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La ola de frío polar en Europa agrava el drama migratorio

Al menos una treintena de personas ha fallecido en Polonia, Italia, Grecia, República Checa, Bulgaria, Albania y Rusia

Nieve en el campo de refugiados de Moira, en la isla de Lesbos, Grecia. Ver fotogalería
Nieve en el campo de refugiados de Moira, en la isla de Lesbos, Grecia. EFE

La masa de frío polar que ha barrido gran parte de Europa este fin de semana ha causado la muerte de al menos una treintena de personas en Polonia, Italia, Grecia, República Checa, Bulgaria, Albania y Rusia, cuya capital vivió las navidades ortodoxas más frías en más de un siglo. El frío glacial y la nieve, que se extendió de norte a sur, hizo estragos en las carreteras y aeropuertos, y plantea problemas logísticos a Grecia, Turquía e Italia, que acogen a decenas de miles de refugiados. Algunos de los fallecidos eran migrantes huidos de la guerra.

El drama de los refugiados alcanzó un grado más de desesperanza en un tramo de la frontera entre Bulgaria y Turquía, una zona protegida por un muro de alambres de espino para impedir el paso de inmigrantes ilegales donde fueron hallados los cuerpos congelados de dos iraquíes en un bosque.

Una mujer mayor retira nieve acumulada en Saulburg, Alemania.

Tras el récord de entrada en 2015, con 1,8 millones de personas, el flujo migratorio bajó el año pasado a 500.000, según las últimas cifras de Frontex, la agencia comunitaria de control de fronteras exteriores. Muchos refugiados viven en campos o alojamientos precarios con dificultades para hacer frente al frío.

Rescates en alta mar a bajas temperaturas

NATALIA SANCHA, Beirut

La ola de frío que azota la región se ha convertido por quinto año consecutivo en una de las principales pesadillas para los cinco millones de refugiados sirios que habitan los países limítrofes con Siria. De ellos, 1.100.000 millones (500.000 en Turquía, 850.00 en Líbano y 314.00 en Jordania) se consideran en situación de riesgo al vivir en campamentos informales donde proliferan las tiendas de lona o frágiles infraestructuras. Los más vulnerables son los más propensos a enfermar como los ancianos y los más pequeños sin acceso a antibióticos. “No hemos recibido ayuda ninguna, y en este asentamiento hay muchos niños pequeños. Todos están enfermos por el frío”, asegura Obey Hassan, refugiado sirio de 60 y padre de siete que habita el valle de la Bekaa, fronterizo con Siria. A la odisea de llegar a fin de mes con la factura alimentaria se suman los 80 euro mensuales que cuesta calentar las tiendas con fuel, algo imposible para la gran mayoría.

En Siria, otro millón de los seis de desplazados contabilizados en el país han recibido kits de invierno provistos por organizaciones humanitarias compuestos por mantas, estufas y materiales aislantes con el fin de evitar muertes por hipotermia. Sin embargo, el frío no ha impedido que centenares de migrantes se lancen a cruzar el Mediterráneo hacia las costas europeas. La ONU ha contabilizado la llegada de 875 personas a través del mar en lo que va de año, donde 11 han perdido la vida en el intento. La ONG española Proactiva Opens Arms ha asegurado a este diario que ha rescatado a 112 migrantes del Mediterráneo en temperaturas inferiores a -5 grados desde que comenzara el 2017.

En Grecia, 50.000 refugiados aguardan un reasentamiento en los diferentes países Europeos que se han comprometido a acoger cuotas de refugiados. Imágenes difundidas por diversas ONG muestran el campo de Moria, al sur de la isla griega de Lesbos, totalmente cubierto por la nieve. El director de Médicos Sin Fronteras en Grecia, Loic Jaeger, describió la situación que viven los migrantes como un prueba del fracaso de la gestión de la ayuda por parte de la ONU y la UE. Ambos organismos han recibido un presupuesto de 90 millones de euros para proteger de las bajas temperaturas a los migrantes en 50 campamentos preparados para el duro invierno. Sin embargo, tan solo 15.000 han sido trasladados hasta ahora a campos equipados para las temperaturas.

