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La Unión Europea aborda las crisis sin liderazgo ni coordinación

La Fundación Alternativas, en un informe publicado este jueves, critica la falta de eficacia en la gestión comunitaria

Fracaso y falta de coordinación. Así es como la Fundación Alternativas y el Friedrich-Ebert-Stiftung ven el trabajo de la Unión Europea durante los últimos años, según un informe conjunto publicado este jueves. En él hacen un repaso sobre cómo las crisis del siglo XXI evidencian la flaqueza de las instituciones comunitarias hacia la viabilidad de todo el proyecto comunitario. El estudio hace una dura crítica a las medidas tomadas para la acogida de refugiados, la poca garantía de la seguridad en medio de las amenazas del Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés), la contribución a la lucha contra el Cambio Climático y el desafío del referéndum británico para la salida o permanencia del Reino Unido (el llamado Brexit). Además, asesta un duro golpe a las políticas económicas que Bruselas lleva practicando más de un lustro que, afirma, sólo han contribuido a un aumento de la desigualdad no sólo dentro de los Veintiocho sino también entre ellos.

Intervención del rey Guillermo de Holanda en la Eurocámara.
Intervención del rey Guillermo de Holanda en la Eurocámara. EFE

El documento de 149 páginas, titulado El estado de la Unión Europea. La encrucijada política de Europa, se muestra especialmente duro con los servicios de Inteligencia de los Estados miembros. Hablan de una "insuficiente coordinación" y una "falta de conocimiento sobre qué hacer" ante la amenaza del terrorismo yihadista, que desde hace dos años sobrevuela la UE; especialmente Francia. La Fundación Alternativas, un think tank con tendencia progresista, echa de menos una política de Defensa común, algo en lo que, por otro lado, el presidente del Ejecutivo comunitario, Jean-Claude Juncker, pensó desarrollar tras los atentados de París en noviembre de 2015 y la masiva llegada de refugiados por Grecia e Italia.

El proyecto es, sin embargo, complicado pues los asuntos militares no son competencias que los Estados hayan transferido a Bruselas. Lo mismo ocurre con las políticas migratorias. El informe culpa a Bruselas de no haber sabido encontrar las medidas "comunes" para poder abordar el drama de los refugiados o, como puntualiza Diego López Garrido, director del estudio, la "mal llamada crisis de los refugiados, que no es de ellos [el millón de personas que buscan una mejor vida dentro de la UE] sino de la incapacidad de darle una salida europea", aclara. Las medidas, concede el documento, han sido un "fracaso". Igual que "vergonzoso" ha sido el pacto con Turquía, por el que se prima la expulsión de solicitantes de protección sobre la acogida de los que huyen del conflicto, principalmente de Irak y Siria.

Estrella Galán y Paloma Favieres, autoras del capítulo dedicado a la previsión y gestión de la crisis de los refugiados, reprochan a la Comisión que no previese una situación que, afirman, "no era nueva". Son un total de 60 millones los "sin nombre" —como llaman a los solicitantes de asilo— en todo el mundo. Es el equivalente a la población de Italia y la UE ha reaccionado mal y tarde, sostienen las autoras. E ilustran el problema con un escenario hipotético al que queda poco que añadir: "Si la UE tuviera la misma proporción de personas refugiadas que Líbano tiene en estos momentos, tendría que acoger a alrededor de 135 millones de refugiados. Sin embargo, el reparto que ha propuesto la Comisión Europea de 180.000 personas refugiadas, en los 500 millones de habitantes que conformamos la UE, va a suponer tan solo el 0,036% de la población".

Un barco italiano rescata a un grupo de migrantes en el Mediterráneo.
Un barco italiano rescata a un grupo de migrantes en el Mediterráneo. AFP

López Garrido, ex secretario de Estado para asuntos Europeos con el Gobierno socialista de José Luis Rodríguez Zapatero, ve algo de "esperanza" en los compromisos adquiridos en París el pasado diciembre respecto al clima y a cómo frenar el calentamiento global. "Es cierto que el resultado de la cumbre de París ha supuesto un paso adelante pero no es menos verdad que los problemas surgirán en su aplicación, en la carencia de sanciones a los infractores o en obstáculos que puedan surgir en los grandes países contaminantes como EE UU, China o Rusia", insiste Nicolás Sartorius, vicepresidente ejecutivo de la Fundación, en una carta conjunta con Michael Ehrke, director de Friedrich-Ebert-Stiftung.

Tropas iraquíes durante un entrenamiento.
Tropas iraquíes durante un entrenamiento. AP

Uno de los puntos más duros del informe está dedicado al capítulo británico y especialmente al resto de socios europeos. "No es admisible, con el fin de que Reino Unido permanezca en la UE, hacer concesiones que desnaturalicen el proyecto europeo". En este sentido, continúa el documento, las ofertas que Bruselas hizo al primer ministro británico, David Cameron, el pasado febrero levantan "un obstáculo para la unión política futura".

López Garrido explica en su introducción al informe que, tras años de expansionismo y crecimiento del proyecto europeo —sobre todo tras el escarmiento de la Segunda Guerra Mundial y el consiguiente deseo de unión entre las potencias europeas— "quizá lo peor de todo sea la desigualdad" como símbolo de esta época. "Llama la atención el enorme incremento experimentado en los países afectados por políticas de austeridad, como Grecia, España, Portugal e Irlanda", explica el investigador Michael Dauderstädt. Coincide, pues, con los países que de una forma u otra han sufrido rescates financieros por parte de las instituciones comunitarias y el FMI. Garrido justifica, sin embargo, que Bruselas poco podía hacer en cuanto al reparto desigual de la riqueza, a la bajada de los salarios, y a la pérdida de poder adquisitivo; pues las políticas sociales aún son competencia de las capitales y no del Ejecutivo comunitario presidido por Juncker. "Tampoco tiene [Bruselas] el instrumento del poder tributario, que es clave para la recuperación", continúa.

Hay que admitir, explica la Fundación progresista, que la UE se encuentra sumida en una encrucijada o desafío político de "primera magnitud".

El líder laborista, Jeremy Corbyn.
El líder laborista, Jeremy Corbyn. Getty Images

Algunas respuestas

Tras un recorrido escabrosos lleno de crisis de diferentes naturalezas, la Fundación Alternativas ofrece algunas ideas para intentar desenmarañar una trama que sus autores han calificado de "gestión ineficiente".

La organización aboga por la creación de una política económica inversora que vaya más allá de los 350.000 millones (que no todo es dinero nuevo) del llamado Plan Juncker. Consideran que el gasto es "la única forma de sacar del marasmo a una economía ahogada por la austeridad monolítica". Para conseguir el capital necesario para esta  inversión, considera de urgencia un plan impositivo y tributario que "no se hace", lamentan los autores. "Se podría actuar con solidaridad" frente al drama de los refugiados respondiendo a las leyes y tratados internacionales. "Pero no se cumple", critica el informe.

Lo que sufre la UE es, por tanto, y en última instancia, una crisis de políticas que obliga a hacer política. Lamentablemente, sostienen los autores, hay una falta de liderazgo imprescindible.

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