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La Cruz Roja detecta síntomas de ataque químico en siete civiles heridos cerca de Mosul

Son cinco niños y dos mujeres con ampollas, enrojecimiento de los ojos, irritación, vómitos y tos

Un hombre iraquí carga con un niña a la espalda mientras abandona Mosul en plena ofensiva del Ejército iraquí contra el Estado Islámico.
Un hombre iraquí carga con un niña a la espalda mientras abandona Mosul en plena ofensiva del Ejército iraquí contra el Estado Islámico. AFP

Cinco niños y dos mujeres con heridas producidas por armas químicas están siendo tratados en el hospital Rozhawa, en Erbil, según ha denunciado este viernes el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR). Las víctimas proceden de Mosul, donde las fuerzas iraquíes tienen acorralado al Estado Islámico (ISIS), que no es la primera vez que utiliza agentes químicos en el combate. El CICR, cuyos especialistas están apoyando a los médicos iraquíes, ha condenado enérgicamente el uso de esas armas, prohibidas por las convenciones internacionales.

“Durante los dos últimos días, han ingresado en el hospital cinco niños y dos mujeres con síntomas clínicos consistentes con una exposición a una sustancia química vesicante, es decir, que produce ampollas”, ha señalado el director del CICR para Oriente Próximo, Robert Mardini, en un comunicado.

Los síntomas que presentan los afectados son, además de ampollas, enrojecimiento de los ojos, irritación, vómitos y tos. Los equipos médicos del CICR que trabajan en los hospitales de los alrededores de Mosul han capacitado al personal sanitario de esos centros sobre cómo tratar a los pacientes expuestos a las sustancias químicas y cómo descontaminar los materiales afectados.

“Estamos sumamente preocupados por lo que nuestros colegas han visto, y condenamos con la mayor vehemencia posible todo empleo de armas químicas, por la parte que sea y en cualquier lugar”, añade Mardini. En su mensaje, también recuerda que el empleo de armas químicas “está absolutamente prohibido por el derecho internacional humanitario”.

Estados Unidos ya advirtió al inicio de la ofensiva de Mosul el pasado octubre de que el ISIS podría recurrir a armas con gas mostaza para tratar de repeler el avance de las fuerzas gubernamentales sobre el último gran bastión del grupo yihadista en Irak. Según datos recopilados por el grupo de información IHS Markit citado por Reuters, el ISIS ha utilizado armas químicas en Irak y Siria en al menos 52 ocasiones, casi una veintena de ellas en los alrededores de Mosul entre 2014 y 2016. (Además, la ONU también ha acusado al régimen sirio de utilizar varias veces ese tipo de agentes).

A resultas de esos precedentes, el CICR reforzó 13 centros médicos de los alrededores de Mosul con capacidad de tratar a víctimas de ataques con gas. Ahora, la Cruz Roja está trabajando con las autoridades y con la Organización Mundial de la Salud (OMS) ante la eventualidad de que se produzcan nuevos casos de ese tipo.

Mosul es el último gran bastión del ISIS en Irak. Su pérdida significa un golpe mortal al califato que el líder de ese grupo, Abu Bakr al Baghdadi, proclamó en Irak y Siria en 2014. El Gobierno de Bagdad lanzó una fuerza de 100.000 hombres para reconquistar la ciudad el pasado octubre y, tres meses después, el 24 de enero, anunció la liberación de la orilla oriental. Después de un alto de cuatro semanas, la operación se ha reanudado. Mientras, la coalición internacional intenta también minar la presencia de los yihadistas al otro lado de la frontera, donde aún mantienen el control de Raqqa.

La ONU estima que aún quedan unos 750.000 habitantes en la parte oeste de Mosul. Las organizaciones no gubernamentales están especialmente preocupadas por los precedentes en los que el ISIS ha utilizado a civiles como escudos humanos.