerebral en 2013 y ha emprendido en los últimos meses medidas impopulares a raíz del desplome de los precios del petróleo en 2014. Finalmente, el ministro del Interior, Nuredín Bedaui, ofreció los resultados al mediodía. La tasa de participación fue del 38,2%, inferior a las legislativas de 2012 (43,14%) y superior a las de 2007 (35,65%) donde se registró la cifra más baja desde 1989, cuando el país renunció al sistema de partido único.

El Gobierno era consciente de que una baja participación podía restar credibilidad a Buteflika

Buteflika había llamado a una votación masiva mediante un mensaje escrito que leyeron en su nombre y el primer ministro, Abdelmalek Sellal, apeló a las mujeres a que levantaran temprano a sus maridos y los “arrastraran” a las urnas. “Y si se resisten, péguenles con un palo”. No funcionó. El FLN seguirá reinando en el Parlamento, pero sin el entusiasmo de las masas.

El politólogo argelino Ahmed Mahiou, afincado en Francia, indicó a este diario que las causas de la abstención vienen de lejos. “Desde los tiempo del partido único (El FLN), cuando se prefabricaban las elecciones. Con la llegada del multipartidismo se han mantenido los niveles altos de abstención y la desconfianza del ciudadano porque el fraude electoral ha continuado y los partidos, incluidos los de la oposición, no han conseguido captar la atención de los electores”.

Mahiou, antiguo profesor y decano en la facultad de Derecho de Argel, cree igual que muchos otros analistas que las cifras bajas de abstención están infladas. “Y no podemos siquiera calcular las cifras reales porque no hay ningún control serio sobre los resultados”. En las redes sociales y en los medios argelinos se difundieron vídeos de supuestos fraudes cometidos en las urnas y grabados mediante teléfonos.

Este diario, igual que otros medios españoles e internacionales, no ha podido cubrir sobre el terreno las elecciones, ya que el Gobierno no ha concedido el visado temporal a este redactor. El corresponsal de la Agencia EFE en Argelia tampoco obtuvo permiso para desempeñar su trabajo. Fuentes diplomáticas argelinas ajenas a la decisión aventuraron que el motivo puede deberse al miedo de las autoridades a la abstención masiva.

“El debate político en Argelia está sufriendo muchos obstáculos por parte del poder y de los partidos”, razona Ahmed Mahiou. “El poder ha multiplicado las restricciones, y a menudo, las prohibiciones de manifestarse en las calles; incluso, las reuniones públicas en lugares cerrados. Lo hace argumentando problemas de seguridad y de terrorismo. Es cierto que esos riesgos existen, sobre todo en ciertas regiones del interior del país, pero eso no justifica las prohibiciones. A título de ejemplo, en Argelia toda tentativa de manifestación pública es inmediatamente prohibida y reprimida, con medios desproporcionados respecto al supuesto riesgo de desorden público o violencia”.

En ese contexto, la oposición no ha logrado aflorar ningún líder con carisma. “Los partidos opositores”, señala Mahiou, “están demasiado divididos, sobre todo, porque las autoridades han tratado siempre de debilitar a la oposición autorizando un gran número de partidos o sembrando las divisiones en su seno”.

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