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Abdelhak el Kayam | director de la Oficina Central de Investigación Judicial marroquí

“Hay un cambio en el ISIS. Ya no hace falta viajar a Siria para hacer la yihad”

Según el jefe del cuerpo a la vanguardia de la lucha antiterrorista, los radicalizados ya no tienen que pasar por Siria para cometer atentados en sus países en nombre del ISIS

Abdelhak el Kayam, director de la Oficina Central de Investigación Judicial de Marruecos.
Abdelhak el Kayam, director de la Oficina Central de Investigación Judicial de Marruecos. EL PAÍS

Abdelhak el Kayam, de 58 años, es director del apodado FBI marroquí, esto es, la Oficina Central de Investigación Judicial de Marruecos (OCIJ). El cuerpo policial, punta de lanza en la lucha antiterrorista en el país magrebí, nació en 2015. El objetivo: seguir la pista a cualquier amenaza contra el Estado. Pero entre los desafíos, la OCIJ se ha fraguado su respeto por la desarticulación de células yihadistas. El Kayam, natural de Casablanca, invitado a Madrid por la Fundación de Cultura Árabe, saca pecho ante los éxitos. Primero por haberse anticipado al viaje de muchos jóvenes radicalizados a tierras del califato -hay 1.579 yihadistas marroquíes entre Siria e Irak-. Segundo por cómo alertaron a Bélgica del vivero que crecía en su tierra. "No lo tuvieron en consideración". La primera vez que informaron fue tras la detención en 2008 del belga-marroquí Abdelkader Belliraj, autor de varios asesinatos de corte islamista en Bélgica a finales de los ochenta.   

P. ¿Cuál es el perfil del yihadista marroquí?

R. Antes de la aparición de Daesh [acrónimo en árabe usado para referirse al Estado Islámico] eran los líderes salafistas los que adoctrinaban. Ahora, el fenómeno ha cambiado y se ha hecho global. La radicalización ha crecido de un modo catastrófico en Internet. Ya no hace falta asistir a una reunión para ser radicalizado. Basta con conectarse a Internet. Daesh ha incidido en la propaganda en la Red y es así como ha reclutado a la mayoría de yihadistas en la región.

P. ¿Qué hay entre la radicalización de un joven y su viaje a Siria?

R. La yihad es una ideología fundada sobre un pensamiento histórico, fundamentalista, que ha sido instrumentalizada. No hay una organización monocéfala. Basta con propagar esta ideología a través de las redes sociales, como hace Daesh ahora. Los jóvenes que se radicalizan a través de la Red está automáticamente dispuestos a hacer la yihad. Y no hace falta viajar a Siria para recibir entrenamiento paramilitar y volver al país para hacer la yihad. Ahora, la instrucción del líder de operaciones de Daesh es hacerla allí donde estés.

P. Es un cambio.

R. Es un cambio de perfil, de táctica, de estrategia de la organización.

"Los jóvenes que se radicalizan a través de la Red está dispuestos a hacer la yihad"

P. Y es grave.

R. Muy grave.

P. ¿Cómo se puede combatir esta nueva táctica?

R. Como hace Marruecos. Hay que poner en marcha textos de ley para incriminar a los que prevén hacer la yihad y proceder a su detención, llevar a cabo acciones preventivas, reforzar el intercambio de información entre países, vigilar el plano religioso y combatir la precariedad y pobreza.

P. Si tienen información de que un joven quiere viajar a Siria a hacer la yihad, ¿le detienen?

R. La ley antiterrorista nos ha permitido desarticular la mayor parte de células terroristas en el país. Esta norma ha sido reforzada en 2014 para incriminar a cualquier que pretenda unirse [a grupo terrorista] en Siria, Libia o Irak y detenerle. Esto nos ha facilitado el trabajo, más anticipativo. Podemos interrogarlos y presentarlos ante la justicia. Así hemos podido abortar atentados terroristas.

"No hace falta viajar a Siria para recibir entrenamiento paramilitar y volver al país para hacer la yihad"

P. Y efectuar cientos de interrogatorios.

R. Eso pasa también en Bélgica o en Francia. Se interroga a la gente. Creo que todos los países deben poner en marcha leyes que incriminen el hecho de unirse a un grupo yihadista. No hay otro modo. Los jóvenes que cometieron el atentado en París son jóvenes que estuvieron en Siria, volvieron y no fueron investigados. Los que lo hicieron en Bélgica también estuvieron en Siria y tampoco fueron investigados a su regreso. Nosotros desmantelamos una célula en 2008 en Marruecos y alertamos después a nuestra contraparte belga de que tenían un vivero yihadista.

P. ¿Y qué respondieron?

R. No nos escucharon. Hace falta actuar en el plano religioso, poner en marcha las leyes para detener a los radicalizados antes de que viajen y vuelvan para atentar... Felicito a España por la campaña que ha emprendido. Ha desmantelado últimamente redes de reclutamiento de voluntarios para hacer la yihad. Y celebro igualmente que hayamos desmantelado conjuntamente células activas tanto en España como en Marruecos.

P. Hay colaboración entre las autoridades de los dos países.

R. Es excelente. Hemos desmantelado recientemente células en Melilla y el norte de Marruecos gracias al intercambio de información y a una colaboración estrecha.

P. ¿Tienen controlados a todos los marroquíes retornados?

R. Tratamos de tener actualizada nuestra base de datos de radicalizados en el terreno.

P. ¿Cuántos han vuelto?

R. Entre 200 y 240 [190 según cifras oficiales facilitadas tras la entrevista]. Hace falta que otros países nos sigan para si el retornado está en otro país, como España o Bélgica, pueda ser extraditado a Marruecos.

P. Si tienen información de que un yihadista marroquí de Daesh vuelve a su país...

R. Le detenemos y presentamos ante la justicia. Le puede caer una sentencia de entre 5 y 15 años.

P. ¿Cuántos marroquíes han viajado a unirse a Daesh?

R. Unos 1.500 [1.579, según las cifras oficiales facilitadas tras la entrevista].

P. ¿Por qué tantos?

R. No vamos a ocultar las cifras, pero los tunecinos son más y los franceses son muchos.