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Argentina y el Reino Unido amplian vuelos a Malvinas y relanzan su relación

Ambos gobiernos abren una nueva etapa bilateral por fuera del reclamo argentino de soberanía sobre las islas

La ministra Susana Malcorra y el vicecanciller del Reino Unido, Alan Duncan, en Buenos Aires.
La ministra Susana Malcorra y el vicecanciller del Reino Unido, Alan Duncan, en Buenos Aires. Cancillería argentina

El giro político dado por el gobierno de Mauricio Macri ha tenido efectos concretos en la política exterior, con un especial impacto en la relación que Argentina mantiene con el Reino Unido. Tras meses de negociaciones, ambos países han firmado en Buenos Aires una carta de entendimiento que abrirá las puertas a un mayor acercamiento bilateral en el diferendo por las Islas Malvinas, aunque sin resolver el tema de fondo, que es el reclamo argentino por la soberanía de las islas. El documento prevé la realización de nuevos vuelos entre el archipiélago y el continente, un viejo reclamo de los isleños, y promete “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”. Este último punto ha sido especialmente importante por el rechazo histórico de Buenos Aires a cualquier explotación petrolera no consentida en aguas que considera propias.

El comunicado conjunto lleva la firma de la canciller argentina, Susana Malcorra, y el ministro de Estado para Europa y las Américas del Reino Unido, Alan Duncan, de visita en Buenos Aires para participar del Foro de Inversión y Negocios organizado por la Casa Rosada para atraer inversiones. Además de celebrar el giro hacia la ortodoxia económica de Argentina, Duncan se reunió con Malcorra para “poner énfasis en la agenda positiva de las relaciones” entre ambos países. El resultado ha sido un largo documento donde ambas partes asumen compromisos políticos y económicos hacia el futuro que ahora deberán convertirse en convenios vinculantes.

Los acuerdos de mayor relevancia política se agruparon bajo el título Atlántico Sur, una fórmula diplomática que ha evitado reducir la cuestión solo a las Islas Malvinas. Allí se anunció que Argentina permitirá “conexiones aéreas adicionales entre las Islas Malvinas y terceros países”. Se sumarán además “dos escalas [aéreas] adicionales mensuales en territorio continental argentino”. Una compañía chilena opera actualmente un vuelo semanal (los sábados) desde Santiago hacia las Malvinas, vía Punta Arenas en el sur de Chile, que una vez el mes aterriza también en Río Gallegos, provincia de Santa Cruz. El entendimiento, sin embargo, fue mucho más allá. Ambos países se comprometieron a “remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos”, esto es, eliminar las medidas impuestas desde Buenos Aires contra la actividad económica de los isleños. El acuerdo fue recibido con entusiasmo. Mediante un comunicado, la Asamblea Legislativa de las Malvinas celebró el fin de las trabas “al crecimiento económico y el desarrollo” de las islas.

No ha quedado claro que recibirá Argentina a cambio de aceptar nuevos vuelos y permitir, al menos en el compromiso, una mayor actividad extranjera en las islas. Por el momento, el documento recordó que está en proceso la identificación mediante ADN de los soldados sepultados sin nombre que murieron durante la guerra que enfrentó a ambos países en 1982. Y ratificó que Reino Unido apoyará “la aspiración de la República Argentina a una relación más cercana con la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)”. Pero no mucho más. De hecho, el vicecanciller argentino, Carlos Foradori, ha aclarado que esta nueva etapa de acercamiento, contracara de las ríspidas relaciones que mantuvo Argentina con el Reino Unido durante los 12 años de kirchnerismo, no supone el abandono de la cuestión de la soberanía. “Permitirá acercarnos más al objetivo de Estado constituido en recuperar el ejercicio de la soberanía sobre Malvinas. [La meta] no sólo permanece inalterable, sino que se reafirma con la apertura del diálogo” con Londres, dijo Foradori al diario Clarín.

A mediados de agosto, la canciller Malcorra reconoció ante medios extranjeros que el Gobierno de Macri se encontraba en negociaciones con Reino Unido para “restablecer una relación más amplia y más madura”. Uno de los primeros viajes al exterior de Macri fue en enero a Davos, en Suiza, donde se reunió con el exprimer ministro David Cameron. Con el cambio de gobierno en Londres, consecuencia del éxito del Brexit en el referendo de junio, llegó a Buenos Aires una carta con la firma de la sucesora de Cameron, Theresa May. En ella, la dirigente conservadora abogó por una negociación que permita ampliar los vuelos hacia las Malvinas y, principalmente, por un levantamiento de las restricciones para realizar prospecciones de petróleo en la zona de disputa. Las aspiraciones de May se han resuelto ahora en Buenos Aires.