Análisis
Exposición didáctica de ideas, conjeturas o hipótesis, a partir de unos hechos de actualidad comprobados —no necesariamente del día— que se reflejan en el propio texto. Excluye los juicios de valor y se aproxima más al género de opinión, pero se diferencia de él en que no juzga ni pronostica, sino que sólo formula hipótesis, ofrece explicaciones argumentadas y pone en relación datos dispersos

¿Quién se atreve a corregir a Putin?

Los diputados de la Duma cambian una ley para no contradecir la versión errónea firmada por el presidente ruso

Vladimir Putin, retratado en junio, en Moscú
Vladimir Putin, retratado en junio, en MoscúAP

¿Quién se atreve a corregir un error en una ley firmada por el presidente Vladímir Putin? No parece que vayan a ser los diputados de la Duma Estatal de Rusia que aprobaron esa ley y que, además, tenían la última palabra en la redacción del texto, ya que una vez que una ley sale de sus manos solo puede ser aprobada o rechazada —pero no modificada— por el Consejo de la Federación (la cámara alta) o por el presidente, tras cuya firma el documento entra en vigor.

Más que por el asunto concreto (el plazo de las licencias de armas) o por la discrepancia entre dos poderes, el caso es interesante por sus implicaciones, sobre procedimiento y sobre la memoria de los legisladores sobre sus decisiones, cuando el jefe opina otra cosa.

El 21 de junio en segunda lectura, la Duma aprobó una enmienda sobre la tenencia de armas, según la cual las licencias tendrán una validez de 10 años. Así redactado, el documento salió de la Duma hacia el Consejo de la Federación y, el 6 de julio, fue publicado con la firma del presidente en el diario gubernamental Rossískaia Gazeta. Todo armonizaba hasta que un bloguero se fijó que en la página del Kremlin aparecía una versión de la misma ley, también firmada por Putin, pero con cinco años de validez para las licencias de armas. Contradiciendo su texto impreso, la página de web de Rossískaia Gazeta dio también el plazo de cinco años. 

Los asistentes al pleno en el que se aprobó la ley y los registros del documento a su paso por las instancias de la Duma confirman que efectivamente la jefa del comité de Seguridad, Irina Yarováia, y su vice, Ernest Valéev, presentaron y lograron que se aprobara una enmienda que contemplaba 10 años de validez para las licencias. Valéev así lo confirmó pero Yarováia, responsable del reciente endurecimiento de la legislación antiterrorista, esquivó a la prensa y su portavoz culpó de las divergencias a la base de datos de la Duma, versión esta que es también la de Dmitri Peskov, el secretario de prensa del presidente. Otros diputados y el director de Rossískaia Gazeta también se escaquearon y la base de datos de la Duma se atrancó en la noche del miércoles. Al desatrancarse, el plazo de validez de las licencias había sido modificado a cinco años.

Desde fuera, se puede reflexionar sobre las razones por las que los diputados no defienden lo que aprobaron y se puede especular sobre las circunstancias de la alteración del texto. Cuenta la leyenda que, en los años treinta del pasado siglo, al construirse el hotel Moscú en el centro de la capital, a Stalin le presentaron dos variantes distintas de fachada y el dirigente de la URSS extendió su firma entre las dos para desmayo de los responsables del edificio, que, temerosos de las iras del líder, no se atrevieron a preguntarle cuál de las dos fachadas quería, así que construyeron media según uno de los bosquejos y media según el otro.

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