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Las FARC inician su transformación para convertirse en un partido político

La guerrilla, que ha registrado el nombre Voces de Paz y Reconciliación, ha expulsado a cinco mandos disidentes en la última semana

Guerrilleros de las FARC se preparan para trasladarse a las zonas de agrupamiento.
Guerrilleros de las FARC se preparan para trasladarse a las zonas de agrupamiento. AP

Antes de que las FARC se conviertan en una formación política legal en 2017, la guerrilla ha empezado a dar sus primeros pasos en esa dirección. Para ayudar a la transición de grupo armado a movimiento político este jueves se ha registrado ante el Consejo Nacional Electoral la plataforma Voces de Paz y Reconciliación. Sus seis integrantes serán los interlocutores de la insurgencia en el Congreso de Colombia hasta 2018. Tendrán voz, pero no voto, como define el acuerdo de paz y su misión será controlar que lo pactado entre ambas partes durante cuatro años en La Habana se cumpla.

“Estamos aquí para asegurar que las FARC gocen de las condiciones requeridas hasta llegar a su Congreso de creación como partido”, ha explicado Imelda Daza, cabeza visible de la formación. Daza es defensora de derechos humanos y miembro histórico de la Unión Patriótica (UP), partido que surgió de las conversaciones de paz de los años ochenta con Belisario Betancur y que sufrió un genocidio después de que asesinaran a más de 3.000 integrantes, entre ellos dos candidatos presidenciales.

Los seis integrantes de Voces de paz provienen de movimientos sociales y políticos de izquierda con un origen en común, la Universidad Nacional de Colombia. Ninguno de ellos es miembro en activo de la guerrilla, algo que han querido recalcar, aunque tienen su beneplácito. “No somos parte de las FARC y, por el momento, no formaremos parte del partido político que constituyan”, ha aclarado Jairo Rivera, politólogo y profesor en la institución académica. En esta línea, Daza ha insistido en que su labor es de acompañamiento, por lo que no se consideran portavoces de la insurgencia, ya que “ellos no son aún ciudadanos en ejercicio”, y les podría acarrear problemas jurídicos.

“Vamos a participar en todos los debates relacionados con leyes y actos legislativos para el desarrollo de los acuerdos”, ha apuntado Jairo Estrada, economista y profesor, además de asesor en los diálogos de paz. El trabajo de Voces de paz, contemplado en el texto de La Habana, tiene carácter provisional. Es decir, tras la reunión del miércoles con Iván Márquez y Pastor Alape, líderes de las FARC, en el Congreso colombiano en la que se pactó este partido, comienza una labor con fecha de caducidad: el día en que la guerrilla se conforme en partido. A partir de 2018 y durante dos procesos electorales, las FARC tendrán garantizada la presencia de cinco miembros en el Senado y otros tantos en la Cámara de Representante.

En este tiempo, Voces de Paz ejercerá de vigilante parlamentario –“seis ciudadanos tratando de que 268 congresistas respeten lo acordado”, ha dicho la jurista Judith Maldonado, integrante del partido- y comenzarán los contactos con otras formaciones. “Adelantaremos conversaciones con todos aquellos partidos que defiendan la paz para consolidar una gran convergencia que contribuya a un Gobierno de transición”, ha declarado Pablo Cruz, otro de los abogados de esta formación.

Desde que el pasado septiembre las FARC anunciaran su tránsito a la vida política en su X Conferencia, sus máximos líderes no han separado su transición de la idea de un ejecutivo que integre no solo partidos de izquierda, sino cualquier tipo de agrupación política y social. “Estamos aquí para que el barrio, la vereda y el cabildo lleguen al Congreso”, ha reclamado Francisco Javier Tolosa, fundador de Marcha Patriótica.

Los primeros pasos en firme de las FARC hacia su consolidación como movimiento político legal se producen al tiempo que, sobre los territorios, se mantiene la incertidumbre entre una parte de sus bases. Esta misma semana la guerrilla decidió expulsar de sus filas a cinco mandos, ninguno con peso ideológico, aunque dos de ellos con cierta relevancia en algunas zonas claves de presencia guerrillera, bajo el argumento de que “su conducta reciente los ha llevado a entrar en contradicción con nuestra línea político-militar”.

Lo que esconde esa declaración es la decisión de las FARC “de romper por completo con cualquier nexo con el narcotráfico antes de iniciarse la concentración de todos los guerrilleros en las zonas veredales”, explica Ariel Ávila, analista y subdirector de la Fundación Paz y Reconciliación. Uno de los miembros de las FARC disidentes, John 40, está considerado como uno de los comandantes que más vínculos ha tenido con los cocaleros en el departamento del Meta. Comandante de varios frentes, ahora se encontraba próximo a la frontera con Venezuela, un corredor que conocía a la perfección.

La disidencia de Gentil Duarte ha sido la que más ha sorprendido y preocupado en el seno de la guerrilla, según personas cercanas a las FARC. Duarte, miembro del Estado Mayor, participó en la mesa de conversaciones de La Habana durante un año y era el encargado de frenar a la disidencia del Frente 1, que en julio decidió no seguir los pasos que marcaba el Secretariado de las FARC. “El camino de la paz no debe ser obstaculizado por un grupo de insensatos que desconociendo los anhelos de paz de la inmensa mayoría de nuestro pueblo, se lanzan por el despeñadero de la ambición personal disfrazando sus innobles propósitos tras fraseología de apariencia revolucionaria”, aseguró la guerrilla en un comunicado esta semana.

Quién es quién en Voces de Paz

A. M.

  • Jairo Hernado Estrada Álvarez: economista y profesor universitario. Participó en los diálogos de paz en la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas. Estará en el Senado.
  • Pablo Julio Cruz Ocampo: abogado de la Universidad Nacional especializado en Derecho Constitucional. Trabaja en el Estatuto de Oposición que será tramitado en el Congreso y del que formarán parte las FARC cuando se constituyan como partido. Estará en el Senado.
  • Judith Maldonado: jurista de la Universidad Industrial de Santander y defensora de derechos humanos en el departamento del Norte de Santander, donde fue candidata a la Gobernación por el Polo Democrático y la Unión Patriótica. Estará en el Senado.
  • Imelda Daza: histórica dirigente de la Unión Patriótica. Estuvo exiliada en Suecia durante casi dos décadas por la persecución y genocidio que sufrió su partido durante los años ochenta. Estará en el Congreso.
  • Francisco Tolosa: politólogo y fundador de Marcha Patriótica. Fue preso de conciencia tras ser acusado de colaboración con las FARC. Estará en el Congreso.
  • Jairo Rivera: politólogo y líder de la Mesa Amplia Nacional Estudiantil. Estará en el Congreso.

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