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Al menos 104 muertos en nuevas protestas contra el Gobierno de Etiopía

Los manifestantes de la región de Oromia, la más castigada con 67 muertos, salieron a las calles para denunciar la persecución del movimiento independentista de la región

Al menos 104 personas han muerto —y más de cien resultaron heridas— este fin de semana en Etiopía en las manifestaciones en diferentes puntos del país para pedir cambios en el Gobierno. La región de Oromia (al suroeste del país) ha sido la más castigada con 67 muertos y cientos de personas detenidas, según la ONG Amnistía Internacional. Los manifestantes de esta zona del país protestaban contra la persecución del movimiento independentista oromo, un grupo separatista que lucha por la independencia de la región.

Un soldado etíope en junio de 2005 durante la protesta en la universidad de Addis Ababa.
Un soldado etíope en junio de 2005 durante la protesta en la universidad de Addis Ababa. EFE

Las decenas de miles de manifestantes denunciaron detenciones y abusos contra los opositores políticos y activistas que apoyan la causa independentista el país. La policía, para dispersar a los congregados, utilizó gas lacrimógeno y los disparó con munición real. Además, se cortó el acceso a las redes sociales, el canal por el que se convocaron las manifestaciones.

"La respuesta de las fuerzas de seguridad fue contundente, pero no una sorpresa. Etiopía usa una fuerza excesiva de forma sistemática en sus intentos de silenciar a cualquier voz disidente", declaró Michelle Kagari, subdirectora para el este de África de la ONG.

En las ciudades de Bahir Dar y Gondar, los amhara, segunda mayor etnia del país tras los oromo, salieron a las calles para pedir reformas políticas y judiciales después de años de marginación y persecución por parte del Gobierno de Adis Abeba.

Los oromo llevan meses protestando por la "persecución injustificada" por parte de las autoridades etíopes. Las protestas se originaron a principios de diciembre tras la aprobación de un plan urbanístico para expandir Adis Abeba, lo que podía poner en peligro las tierras de cultivo de los oromo, un pueblo tradicionalmente agrícola y seminómada, aunque finalmente el Gobierno decidió retirarlo. Ha habido más de 400 muertos desde el inicio de las manifestaciones hasta el momento, según estimaciones de la ONG Human Rights Watch (HRW).

Las autoridades etíopes han asegurado en diversas ocasiones que los manifestantes tienen "conexiones directas" con grupos terroristas extranjeros, en alusión al Frente de Liberación oromo, un movimiento separatista que lleva décadas luchando por la independencia de Oromia.

La ley antiterrorista etíope permite a las autoridades utilizar un ilimitado uso de la fuerza contra los sospechosos de actos terroristas, incluyendo prisión preventiva de hasta cuatro meses, en los que a menudo se producen torturas.

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