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El difícil camino para lograr un aborto seguro en Colombia

Las mujeres siguen luchando para acceder a este derecho 10 años después de su despenalización

Vea la entrevista a Mónica Roa, vicepresidenta de Women's Link Worldwide.

La primera mujer que abortó legalmente en Colombia hoy tiene 21 años. Su caso se convirtió en el resultado de la lucha que desde tres décadas atrás llevaban realizando organizaciones de derechos humanos. En 2006, la Corte Constitucional, tras estudiar una demanda interpuesta por la organización Women’s Link Worldwide, avaló la interrupción del embarazo cuando la mujer ha sido víctima de una violación, cuando su salud (física y mental) corre peligro o cuando el feto sufre alguna malformación. El primer aborto se le practicó a una niña de 11 años que era abusada sexualmente por su padrastro.

Su historia todavía se recuerda en el país. La pequeña tuvo que entrar ocultándose de las cámaras de televisión al hospital en donde le harían el procedimiento y después de salir tuvo que enfrentarse a la condena de la Iglesia que, a través de la Conferencia Episcopal de Colombia, decía que practicar el aborto a una niña de 11 años era casi como someterla a una nueva violación. Hoy, abortar bajo las tres causales legales, sigue siendo difícil. Las voces en contra y el desconocimiento de quienes prestan los servicios médicos ha sido el mayor obstáculo.

Mónica Roa, la abogada que lideró el proceso que terminó en la histórica sentencia, de la que se cumplen hoy 10 años, asegura que después de la despenalización del aborto, el país aún no ha entendido quiénes tienen derecho a interrumpir su embarazo y por eso muchas optan por la clandestinidad. “No existen cifras de aborto seguro en Colombia, no hay una certeza sobre cómo las registra el sistema de salud”, asegura. Según un informe del Instituto Guttmacher de Nueva York publicado en 2011, solo el 0.08 % de las más de 400.000 mujeres que abortan anualmente en Colombia acuden a la red hospitalaria.

“El país ha olvidado que el riesgo para la salud (una de las causales) incluye la salud mental, como la misma Organización Mundial de la Salud y la Corte Constitucional lo han reconocido”, advierte Roa. El mayor avance desde que se avaló el aborto ha sido el tratamiento que se la da a los casos de las mujeres abusadas y que deben abortar. “Ya no se les somete a exámenes ni a largas esperas, como era hace algunos años”, apunta. Dice además que la despenalización del aborto en Colombia permitió que hace en una década en otros países de la región empezaran a hacer valer lo que habían logrado con la ley. “Se abrió un camino sólido para que el aborto terapéutico puedan ser exigible en toda América Latina”, asegura.

Después de varios años de trabajo por la defensa del aborto, Roa dice que es momento de ampliar el debate. “Se debe mirar con seriedad cómo está la educación sexual, se tiene que garantizar la maternidad digna y segura, la posibilidad de dar y recibir en adopción y el acceso a los tratamientos de reproducción asistida”. La conmemoración de los diez años de la sentencia, señala Roa, debe servir para escuchar los testimonios de personas que han luchado para que se garantice el aborto seguro en Colombia y se estudie la propuesta del exfiscal Eduardo Montealegre para la despenalización total.

El camino no es fácil. El conservador procurador Alejandro Ordóñez ha dicho que el aborto es un debate que debe conducir a un referendo y una de las voces más fuertes del Congreso, la senadora Vivian Morales, promueve la objeción de conciencia para que los médicos, por cuestiones religiosas, se nieguen a practicar un aborto. “Todavía hay mucho trabajo. Hemos avanzado, pero nos sigue faltando mucho”, apunta Roa.