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El Partido Socialista asume su mayor sacrificio contra Le Pen

Los socialistas han retirado sus candidatos de las regiones en las que no tienen posibilidades

Un cartel electoral de Marine Le Pen, el pasado viernes.
Un cartel electoral de Marine Le Pen, el pasado viernes.

El sistema electoral francés y la estrategia del Partido Socialista amenazan con diluir la victoria del Frente Nacional en las elecciones regionales del pasado domingo. Marine Le Pen y Marion Maréchal-Le Pen se enfrentan en la segunda vuelta de hoy a una única lista, la del centro derecha de Nicolas Sarkozy, en sus respectivas regiones. El inusual llamamiento del Gobierno socialista a apoyar a los conservadores deja pocas opciones de gobernar a las dos líderes carismáticas del partido antieuropeo de la ultraderecha francesa.

Podemos perder en todas las regiones como podemos ganar tres”, ha dicho el secretario general del Frente Nacional, Nicolas Bay. La incertidumbre en esta segunda vuelta es enorme para el gran vencedor de la primera vuelta del domingo pasado. El FN fue el más votado en seis de las trece regiones metropolitanas y el más votado también a nivel nacional (27,73%), pero la estrategia socialista obstaculiza su éxito.

Amarga victoria de Sarkozy

Según los sondeos, Los Republicanos de Nicolas Sarkozy será el partido vencedor de la segunda vuelta de las regionales. Pero su victoria puede ser amarga. Los resultados de la primera vuelta, celebrada el pasado domingo, similares a los de 2010, no afianzan el liderazgo del veterano político en su camino de regreso al Elíseo y deberá el éxito de hoy, en parte, a la incomparecencia socialista. El exprimer ministro Alain Juppé ya ha pedido un urgente debate interno.

El Partido Socialista, por contra, acaricia una dulce derrota. Puede ganar en más de tres regiones. Frente al hundimiento que vaticinaban los sondeos, la izquierda resiste. Vuelve a surgir la opción de que François Hollande, y no Sarkzoy, sea el oponente de Marine Le Pen en 2017.

La barrera más importante es la que se ha construido contra las dos listas más exitosas: la de Marine Le Pen en Paso Norte de Calais-Picardía (40,64% de los votos el domingo pasado) y la de su sobrina Marion Maréchal-Le Pen en Provenza-Alpes-Costa Azul (40,55%). El Partido Socialista ha retirado sus listas en ambas regiones y ha pedido el voto para el partido de Sarkozy y sus aliados: para Xavier Bertrand en el noroeste y Christian Estrosi en el sureste.

Todos los sondeos, algunos por muy poca diferencia, auguran la derrota de ambas Le Pen este domingo. El margen de error deja aún abierto el resultado. El FN está en ascenso desde 2011 y se desconoce el techo de esta formación que mejora sus resultados allá donde ya ha gestionado una administración pública. En localidades con alcalde ultraderechista, los triunfos del FN en la primera vuelta fueron el domingo apabullantes: 59,35% en Hénin-Beaumont, 59,68% en Beaucaire, 50,43% en Fréjus. “Se nos acusaba de falta de experiencia de gobierno. Ahí está el resultado”, ha señalado Marine Le Pen.

Por otra parte, muchos electores de izquierda se resisten a votar a candidatos de la derecha demasiado próximos a las tesis de Le Pen, como es el caso de Christian Estrosi. Esta vez no se trata, como en las presidenciales de 2002, de votar, contra la ultraderecha, a un político de la derecha moderada como Jacques Chirac.

Minorías penalizadas

Más incierto es el resultado allá donde los socialistas no han retirado sus listas y, especialmente, en la región del Gran Este (Alsacia-Champaña-Ardenas-Lorena), donde el vicepresidente del FN Florian Philippot fue el más votado al cosechar el 36,06% de los votos. El primer ministro Manuel Valls ha pedido el voto para el candidato del centro derecha Philippe Richert, pero no ha logrado que retire su lista el socialista Jean-Pierre Masseret. Philippot ha aplaudido su valentía.

El sistema electoral francés penaliza a las minorías. Fue adoptado en el pasado para frenar al FN. De hecho, esta formación solo ha obtenido representación acorde a su fuerza en el Parlamento Europeo (24 de los 73 escaños), donde funciona el sistema proporcional. “La cuestión es que el FN ya no es una fuerza minoritaria”, advierte el politólogo Pascal Perrineau. “Se ha acabado el bipartidismo”.

La presidenta del partido Marine Le Pen acusa a sus oponentes de retorcer la democracia con sus estrategias electorales. Ha prometido, sea cual sea el resultado de hoy, presentarse a las presidenciales de 2017, para las que los sondeos le son favorables. “Esta vez va en serio”, dice el exministro socialista Jean Glavany. “La amenaza a menos de dos años de las presidenciales no es una ilusión”.

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