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El ‘Brexit’ deja paso a Dinamarca como el país más independiente de la UE

El Estado escandinavo, en el que el 12% de los ciudadanos se define como euroescéptico, no tiene en su agenda próxima una consulta sobre la salida de la Unión

Una de las mayores preocupaciones de la clase política europea tras el inesperado Brexit del pasado 23 de junio es la posibilidad de un efecto dominó en ciertos países del club comunitario. Dinamarca está en el punto de mira y tras la próxima salida del Reino Unido de la UE se convertirá en el país más independiente respecto a las directrices de Bruselas. Pese a sus deseos de mantener su soberanía en aspectos clave como la seguridad, la inmigración, la ciudadanía, la defensa y el euro, el Ejecutivo danés no tiene en su agenda próxima referéndum de salida de la UE que casi todos auguraban como cercano. En definitiva, Dinamarca no es Gran Bretaña.

Un grupo de personas con banderas danesas en Copenhague.
Un grupo de personas con banderas danesas en Copenhague. AP

“No creo que sea apropiado profundizar en este debate hasta que no sepamos el resultado de las negociaciones entre la UE y Reino Unido”, explica el eurodiputado eurófobo Kenneth Kristensen Berth, del conservador Partido Popular Danés. Dinamarca, desde su entrada en la UE en 1973 —al igual que Reino Unido—, ha evitado ceder poderes a Bruselas. Y en 1992 subrayó aún más su condición de país incómodo para Bruselas al rechazar el tratado de Maastrich por el que los países se pusieron básicamente un objetivo: converger. Pero el Brexit y la constante insistencia de la canciller Angela Merkel por llevar la batuta de la UE han hecho que no sólo Dinamarca, sino “probablemente otros muchos países en Europa” dejen de querer formar parte del club comunitario, insiste Berth.

El pequeño país de apenas seis millones de habitantes ha seguido, pues, la senda británica en su estrategia de dar la espalda a Bruselas y puede —porque sí puede— gestionar las crisis migratoria, financiera y monetaria como le plazca. Por eso, entre otras cosas, en el país aún no hay euro, no implica a su Ejército en misiones de defensa común o recela de colaborar con Europol (Policía comunitaria), cuerpo cuya pertenencia será sometida a consulta popular previsiblemente a principios de 2017. Sin contar a Reino Unido, tras Dinamarca, Polonia e Irlanda —con posibilidad de excepción en materia de derechos fundamentales y Schengen (espacio de libre movimiento de personas) y Seguridad respectivamente— son los únicos países comunitarios que no se han comprometido al 100% con “una unión cada vez más estrecha”, como obliga el lema insignia de la UE.

¿Pertenencia o conveniencia?

Por muy dividida que esté la sociedad en Dinamarca respecto a la pertenencia a la UE, la celebración de un referéndum es una cuestión muy lejana en la clase política. El 75% de la población cree que al país no le iría mejor fuera del club, según un eurobarómetro previo al Brexit. Pero esa aparente voluntad de pertenencia a la UE es puro pragmatismo. Dinamarca es un país pequeño cuyos mayores socios comerciales y económicos sí forman parte de la UE como Suecia y Alemania. “Nuestra economía está unida a la UE”, declara el socialdemócrata y pro europeo Peter Hummelgaard. Jakob Ellemann-Jensen, diputado del partido liberal, asegura que la economía depende “mucho” de los países vecinos y que estará mejor asegurada si Dinamarca continúa en la UE.

Tras el Brexit y las constantes advertencias de que todo irá peor tanto en Londres como en la Europa continental, el euroescepticismo en el país escandinavo continúa alto: el 22% de los daneses se consideran contrarios a la UE, según el think tank Europe. El europarlamentario Kristian Thulesen Dahl es uno de ellos. Piensa que efectivamente el país no debe celebrar ahora un referéndum pero sí insta al Gobierno a dar un golpe de mesa y proclamar los derechos soberanos del pueblo danés, según declaró a EU Observer. “No sabemos si la UE realmente oye la llamada de atención de la población en Reino Unido (…) en cuanto a la extralimitación continua de Bruselas de los límites de la soberanía nacional”, lamenta su colega Berth.

Más duro se muestra el conservador y eurófobo Morten Messerschmidt, eurodiputado reformista: "Creemos que es una buena idea que el electorado tenga voz y obviamente, según el resultado de las negociaciones [entre el reino unido y Bruselas], sugeriremos celebrar un referéndum similar". cierra.

Inmigración y Seguridad

B. D. C., MADRID

A pesar de este cauteloso frenazo en su camino hacia la separación de Bruselas, Dinamarca mantiene un principio inamovible: la inmigración. El país escandinavo fue de los pocos que apoyó al ex primer ministro británico David Cameron cuando anunció controles más estrictos a la inmigración de dentro y fuera de la UE (especialmente desde Polonia). Dinamarca, en este caso, no quiere que los migrantes absorban su estado de bienestar y por eso el Gobierno ha decidido cerrar lo más posible las puertas a los forasteros. Y Bruselas no podrá rechistar.

La visión de Dinamarca es, según fuentes diplomáticas, dejar al Ejecutivo comunitario las grandes cuestiones. Pero Justicia e Interior, Defensa, Moneda Única y Ciudadanía se quedarán en Copenhague. Buena prueba de ello es el más que posible referéndum sobre la salida total del país escandinavo de Europol, que los políticos apuntan a que tendrá lugar a principios de 2017.

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