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30.000 rebeldes sirios con apoyo de EE UU avanzan hacia el feudo del ISIS

Fuerzas kurdas encabezan el ataque a Raqa mientras el Pentágono trata de contener a Turquía

El día de la Ira del Éufrates ha llegado. Más de 30.000 rebeldes sirios lanzaron este domingo con apoyo aéreo de Estados Unidos la ofensiva así bautizada contra Raqa, la capital del Estado Islámico y centro de mando del terror del ISIS en el noreste del país árabe. La operación para reconquistar el principal bastión del ISIS en Siria, que contaba con 240.000 habitantes al inicio de la guerra en 2011, se produce en plena batalla para desalojar a los yihadistas de Mosul, la mayor urbe del norte de Irak donde hace dos años se fundó el califato.

Un integrante de las SDF, en un pueblo a unos 50 kilómetros de Raqa.

En vísperas de las elecciones en EE UU y poco después de la detención de la cúpula del principal partido kurdo en Turquía, la coalición Fuerzas Democráticas de Siria (FDS) ha anunciado la esperada acción de tenaza contra la verdadera capital del ISIS a orillas del río Éufrates, donde decenas de miles de milicianos sirios, iraquíes y extranjeros se han hecho fuertes y han impuesto una visión extrema del islam como un culto de la muerte. La fuerza rebelde Unidades de Protección del Pueblo (YPG, en sus siglas en kurdo), integrada por unos 25.000 combatientes del Kurdistán de Siria (hombres y mujeres), constituye el grueso de la coalición FDS, en la que participan también insurgentes árabes suníes y turcomanos (minoría de origen otomano).

Una portavoz de la coalición rebelde proclamó el inicio del despliegue en Ain Issa, a unos 50 kilómetros al norte de Raqa, y pidió a los civiles que huyan del califato y se trasladen a “territorio liberado”. Al igual que en la ofensiva de las tropas leales a Bagdad y de los peshmergas kurdos noriraquíes contra Mosul, la operación Ira del Éufrates se ha iniciado con la toma de poblaciones rurales próximas al feudo sirio del Estados Islámico. Seis localidades fueron arrebatadas al ISIS, que replicó enviando coches bomba contra las filas atacantes, según informó el Observatorio Sirio para los Derechos Humanos, una ONG que cuenta con una red de informadores sobre el terreno.

Estados Unidos ha dado su aprobación a la ofensiva, confirmaron fuentes militares en Washington a la BBC, con el objetivo de “aislar Raqa antes de lanzar el asalto para liberar la ciudad”. Pero el Pentágono no quiere verse envuelto en la operación terrestre, a pesar de que apoya a la FDS con 250 miembros de sus fuerzas especiales, en calidad de asesores y oficiales de enlace con las operaciones aéreas. Ante los informes de inteligencia sobre un desplazamiento de yihadistas desde el cerco Mosul hacia Siria, la nueva ofensiva trata de impedir que las fuerzas del ISIS se reagrupen. En Raqa es precisamente donde el Estado Islámico planifica sus acciones terroristas en el exterior y coordina a los comandos extranjeros que las llevan a cabo.

Mapa de la batalla de Mosul y la expansión del ISIS pulsa en la foto
Mapa de la batalla de Mosul y la expansión del ISIS

Los analistas militares coinciden en que la campaña contra Raqa será larga y sangrienta, ya que para el Estado Islámico la perdida de su principal bastión equivaldría a la aniquilación del califato. La batalla de Mosul ya está mostrando la desesperación de los yihadistas, que impiden con disparos de francotiradores y bombas trampa la huida de los civiles que intentan escapar hacia las líneas gubernamentales, con el fin de retenerlos como escudos humanos.

El ISIS no ha dejado de retroceder y perder territorio en el último año, pero Turquía, que intervino por primera vez este verano en Siria, no parece dispuesta ahora a participar en la ofensiva final. Solo apoya a la coalición rebelde Ejército Sirio Libre y considera a las milicias kurdas sirias como un grupo terrorista aliado de la guerrilla del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK), alzado en armas contra el poder central de Ankara. El jefe del Estado Mayor norteamericano, el general Joseph Dunford, se reunió precisamente este domingo en la capital turca con su homólogo, el general Hulusi Akar. Esta visita, que no había sido anunciada, se interpreta como un gesto de EE UU para contener una eventual reacción de Turquía ante la puesta en marcha de la ofensiva Ira del Éufrates.

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