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Gobierno y oposición se disputan la victoria en las elecciones de Macedonia

Los comicios deberían poner fin a meses de crisis política debida a un grave escándalo de corrupción

Partidarios de la oposición, durante el escrutinio en Skopje.
Partidarios de la oposición, durante el escrutinio en Skopje. REUTERS

En una jornada marcada por la sospecha de irregularidades, Gobierno y oposición se disputan la victoria en las elecciones legislativas celebradas este domingo en la Antigua República Yugoslava de Macedonia (FYROM, en sus siglas inglesas). La distancia entre ambos es muy estrecha pero, con más de la mitad de los votos escrutados, la oficialista Organización Revolucionaria Interna de Macedonia-Partido Democrático para la Unidad Nacional Macedonia (VMRO-DPMNE), del ex primer ministro conservador Nikola Gruevski, se perfila nuevamente como ganadora de estas elecciones generales anticipadas, con algo más del 40% de los sufragios. La opositora Unión Socialdemócrata (SDSM) logra el 36,30%, según la Comisión Estatal Electoral. A lo largo de la noche, conservadores y socialdemócratas se han atribuido simultáneamente la victoria, y sus partidarios se han echado a la calle para celebrarlo.

La de hoy era la tercera convocatoria a las urnas en lo que va de año, después de las canceladas en abril y junio pasados por temores de la comunidad internacional a un fraude masivo, tras denunciar la SDSM irregularidades en las listas electorales y falta de libertad de información de los medios. Posible gracias a los llamados acuerdos de Przino de 2015, auspiciados por la UE y que reúnen a los cuatro principales partidos, la convocatoria de hoy supuestamente debería poner fin a meses de agitación y de protestas pacíficas de la sociedad civil conocidas como la revolución de los colores. Durante meses, decenas de miles de personas han ocupado las calles en protesta por un escándalo de escuchas telefónicas destapado por los socialdemócratas y presuntamente orquestado por el entorno más próximo al primer ministro. Gruevski tuvo que dimitir como consecuencia del escándalo, una negra trama de corrupción en la que incluso se registró un asesinato.

Pese a todo ello, y a falta de conocerse los resultados definitivos, la formación de Gruevski, que ha presidido el Gobierno durante los últimos diez años, lograría un resultado similar al alcanzado en 2014, cuando cosechó el 43%, casi 20 puntos por delante de los socialdemócratas.

En tercer lugar se sitúa Besa, una de las tres formaciones que representan a la comunidad albanesa (25% de la población macedonia) y hasta ahora marginal, con un 7,22%, mientras que el exsocio del Gobierno conservador, la también albanesa Unión Democrática por la Integración (DUI), alcanzaría el 6,88%. Los socialdemócratas han recabado muchos apoyos entre la comunidad albanesa gracias a promesas dirigidas a esta minoría, la mayor, porcentualmente hablando, de los Balcanes.

Como señala Francisco de Borja Lasheras, especialista en los Balcanes y director en España del centro de estudios European Council of Foreign Relations, lo que subyace a estas elecciones, y otras en la región, es el hecho de que “estos países se hallan atrapados entre una élite corrupta y no reformista, que carece de interés verdadero por avanzar hacia las leyes europeas, y una Unión Europea con poca fuerza para tirar en esa dirección”. La Antigua República de Macedonia, un país con dos millones de habitantes, ha perdido alrededor de 400.000 por la emigración en el periodo comprendido entre 2010 y 2014 en un contexto marcado por el alto desempleo (el 24%, según datos oficiales) y una notoria inestabilidad, como prueban algunos episodios de violencia recientes. Hasta el cierre de la llamada ruta balcánica, en marzo pasado, la crisis de los refugiados contribuyó a incrementar la presión sobre el país.