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Un republicano anti Trump se presenta como alternativa independiente a la Casa Blanca

Evan McMullin afirma que Estados Unidos “se merece algo mejor” que Trump o Clinton

Un republicano prácticamente desconocido y que nunca se había presentado antes a unas elecciones, Evan McMullin, anunció este lunes su intención de competir por la presidencia estadounidense como alternativa al candidato oficial conservador, Donald Trump. El exagente de la CIA, que se ha declarado abiertamente anti-Trump, se convierte así en la última esperanza de los conservadores que se resisten a que el magnate y showman neoyorquino intente ocupar la Casa Blanca en su nombre.

El republicano Evan McMullin se presenta como candidato independiente a la Casa Blanca.

“Al igual que millones de estadounidenses, yo esperaba que este año nos trajera nominados mejores que, pese a las diferencias partidistas, pudieran ofrecer una visión convincente de un futuro mejor. En vez de ello, nos hemos quedado con dos candidatos que en esencia no están preparados para asumir las profundas responsabilidades que buscan”, afirma McMullin en una “Carta a América” con la que oficializó su candidatura a la presidencia como estandarte de la “causa de la renovación americana”.

En su presentación, carga contra la candidata demócrata, Hillary Clinton, a quien califica como una “política de carrera corrupta” que ha “suspendido las pruebas básicas de ética y buen juicio que debe pasar cualquier candidato presidencial”. Pero sus mayores ataques los reserva para Trump, un candidato que “apela a los peores miedos de los estadounidenses en tiempos en que se necesita unidad” y que es “visto por muchos, con razón, como una amenaza real” para el país. En vista de su “obvia inestabilidad, ponerlo al frente de las fuerzas armadas y del arsenal nuclear estadounidense sería profundamente irresponsable”, arremete McMullin, quien también critica el “encaprichamiento" de Trump con el presidente ruso, Vladimir Putin. "No podemos y no debemos votar por él”, subraya. Poco después de que variso medios estadounidenses adelantaran la intención de McMullin de optar a la Casa Blanca como independiente, se daba a conocer su página web oficial para la presidencia, con el logo que también ha adoptado en su cuenta de Twitter, que de unos pocos cientos de seguidores pasó a tener casi 20.000 en las primeras horas del lunes.

McMullin, un exagente de la CIA de 40 años que hasta hace poco trabajaba como director de políticas de los republicanos en la Cámara de Representantes, se presentará como independiente. Pero al contrario que otros candidatos alternativos a Trump y a la demócrata Clinton —el nominado del Partido Libertario, Gary Johnson, y la del Partido Verde, Jill Stein—, McMullin buscará explícitamente el apoyo de la base republicana más desafecta al nominado oficial. Según el presentador de la cadena MSNBC Joe Scarborough, un excongresista republicano, McMullin contaría ya con “el apoyo de donantes republicanos clave”. El diario online Buzzfeed aseguró que McMullin se reunió el domingo con responsables de Better America, una organización conservadora que busca activamente un candidato alternativo “creíble y con principios” a Trump y a Clinton y que ha estado recaudando fondos para cuando llegue ese momento. El donante clave de este esfuerzo es John Kingston, que en 2012 apoyó al candidato oficial republicano, Mitt Romney.

McMullin todavía podría lograr que se incluya su nombre en las papeletas en 24 Estados y en Washington capital, aunque en siete de ellos tendrá que recaudar las miles de firmas requeridas antes del miércoles. No podrá registrarse ya en Estados fundamentales como Florida, que cerró el plazo en julio, o Pensilvania, que lo hizo el 1 de agosto, pero sí podrá hacerlo en Ohio, que cierra el registro el miércoles, siempre y cuando reúna las 5.000 firmas que se requiere en este Estado para ello. En California, que cierra el plazo el viernes, son más de 170.000.

The New York Times apuntó que McMullin, que es mormón como Romney, podría tener un papel clave para frenar a Trump aunque solo logre ejercer su peso en Utah, el Estado mormón por excelencia y en el que Romney, otro declarado anti-Trump, sigue teniendo una gran influencia. El plazo para entrar en este Estado como candidato cierra el 15 de agosto y solo se requieren 1.000 firmas de respaldo.

El que un candidato nuevo se atreva a dar el paso con los tiempos tan ajustados —quedan menos de tres meses para la cita en las urnas— son un síntoma, sobre todo, del profundo rechazo que Trump sigue generando entre el establishment del Partido Republicano y sus grandes donantes.

El exagente de la CIA, que al igual que Trump no se ha presentado nunca a una elección, ha ido creando su base de seguidores con mensajes criticando al magnate neoyorquino, al que ha acusado de ser un “autoritario”.

“Autoritarios como Donald Trump usan promesas de ley y orden para justificar la violación de derechos civiles mientras consolidan su control por la fuerza”, tuiteó McMullin el 22 de julio, un día después de la convención republicana en Cleveland, Ohio, donde Trump fue nominado oficialmente como candidato de la formación conservadora.

Tras su presentación oficial, continuaron sus ataques al republicano por las redes sociales, en las que también arremetió contra Clinton.

La candidatura de McMullin se conoce en el mismo día en que Trump pronunció un discurso sobre sus planes económicos considerado clave para recuperar la confianza de un Partido Republicano horrorizado por los errores cometidos en los últimos días por su candidato. Trump se vio obligado el viernes a rectificar y manifestar su apoyo a la reelección de republicanos clave como Paul Ryan, presidente de la cámara baja, o el senador por Arizona John McCain. El magnate neoyorquino ha estado a la defensiva además desde que se enfrentara a los padres de un soldado musulmán caído en Irak y por unos comentarios sobre Ucrania que, o bien suponen una demostración de su ignorancia en temas internacionales clave o implican un apoyo al Moscú de Vladimir Putin que se aleja demasiado no ya solo de la posición republicana, sino de la política general estadounidense.

 

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