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La ‘primavera árabe’ ha costado a la región 565.000 millones, según la ONU

Las revueltas han frenado el crecimiento un 6% del PIB de la zona entre 2011 y 2015

La ola de revueltas, revoluciones y guerras que ha convulsionado el norte de África, Oriente Próximo y los países del Golfo se ha saldado con cuatro líderes depuestos (Túnez, Egipto, Libia y Yemen) y con tres guerras civiles aún activas (Siria, Libia y Yemen). Por primera vez, Naciones Unidas ha evaluado también ahora el impacto económico que la primavera árabe ha tendido sobre el crecimiento de la región, que se ha visto reducido en 614.000 millones de dólares (565.000 millones de euros) entre 2011 y 2015. La Comisión Económica y Social para Asia Occidental (ESCWA, en sus siglas en inglés) de la ONU ha calculado este recorte —que equivale a un 6% del Producto Interior Bruto (PIB) regional– en función de las estimaciones de crecimiento que tenía previstas antes de que estallaran los conflictos.

Explosiones tras el lanzamiento de cohetes en el oeste de Alepo.
Explosiones tras el lanzamiento de cohetes en el oeste de Alepo. AFP

La confiscación por las autoridades de las frutas y verduras que vendía por las calles de Sidi Bouzid, en el centro de Túnez, Mohamed Bouazizi en diciembre de 2010 fue el origen de un tsunami social y político, y también económico, como acaba de constatar Naciones Unidas. El comerciante ambulante se prendió fuego tras rociarse con un bidón de gasolina. Fue la chispa que incendió en pocas semanas el régimen del presidente Zine el Abidine ben Ali, y que provocó meses más tarde la caída de Hosni Mubarak y Muamar el Gadafi en Egipto y Libia. Las llamas se extendieron a Bahréin y Yemen, entre otros países, y amenazaron incluso a las estables monarquías de Marruecos y Jordania.

El sueño árabe de un futuro democrático y sin corrupción —que se vio alentado por el discurso pronunciado en El Cairo por el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, al comienzo de su mandato— ha tenido un alto coste. Tan solo parece haberse hecho realidad –no sin sobresaltos– en Túnez, mientras en el resto de las naciones de la primavera se convirtió en pesadilla. O han regresado a un modelo incluso más autoritario, como en Egipto, o se han instalado en guerras interminables, como en Siria. Las pérdidas de crecimiento económico causadas por el conflicto civil desde 2011 en este último país alcanzan ya los 259.000 millones de dólares (239.000 millones de euros), según las estimaciones de la ESCWA.

La ONU revela que el desarrollo económico se ha estancado en la región. El desempleo y la pobreza se han multiplicado. La presencia de millones de refugiados ha exacerbado también las tensiones sociales en los Estados vecinos. En este entorno desalentador, la caída de los precios del petróleo ha recortado además desde 2014 las remesas enviadas por los inmigrantes instalados en los países productores. Naciones Unidas resalta finalmente que los Gobiernos no han emprendido las reformas necesarias para acabar con la corrupción e impedir que las revueltas de la primavera árabe se puedan reproducir en el futuro.

El director de desarrollo económico de la ESCWA, Mohamed el Moctar el Hacene, dijo a la agencia Reuters tras la presentación del estudio sobre el impacto de la primavera árabe que la región precisa de un mayor apoyo económico por parte de la comunidad internacional. “América Latina, Europa del Este los Balcanes reciben ayuda después de sus conflictos”, precisó el economista de la ONU, “pero ese respaldo no está llegando a la región árabe”. La incertidumbre económica y política sigue amenazando el crecimiento, concluye el informe, mientras los conflictos han acabado empeorando casi todos los indicadores.