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Guerra y zoofilia en la cobertura de cierta prensa británica sobre Gibraltar

"No se toca nuestra roca", advierte el diario 'The Sun', cuyo exdirector llama a los españoles "follaburros"

La portada del diario 'The Sun' de este martes.
La portada del diario 'The Sun' de este martes.

Españoles: en The Sun hay un poeta y su musa son ustedes. El tabloide propiedad de Rupert Murdoch contiene un mensaje en su portada de este martes a los “entrometidos líderes de España y la UE”. El mensaje tiene la forma de un elegante pareado: “Up yours senors! [sic]”, que vendría a ser algo así como “¡por el suyo, señores!”. El haiku, como habrán adivinado los más aficionados a la lírica hooligan, encierra una elipsis anal. Pero la inspiración del poeta de The Sun desborda la portada y se extiende a las páginas centrales, que ofrecen por el mismo precio de 50 peniques un bello póster desplegable, con la misma foto del peñón, acompañada de otro pareado, este en español y algo más fino: “Nuestra roca no se toca”.

La cobertura del conflicto sobre Gibraltar en el diario sensacionalista, englobada en portada bajo el prometedor epígrafe de “Campaña de Gibraltar”, se completa con una doble página interior y un editorial, en el que The Sun aclara un poco su postura: “Claro que Reino Unido no debería ir a la guerra con España por Gibraltar. Pero tampoco nos sentaremos en silencio mientras Madrid lanza su último y ridículo intento de reclamar el territorio”. Está en la página 10. La de al lado de las fotos de Nicole Kidman desnuda.

El tono, en cualquier caso, es más moderado que el que empleó el lunes Kelvin MacKenzie, director del diario entre 1981 y 1994 y hoy columnista. En su artículo, MacKenzie tira de inglés arcaico para llamar a los españoles “donkey rogerers”, que vendría a ser algo así como “follaburros”. Los dirigentes españoles —además de zoófilos, se entiende— son también “asquerosos”, según MacKenzie.

La pieza de MacKenzie tenía un título elocuente: “A los españoles se les ha subido el rioja a la cabeza con Gibraltar… pues ofrezcámosles una buena pelea británica”. En ella, el hombre que convirtió a The Sun en el diario de mayor tirada del país pedía al Gobierno británico que aumente el gasto en Defensa y proponía una serie de medidas para fastidiar a los amantes de los burros. Entre ellos, un impuesto especial a ese vino de Rioja que se les ha subido a la cabeza; negar ciertas cuotas pesqueras en Escocia a España; decir “adiós, Manuel” a los 125.000 españoles que trabajan en Reino Unido; cancelar la visita de los reyes de España este verano, y “decir a los 12 millones de británicos que van a España cada año que no se molesten en ir”. Los “follaburros” confían en que la “campaña de Gibraltar” de The Sun gane en coherencia con el tiempo: al día siguiente de la publicación de la columna de MacKenzie, en la portada de este martes, un módulo de publicidad pegado a la cabecera del diario ofrecía a sus lectores vacaciones en España.

También desde el lado de la prensa más seria, la mención de Gibraltar en la respuesta de Donald Tusk a Theresa May ha dado lugar a furor bélico-patriótico. Después de que el exlíder del Partido Conservador y hoy lord Michael Howard dijera en Sky News que la primera ministra estaría dispuesta a iniciar una guerra con España, como hizo Thatcher hace 35 años con “otro país de habla española”, el Daily Telegraph procedió a pasar revista a las tropas. La Royal Navy, concluyó el diario conservador, es “sustancialmente más débil” que durante la guerra de las Malvinas. Por ello, un antiguo alto mando del Ejército, Chris Parry, recomendaba al Gobierno en el artículo “invertir adecuadamente” en la capacidad militar británica dado el sobresalto gibraltareño. En cualquier caso, confiaba en que, metidos en faena, los estadounidenses ayudarían a Reino Unido. Finalmente, Parry, que participó en el conflicto bélico con Argentina, recomendaba a los españoles “aprender de la historia” y les advertía de que todavía pueden "quemar la barba del rey de España".

Así están las cosas en los quioscos británicos. Tambores de guerra tan solo unos días después de que se activara el proceso de dos años de negociaciones y sin haber entrado aún en materia. Mientras tanto, Theresa May llama a la calma y descarta el enfrentamiento armado, desde su viaje a Jordania y Arabia Saudí, donde busca nuevas alianzas para después del Brexit.

No todos los periódicos, evidentemente, han reaccionado igual. Este episodio con Gibraltar no ha hecho sino poner en evidencia, de nuevo, la fractura que el Brexit ha provocado en la sociedad británica, una parte de la cual asiste abochornada a las llamadas a las armas de sus compatriotas. Giles Tremlett, excorresponsal en España de The Guardian y reciente autor de una biografía de Isabel I de Castilla, aprovecha el asunto para repasar con sano humor y conocimiento de causa, en un artículo en dicho diario, 500 años de rivalidades entre España y Reino Unido. Tremlett recuerda que “de todos los grandes países de Europa, España es hoy uno de los más enamorados de Reino Unido”. “Quiere un Brexit suave. Posee bancos británicos, tolera turistas borrachos y está contenta con tener grandes poblaciones de ingleses que no hablan su idioma en sus costas”, añade. España, prosigue Tremlett, “quiere Gibraltar, pero eso no significa que vaya a invadirlo. De hecho, todo lo que quiere es un veto sobre futuros acuerdos entre Gibraltar y Reino Unido. Gracias al Brexit, ahora lo tiene”.

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