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ONU: “El caso Ayotzinapa no está esclarecido”

El representante de Naciones Unidas muestra su “admiración” por las familias de los normalistas y sus dudas sobre el proceso de investigación

El Alto Comisionado de la ONU, Jan Jarab. en Ayotzinapa.
El Alto Comisionado de la ONU, Jan Jarab. en Ayotzinapa. AFP

Fue al corazón del dolor y lo dijo. El representante del Alto Comisionado de la ONU para Derechos Humanos en México, Jan Jarab, afirmó este miércoles en Ayotzinapa que el caso sigue sin estar esclarecido. “Y no puede quedar en la impunidad”, remachó. A cinco días del segundo aniversario de las desapariciones de los 43 normalistas, la visita de Naciones Unidas al epicentro de la tragedia supuso un claro respaldo a las familias y a su infatigable lucha. ”Quiero dejar clara mi admiración por su determinación y lo que han conseguido. [A día de hoy] no se conoce el paradero de los 43 y no tenemos garantía de que vayan a ser castigados todos los que tienen responsabilidad criminal en este caso”, afirmó Jarab.

Sus palabras constituyen un auténtico obús (otro más) contra la versión oficial. Para el Gobierno, aunque en los últimos meses ha abierto puertas al entendimiento con las familias, el caso está cerrado en sus principales puntos: aquella noche del 26 al 27 de septiembre de 2014 los estudiantes fueron entregados por la Policía Municipal de Iguala al cártel de Guerreros Unidos que, al confundirlos con un grupo rival, los liquidó y quemó en un basurero de la vecina localidad de Cocula.

Esta hipótesis, que la Procuraduría General de la República (PGR) llegó a presentar como “verdad histórica”, ha tenido desde sus inicios numerosos detractores. La falta de una explicación causal (¿por qué mató el narco a 43 estudiantes?) y las dudas sobre el paradero de los restos han dañado la credibilidad de las pesquisas hasta el punto de que ni el procurador general que las inició, Jesús Murillo Karam, ni el investigador principal, Tomás Zerón, siguen en sus puestos.

Pese a haber ofrecido sus cabezas, el Gobierno no ha logrado reconstruir los puentes con el entorno de las víctimas. Para ellos, los estudiantes siguen vivos hasta que se demuestre lo contrario. El enviado de la ONU, consciente de esta fractura, quiso enfriar los ánimos y destacó como hecho positivo la creación de un mecanismo de seguimiento en el que participan parientes y policías, y cuyo fin es limar asperezas. “Como opinión personal, hemos visto en las últimas semanas algunas indicaciones de que se están investigando otras líneas", señaló Jarab.

En su visita, fue honrado por las familias con un collar de claveles naranjas y se le recibió y despidió al grito: “Vivos se los llevaron y vivos los queremos”.

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