En Grecia, con un invierno habitualmente suave, fallecieron dos personas en los últimos días mientras se registraban temperaturas de hasta 15 grados centígrados bajo cero en el norte, y en Atenas los termómetros no subieron de cero. Varias islas, algunas con campos de refugiados, están cubiertas de nieve. En Lesbos amaneció completamente nevado el campo de refugiados de Moria, donde las ONG se quejan de que las autoridades de Atenas no proveen de los medios adecuados para que los migrantes puedan calentarse; una situación opuesta al de Kara Tepé, gestionado por el Ayuntamiento, donde las familias sí disponen de estufas. El ministro de Inmigración griego, Yannis Muzalas, aseguró que el Gobierno había completado la adaptación térmica de los campos.

La masa de aire polar estuvo a punto de acabar con la vida de 19 migrantes que habían logrado llegar al Estado alemán de Baviera en un camión. El traficante abandonó el vehículo en un estacionamiento al aire libre de una carretera cerca de la ciudad de Rosenheim. Con temperaturas de 20 grados bajo cero, los migrantes se atrevieron finalmente a pedir ayuda. La policía pudo así rescatar a 14 adultos y 5 niños.

Mientras, en Belgrado, más de un millar de migrantes que pretenden continuar su camino hacia el norte se niegan a ser alojados en centros oficiales y desafían las bajas temperaturas al aire libre o en edificios abandonados de la capital serbia.

Sin embargo, el país europeo que sufrió el mayor número de víctimas mortales por el temporal, con al menos una decena de fallecidos, fue Polonia, con temperaturas de menos 25 grados. Desde noviembre, el frío ha matado a 55 personas, a las que se suman otros 24 muertos por inhalación de monóxido de carbono de las estufas de carbón encendidas para hacer frente al frío.

Víctimas sin techo

Tres personas, dos de ellas sin hogar, fallecieron en la República Checa, que cerca de la frontera con Alemania, en Sumava, registró la temperatura más baja con 34 grados bajo cero. En Albania, otros dos sin techo perdieron la vida por el frío y decenas de pueblos quedaron bloqueados por la nieve. Rusia también tuvo que lamentar dos muertes. En Moscú, el sábado se registraron 29 grados bajo cero, la temperatura más baja en un 7 de enero en más de 100 años. Cerca de 12.000 personas se quedaron sin calefacción en Krasnogorsk, a las afueras de Moscú, con temperaturas de 25 grados bajo cero.

En Hungría, el frío ha causado la muerte de 80 personas hasta finales de diciembre, frente a los 45 del año anterior, según informa la ONG Foro Social Húngaro. Los servicios de meteorología advirtieron de que durante esta semana los termómetros marcarán hasta 24 grados bajo cero.

En Italia murieron por el temporal al menos ocho personas hasta el sábado, la mayoría personas sin techo. Dos de las víctimas eran polacas, una rumana, otra de India y el resto italianas, entre ellas una mujer que sufrió una caída mortal al resbalar por el hielo. Además, un hombre de 81 años enfermo de Alzheimerfue hallado muerto por hipotermia en Capriano, al norte de Milán.

Italia también registró numerosos problemas en las vías de comunicación. Los colegios del sur no abrirán sus escuelas hoy, el tráfico marítimo entre el continente y las islas se ha cancelado y el frío ha congelado hasta el agua de las fuentes en Roma. Los termómetros descendieron a menos 17,4 grados en la zona montañosa próxima a Génova, y marcaron 14 grados bajo cero en Cascia (centro) o menos 10 de Accumoli, ambas en la región golpeada por los terremotos que causaron casi 300 muertos en agosto. La situación en las áreas afectadas por los seísmos es especialmente complicada por la nieve.

El frío en Alemania, con hasta menos 31,4 grados, convirtió cientos kilómetros de carreteras en pistas de patinaje sobre hielo. Las regiones más afectados fueron Renania del Norte Westfalia y Baja Sajonia, donde en Braunlage unos jóvenes aprovecharon el hielo para hacer derrapes con el coche y atropellaron a dos mujeres. Una resultó herida de gravedad.

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